SEXUALIDAD NORMAL Y TRASTORNOS SEXUALES

La conducta sexual humana es variada y determinada por una combinación de varios factores, tales como las relaciones del individuo con los otros, por las propias circunstancias de vida y por la cultura en la cual vive él.. Por ello, es muy difícil conceptuar lo que es ‘normal’ en lo referente a la sexualidad.

Lo que se puede afirmar acerca de eso es que la normalidad sexual está relacionada al hecho de la sexualidad ser compartida de modo que la pareja esté de acuerdo con lo que es hecho, sin carácter destructivo para el individuo o para su pareja, además de no afrentar reglas comunes de la sociedad donde se vive.

Se puede definir la anormalidad cuando: hay una fijación en determinada forma de sexualidad;
La persona no logra disfrutar de otras formas de placer como, por ejemplo, en el voyeurismo, sólo consigue obtener placer al masturbarse, observando personas sin su consentimiento;
La persona no consigue tener relación sexual con otras personas.

Se debe acordar que la sexualidad humana involucra, además del acto sexual propiamente dicho, otras actividades tales como fantasías, pensamientos eróticos, caricias y masturbación.
Las fantasías sexuales son pensamientos representativos de los deseos sexuales más ardientes de una persona y tiene la función de complementar y estimular la sexualidad, tanto de la realización del acto sexual  con un partenaire como la estimulación autoerótica (masturbación).

La masturbación también es un componente normal de la sexualidad, y consiste en tocarse a si mismo, en áreas que dan placer al individuo (áreas erógenas), que incluyen los genitales y/o otras partes del cuerpo, con a finalidad de obtener placer. 

En el ser humano, las sensaciones sexuales despertadas, ya sea por fantasías, masturbación o por el acto sexual en sí, ocurren en una sucesión de etapas que están interconectadas entre sí, a las cuales se llama Las Etapas de la Respuesta Sexual Humana. A saber:
 

Deseo: consiste en una etapa en que las fantasías, pensamientos eróticos o visualización de la persona deseada despiertan voluntad de tener actividad sexual;
Excitación: etapa de la preparación para el acto sexual, desencadenada por el deseo. Junto a las sensaciones de placer aparecen alteraciones corporales que se representan, básicamente, por la erección en el hombre, y por la lubricación vaginal en la mujer (sensación  de estar íntimamente mojada);
Orgasmo: es el clímax del placer sexual, sensación de placer máximo, que ocurre tras una etapa de creciente excitación. En el hombre, junto con el placer, ocurre la sensación de no más conseguir retener la eyaculación y, entonces, ella ocurre; en la mujer, ocurren contracciones de la musculatura genital.
Resolución: consiste en la sensación de relajamiento y bienestar general que ocurre tras el orgasmo que, para los hombres por lo común se asocia a su periodo refractario (intervalo mínimo entre la obtención de erecciones). En la mujer, éste periodo refractario no existe: ella puede, luego del acto sexual, volver a tener deseo, excitación y nuevo orgasmo, no necesitando esperar un tiempo para que eso vuelva a ocurrir.

DISFUNCIONES O TRASTORNOS SEXUALES

Disfunciones o trastornos sexuales son problemas que ocurren en alguna de las etapas de la respuesta sexual humana.

Disfunciones Sexuales Femeninas

En la mujer, las disfunciones sexuales más comunes son: las inhibiciones del deseo sexual, la anorgasmia (dificultades orgásmicas), vaginismo y la dispareunia.

Las inhibiciones del deseo sexual o trastorno del deseo sexual hipoactivo  constituyen la falta o disminución de la motivación para la búsqueda del sexo, es decir, la persona no tiene ganas de mantener relaciones sexuales.

Eso ocurre más comúnmente debido a:

  • Problemas en el matrimonio (peleas, malentendidos con relación a lo que cada uno espera de la relación)
  • Falta de intimidad
  • Dificultades de comunicación entre la pareja, o aún, debido a tabús sobre la propia sexualidad como, por ejemplo, asociaciones de sexo con pecado, con desobediencia o con castigos
  • Inhibiciones derivadas de traumas sexuales (abuso sexual, violación)
  • Enfermedades, problemas hormonales y uso de ciertos drogas y medicamentos.

Se puede llegar al diagnóstico por médico clínico, ginecólogo, psiquiatra o psicólogo, a través de las quejas presentadas por la paciente; dependiendo de las quejas, quizás sea necesario la realización de pruebas para descubrirse el origen de la falta de deseo.

Se hace el tratamiento de acuerdo con la causa. Cuando haya problemas clínicos (enfermedades), se debe encaminar la paciente, cuando necesario, hacia un especialista. (por ejemplo, un endocrinólogo cuando haya problemas hormonales), requiriendo cada tipo de diagnóstico un tipo específico de tratamiento. Sin embargo, la mayoría de los casos debe se a problemas psicológicos o problemas en la relación de la pareja, y esos  debe tratarlos el psicólogo o psiquiatra, intentando descubrir, comprender y resolver las causas.

 La anorgasmia o disfunción orgásmica es la falta de sensación de orgasmo en la relación sexual. Puede ser primaria, si la mujer nunca tuvo orgasmo en la vida, o secundaria, si tenia orgasmos y no los tiene más. Aún puede ser clasificada en absoluta, si la anorgasmia ocurre siempre, y situacional si ocurre sólo en ciertas situaciones (por ejemplo, si la persona no se sienta confortable en ciertos sitios, o con el partenaire con el cual tenga algún tipo de conflicto. La mujer disfruta las caricias y se excita, pero algo la bloquea en el momento del orgasmo.

Las causas de la anorgasmia son, principalmente, psicológicas, involucrando problemas en las relaciones interpersonales, conflictos referentes a la sexualidad, falta de conocimiento del propio cuerpo y sensaciones, dificultades en la intimidad y comunicación de la pareja por lo que toca al sexo.

Problemas clínicos también pueden causar anorgasmia, por ejemplo, accidentes que afectan la médula espinal, alteraciones hormonales, descargas vaginales frecuentes, o aún, anormalidades en la vagina, útero o músculos que forman la región de la pelvis (región donde se sitúan los órganos genitales).

El vaginismo  es una contracción inconsciente, indeseable, de la musculatura de la vagina, que ocurre cuando la persona se imagina teniendo un acto sexual. Esa contracción dificulta o impide la introducción del pene, la cual si se intenta resultará en mucho dolor, resultando que la mayoría de las veces la pareja no consigue concretar el acto sexual con penetración.

Puede ser consecuencia de una educación rígida que provocó muchos tabús sexuales derivando conflictos psicológicos, consecuencias de traumas sexuales (violación o abuso sexual) o de experiencias sexuales anteriores que tengan causado sufrimiento físico.

Por lo general, se llega al diagnóstico por medio del ginecólogo, a través del relato de la paciente y también por la prueba ginecológica. El tratamiento consiste en identificar y intentar modificar la causa del vaginismo.

Éste tipo de tratamiento es realizado por ginecológicos o terapeutas sexuales, y consiste en:
 

El entendimiento de las causas psicológicas
En la realización de ejercicios genitales con la intención de lograr el dejamiento de la persona, intentándose evitar que ocurra la contracción en el momento del acto sexual.

La dispareunia es el dolor genital que ocurre repetidas veces antes, durante o después del acto sexual.

Las causas más comunes son enfermedades ginecológicas (como la descarga vaginal o cambios en el formato de la vagina) o contracción de la musculatura vaginal durante el acto sexual, debido a conflictos psicológicos relativos a la sexualidad.

El diagnóstico en general lo hace el ginecólogo, además de hacerlo por medio del análisis de las quejas de la paciente y de la prueba ginecológica, y el tratamiento será administrado de acuerdo con la causa, es decir, tratamiento para ala enfermedad diagnosticada, hecho por lo general por el propio ginecólogo, o tratamiento con psicólogos o psiquiatras, cuando se trate de problema resultante de conflictos psicológicos

Disfunciones Sexuales Masculinas

Las disfunciones sexuales masculinas más comunes son: la disfunción eréctil (impotencia) y la eyaculación precoz.

La disfunción eréctil, conocida como impotencia, consiste en la incapacidad de obtener o mantener una erección que permita una relación sexual, o sea, el hombre no consigue que su pene quede y permanezca duro, y así no alcanza una relación sexual con penetración.

Las causas más comunes son:

  • Enfermedades como el diabetes, presión alta, colesterol alto
  • Traumas o accidentes involucrando la médula espinal o el propio pene
  • tabaco, uso de drogas y algunos medicamentos (principalmente aquellos usados para el tratamiento de problemas cardíacos).
  • Abuso de alcohol
  • Causas psicológicas (miedos o tabús relativos a la sexualidad).

Se puede encaminar el paciente hacia un  urólogo (especialista que trata éstos casos), quien puede hacer ciertas pruebas  para descubrir la causa de la impotencia.

El tratamiento va a depender de la causa. Para algunos casos de impotencia existen medicamentos o inyecciones intrapenianas, que se deberán usar sólo bajo prescripción médica, puesto que son indicadas para casos específicos. Las prótesis penianas quedarían como última opción, puesto que una vez colocadas no hay como retirarlas, y sólo se las indica cuando ninguna otra opción ha funcionado.

Es importante acordarse de que muchas veces factores psicológicos pueden causar la disfunción eréctil. Así, conversar sobre estos conflictos internos con el psicólogo o psiquiatra puede resolver el problema sin que sea necesario otros tipos de tratamiento.

La eyaculación precoz  ocurre cuando el hombre no tiene control sobre su eyaculación, no consiguiendo retenerla hasta el final del acto sexual, lo que lleva a una reducción en la sensación de placer. Así, la eyaculación puede ocurrir luego que el hombre tenga pensamientos eróticos y erección, incluso sin que ocurra la penetración, o aún luego de haber la penetración. La eyaculación precoz puede ser causada por factores físicos (enfermedades, traumas), o más comúnmente, problemas psicológicos.

Cuando el hombre nunca tuvo control eyaculatorio, el más común es que sea por causas psicológicos (ansiedad, primeras experiencias sexuales tensas o aún dificultades en la relación de la pareja). Sin embargo, cuando el hombre tenía control eyaculatorio y no más lo tiene es necesario hacerse pruebas con un urólogo y neurólogo, pues más probablemente la causa del problema es física. El tratamiento va a depender de la causa: tratamientos específicos para enfermedades encontradas o lesiones diagnosticadas, realizados por urólogos o neurólogos; o psicoterapia (tratamiento psicológico) para los problemas psicológicos, con psicólogo o psiquiatra.

TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

 

La personalidad se define por la totalidad de los rasgos emocionales y conductuales de un individuo (carácter) . Se puede decir que es su temperamento o forma de ser, la manera de sentir las emociones o de reaccionar.

Un  trastorno de personalidad aparece si estos rasgos son muy inflexibles y inadaptados, es decir, hacen daño a la adaptación del individuo a las situaciones a las cuales se enfrenta él, trayendo hacia sí mismo, o más comúnmente a quienes le son cercanos, sufrimiento y molestia. Por lo general, estos individuos son poco motivados para el tratamiento, puesto que los rasgos de carácter no suelen acarrear mucho sufrimiento para sí, pero molestan sus relaciones con otras personas, haciendo que amigos y familiares aconsejen el tratamiento. Habitualmente aparecen en el inicio de la edad adulta, y vuelven crónicos (permanecen por toda la vida) si no se tratan.

Las causas de estos trastornos son típicamente múltiplas, pero son relacionadas con las vivencias infantiles y adolescentes del individuo. 
El tratamiento de estos trastornos es bastante difícil y igualmente demorado ya que, tratándose de cambios  de carácter, el individuo tendrá que cambiar su propia forma de ser para que el tratamiento sea efectivo. 

Existen muchos tipos de estos trastornos, como se detallan a continuación:

  • Trastorno de personalidad paranoide: individuos sienten desconfianza, que son engañados por los otros, con dudas respecto a la lealtad de los otros, juzgando las acciones u observaciones de los otros como amenazadoras. Son rencorosos y perciben ataques a su carácter o reputación, muchas veces celosos y con desconfianzas infundadas sobre la fidelidad de sus parejas y amigos.
  • Trastorno de personalidad esquizoide (que predispone a la esquizofrenia): individuos alejados de las relaciones sociales, que no desean o no le gustan las relaciones íntimas, actuando en solitario, preferentemente. Poco o ningún interés en relaciones sexuales con otra persona, además de poco o ningún placer en sus actividades. No tienen amigos íntimos o confidentes, no le importan los cumplidos o criticas, son emocionalmente fríos y alejados.  
  • Trastorno de personalidad esquizotípica:  individuos excéntricos y extraños, que tienen creencias peculiares, con experiencias de ilusiones, pensamientos y discursos extravagantes. Falta de amigos y mucha ansiedad en las relaciones sociales.
  • Trastorno límite de la personalidad ( borderline): individuos instables en sus emociones y muy impulsivos, con esfuerzos increíbles para evitar el abandono (incluso intentar suicidarse). Tienen arrebatos  de rabia inadecuada. Tienen a las personas cercanas en gran estima, pero frente a una negativa las mismas personas rápidamente se convierten en pésimas, y sus calidades, anteriormente valoradas, no tienen más valor.
  • Trastorno de personalidad narcisista: Individuos que se juzgan grandiosos, requieren admiración y  tienen deprecio a los demás, creyendo que son especiales y explotando los demás en sus relaciones sociales, volviéndose arrogantes.
  • Trastorno de  personalidad antisocial: individuos que faltan al respeto y violan los derechos de los demás, no se conformando con las normas. Mienten, engañan, además de impulsivos, siempre buscando sacar provecho de los demás. Son irritables, irresponsables y con total ausencia de remordimiento, aunque que  aseguren lo contrario, una vez más intentando sacar provecho.
  • Trastorno de personalidad histriónica: individuos fácilmente  emocionales, siempre buscan la atención, sintiéndose mal cuando no están en el centro de ella. Son seductores, con estados emocionales rápidamente cambiantes. Intentan impresionar a los demás, actuando de manera muy dramática, y tienden  a creer que las relaciones son más íntimas de lo que realmente son.
  • Trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva: individuos preocupados con organización, perfeccionismo y control, siempre atentos a los detalles, listas, reglas, orden y horarios. Excesiva devoción por el trabajo, dando poco importancia al ocio. Testarudos, no se deshacen de cosas (avaros) y no consiguen dejar tareas para las demás personas.
  • Trastorno de personalidad esquiva: individuos demasiado tímidos, muy sensibles a las criticas, evitando actividades sociales o relaciones con los demás, reservados y preocupados con criticas y rechazo. Por lo general, no suelen involucrarse en nuevas actividades, y se ven a sí mismos como inadecuados y careciendo de empatía y capacidades.
  • Trastorno de personalidad dependiente: individuos que necesitan que otros les cuiden; son sumisos, siempre temen las separaciones. Tienen dificultades para tomar decisiones, necesitando que otros asuman la responsabilidad por sus acciones, sin discrepar. No dan principio a proyectos. Se sienten muy mal cuando están solos, lo evitando a cualquier costo. 

El tratamiento de estos trastornos se basa en la sicoterapia (de orientación analítica o conductual en la mayoría de los casos)  y en la psicoanálisis. Algunas veces, se debe, también, tratar otros trastornos que se desarrollan juntamente con estos y, en la mayoría de las veces, a causa de ellos. A menudo suele aparecer depresión y ansiedad asociadas a estos trastornos. La busca por asistencia es, por lo general, estimulada por los amigos y familiares, que se sienten más molestados por los trastornos que el propio individuo. No se puede olvidar que muchas de estas características hacen parte de los rasgos normales de muchos individuos, y sólo cuando estos rasgos son muy rígidos y no adaptativos es que se convierten en trastorno.

 

Esquizofrenia

 

Nombres alternativos: psicosis, locura, demencia

¿Qué es?

Esquizofrenia es una enfermedad mental que se caracteriza por una desorganización amplia de los procesos mentales. Es un cuadro complejo presentando señales y síntomas en el área del pensamiento, percepción y emociones, causando marcados perjuicios ocupacionales en las relaciones interpersonales y familiares. 

En esto cuadro, la  persona pierde el sentido de realidad, quedando incapaz de distinguir la experiencia real de la imaginaria. Esta enfermedad se manifiesta por brotes agudos con sintomatología intensa, intercalados con periodos de remisión, cuando hay un ablandamiento de los síntomas, restando algunos de ellos en menor intensidad.

Es una enfermedad del cerebro con manifestaciones psíquicas, que comienza a finales de la adolescencia , o inicio de la edad adulta, antes de los 40 años. El curso de esta enfermedad es siempre crónico con marcada tendencia al deterioro de la personalidad del individuo.

 
¿Cómo se desarrolla?

Hasta la fecha no se conoce ningún factor específico causador de la esquizofrenia. Hay, sin embargo, evidencias que sería resultante de una combinación de factores biológicos, genéticos y ambientales, contribuyendo en distintos grados para el aparecimiento  y desarrollo de la enfermedad. Se sabe que los hijos de individuos esquizofrénicos tienen una probabilidad de cerca del 10% de desarrollar la enfermedad, mientras que en la población general el riesgo de desarrollar la enfermedad es cerca del 1%.

¿Qué se siente?

Los cuadros de esquizofrenia pueden variar para cada paciente, siendo una combinación en distintos grados  de los síntomas a continuación:

Delirios: el individuo cree en ideas falsas, irracionales o sin lógica. Por lo general, son temas de persecución, grandezas o místicos.
Alucinaciones: el paciente percibe estímulos que, de hecho, no existen, tales como el oír voces o pensamientos, ver a personas  o bultos, lo que puede ser bastante aterrador para el paciente.
Discurso y pensamiento desorganizado: el paciente esquizofrénico habla de manera ilógica y desconectada, manifestando una incapacidad de organizar el pensamiento en una secuencia lógica.
Expresión de  las emociones: el paciente esquizofrénico tiene un ‘afecto inadecuado o bloqueado’, o sea, una dificultad de manifestar la emoción que él siente. No consigue manifestar su alegría o tristeza, por ejemplo, teniendo dificultad de modular su afecto según el contexto, mostrándose indiferente a distintas situaciones del cotidiano.
Cambios de conducta: los pacientes pueden ser impulsivos, agitados o retraídos, muchas veces presentando el riesgo de suicidio o agresión, además de exposición moral, como por ejemplo hablar a solas, en voz alta, o andar sin ropa en público.
 
¿Cómo hace el diagnóstico el médico?

Para hacer el diagnóstico, el médico lleva a cabo una encuesta con el paciente y su familia con el fin de obtener un historial de su vida y de sus síntomas lo más detallado posible. Hasta el momento no existen todavía marcadores biológicos propios de esta enfermedad, ni pruebas complementares específicas, aunque existan evidencias de cambios en la anatomía cerebral demostrables  en pruebas de neuroimágenes y de metabolismo cerebral sofisticados tales como la tomografía computarizada, la resonancia magnética, entre otros.

Además de hacer el diagnóstico, el médico debe intentar identificar cuál es el subtipo clínico que presenta el paciente. Esta distinción se basa en los síntomas que predominan en cada persona y en la evolución de la enfermedad, que es variada conforme el subtipo específico. Los principales subtipos son:
 

  • Paranoide  (predominio de delirios y alucinaciones)
  • Desorganizada o hebefrénica (predominio de cambios en la afectividad y desorganización del pensamiento)
  • Catatónico (cambios de la motricidad)
  • Simple (disminución de la voluntad y afectividad, empobrecimiento del pensamiento, aislamiento social)
  • Residual (etapa crónica de la enfermedad con alto deterioro y poca sintomatología productiva).

 
¿Cómo se trata?
 
Las medicaciones antipsicóticas  o neurolépticas son el tratamiento de elección para ala esquizofrenia. Ellas actúan disminuyendo los síntomas (alucinaciones y delirios), buscando a restablecer el contacto del paciente con la realidad; sin embargo, no restablecen completamente al paciente. Las medicaciones antipsicóticas controlan los brotes y ayudan a evitar una evolución más desfavorable de la enfermedad. Por lo general, las drogas antipsicóticas presentan efectos colaterales que se pueden controlar bien.

En los brotes especialmente severos, o en que no hubo respuesta a las medicaciones, se puede hacer uso de la electoconvulsoterapia (ECT). Esto método es bastante seguro y eficaz para la mejora de los síntomas, llevándose a cabo por medio de anestesia. Otra posibilidad es el uso de antipsicóticos más modernos llamados de atípicos o de última generación. Los enfoques psicosociales, tales como seguimiento psicoterápico, terapia ocupacional y familiar son, también, muy importantes para disminuir las recaídas y promover el ajuste social de los portadores de la enfermedad.

OTROS TRASTORNOS PSICÓTICOS

Trastorno esquizofreniforme

Los pacientes con trastorno esquizofreniforme presentan un cuadro clínico muy similar al de la esquizofrenia. La diferencia se debe al tiempo limitado en que los síntomas persisten. Es decir, los síntomas deben estar presentes por más que un mes, pero los pacientes no deben sobrepasar los seis meses con el cuadro.

La remisión (mejora) debe ocurrir durante esto periodo,  siendo que cuanto más corto el episodio, mejor el pronóstico. Daño social o ocupacional debido a sus síntomas pueden o no estar presentes. Pacientes que persisten con los síntomas psicóticos por un periodo superior a seis meses pueden recibir el diagnóstico de esquizofrenia.

El tratamiento es similar al de la esquizofrenia, por lo general necesitando de hospitalización para llevarse a cabo el diagnóstico y tratamiento más adecuados.

Trastorno esquizoafectivo

Esta enfermedad tiene características tanto de la esquizofrenia como de los trastornos de humor. En otras palabras, los pacientes que presentan esta afección tienen síntomas de esquizofrenia, ‘mezclados’ a los síntomas de enfermedad afectiva (antiguamente conocida como psicosis maníaco-depresiva) o de depresión. Estos síntomas pueden presentarse juntos o de manera alternada.

Ocurre también en la adolescencia o inicio de la edad adulta y suele tener evolución más benigna que la esquizofrenia y peor que el trastorno de humor.

El tratamiento consiste en internación hospitalaria, medicación e intervenciones psicosociales. Las principales medicaciones elegidas para el tratamiento del trastorno esquizoafectivo son las mismas utilizadas para el tratamiento de la depresión y de la enfermedad bipolar,  así como  los antipsicóticos.

Trastorno Delirante

El Delirio es un tipo de pensamiento en lo cual el individuo tiene una creencia inquebrantable en ideas falsas, irracionales o sin lógica. Y este es el principal síntoma presentado por los pacientes con trastorno delirante.

Para recibir esto diagnóstico, el paciente debe presentar los síntomas por un periodo más largo que un mes. Estos pacientes difieren de la esquizofrenia porque no están tan gravemente comprometidos en su conducta y lenguaje. Los pacientes pueden presentar alucinaciones, más comúnmente relacionadas con el tacto y olfato (olores). Antiguamente se denominaba paranoia al trastorno delirante, asociándose el nombre de la enfermedad a los delirios persecutorios. Sin embargo, hoy día se sabe que estos pacientes pueden presentar otros tipos de contenido delirante, dividiendo el diagnóstico en distintos subtipos:

  • Tipo erotomaníaco: se trata del delirio cuyo tema central es una persona que está enamorada por el paciente. Por lo general, esto delirio se refiere más bien a un amor romántico idealizado o una unión espiritual que propiamente una atracción sexual.
  • Tipo grandioso: delirios de poseer un gran talento, conocimiento o haber hecho un importante hallazgo, aunque eso no sea reconocido por las demás personas. Puede también asumir la forma de la convicción de ser amigo de un presidente o bien ser portador de un mensaje divino.
  • Tipo celoso: delirios que está siendo engañado por su pareja.
  • Tipo persecutorio: delirios que está siendo objeto de algún perjuicio.
  • Tipo somático: delirios que sufre alguna enfermedad o deficiencia física.
  • Tipo mixto: los susodichos delirios mezclados.
  • Tipo inespecífico: delirios distintos de los susodichos.

De manera general, el tratamiento es llevado a cabo en consultorio. Puede ser necesaria la internación hospitalaria en situaciones en que hay presencia de riesgos (agresión, suicidio, exposición moral). El tratamiento se lleva a cabo por medio de medicación antipsicótica y psicoterapia.

Trastorno Psicótico Breve

El trastorno psicótico breve puede presentar un cuadro clínico muy similar al de la esquizofrenia o al trastorno esquizofreniforme, presentando delirios, alucinaciones, lenguaje o conducta desorganizada o al trastorno delirante. Sin embargo, estos síntomas deberán estar presentes por un corto periodo de tiempo y persistir, por lo menos, un día, y el máximo de un mes, mejorando completamente dentro de esto periodo.

Por lo general, se encuentran situaciones estresantes que precipitan el cuadro.

El tratamiento debe ser con medicaciones antipsicóticas, ocasionalmente necesitándose internación hospitalaria. La evolución de estos cuadros clínicos suele ser benigna con total remisión de los síntomas.

Trastorno Psicótico Compartido (en francés, folie à deux, codependencia) 

Se trata de una situación rara en la cual una persona comienza a presentar síntomas psicóticos (delirios) a partir de la convivencia cercana a un enfermo psicótico.

ALCOHOLISMO Y DROGADICCIÓN

ALCOHOLISMO Y DROGADICCIÓN

 
Trastornos psiquiátricos relacionados al uso de alcohol y otras drogas psicoactivas

 
Nombre alternativo: dependencia química.


El uso de sustancias que modifican el estado psicológico se ha producido en todas las culturas conocidas desde la antigüedad. En las sociedades modernas, sobre todo en las occidentales, el uso descontrolado de estas sustancias se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública. Prácticamente todo el mundo tuve ya algún tipo de contacto con cafeína o nicotina (cigarrillos) y la gran mayoría ha experimentado ya con el alcohol y buena parte de los jóvenes ha experimentado ya con la marihuana.

Se considera una sustancia psicoactiva (drogas) toda sustancia, utilizada por cualquier vía de administración, que altera el humor, el nivel de percepción o las funciones del sistema nervioso central, y que puede ser legalmente prescripta, utilizada, o ilegal.

Sin embargo, no hay una frontera clara entre lo que sea el simple uso de droga, el abuso o mismo la dependencia severa, pues todo eso ocurre en un continuum. La droga asume un rol progresivamente más importante en la vida del usuario, quedando sus actividades y su círculo social cada vez más asociados al uso, lo que resulta entonces en problemas de orden familiar, social, legal, financiero y físico, entre otros, causados por la droga.

Se considera abusivo el uso de la droga cuando sobrepasa cualquier patrón social o médico corrientes para el uso de esta sustancia y eso empieza a causar daño a la vida del usuario con respecto a uno o varios de los aspectos antes mencionados. Por otra parte, la dependencia o uso compulsivo implica la necesidad (deseo irrefrenable) de la droga, ya sea de orden psicológico o físico. En el último caso, el organismo del individuo se ha adaptado a la droga y presenta síntomas cuando de su abstinencia.

 
ALCOHOLISMO

 
El Alcoholismo es una enfermedad que afecta la salud física, el bienestar emocional y el comportamiento del individuo. En conformidad con las estadísticas americanas él afecta al 14% de su población, y en Brasil se estima que un 10% a 20% de la población padezca este mal. El alcohol es clasificado como un depresor del sistema nervioso central.

 
Efectos físicos

 
Los efectos físicos causados por el alcohol son:

 

  • Disminución de los reflejos
  • El uso a largo plazo hace aumentar el riesgo de enfermedades como el cáncer en la lengua, boca, esófago, laringe, hígado y vesícula biliar.
  • Si se consume en gran cantidad  puede acarrear daños cerebrales irreversibles

 
Efectos emocionales

 
Los efectos emocionales y de comportamiento son:

 

  • Pérdida de la inhibición, haciendo que la persona intoxicada por alcohol pueda hacer cosas que normalmente no haría como, por ejemplo, manejar un coche a alta velocidad.
  • Alteración del humor, acarreando rabia, comportamiento violento, depresión y, incluso, el suicidio.
  • Puede resultar en pérdida de memoria
  • Perjuicio de la vida familiar, acarreando desacuerdo entre la pareja, además de problemas emocionales a largo plazo para los niños.
  • Disminución de la productividad en el trabajo.

 
¿Cómo desarrolla el individuo el alcoholismo?

 
El individuo puede convertirse en alcoholista debido a un conjunto de factores, que incluyen la predisposición genética, estructura psíquica, influencias familiares y culturales.

Se sabe que tanto los hombres como las mujeres tienen 4 veces más probabilidad de tener problemas con alcohol si sus padres fueron alcoholistas.

 
Por lo general, el viene asociado a otras condiciones psiquiátricas como el trastorno de personalidad, depresión, trastorno afectivo bipolar (antiguamente conocido como psicosis maníaco-depresiva), trastornos de ansiedad y suicidio.

 
Efectos del alcohol

 

  • Intoxicación por alcohol:

 
Los síntomas dependen de la concentración de alcohol en la sangre.

En el inicio del cuadro el individuo se puede volver serio y retraído o hablante y alegre. Pueden ocurrir crisis de risa o llanto. En general, ocurre somnolencia.

El individuo gradualmente comienza a perder la coordinación motora , presentando dificultad para hablar y caminar. Los reflejos se vuelven más lentos. Intoxicaciones graves con mayores concentraciones de alcohol en la sangre pueden llevar al coma, depresión respiratoria y a la muerte.

 

  • Intoxicación patológica:

 
Se caracteriza por cambios intensos de comportamiento y agresividad tras ingerir una pequeña cantidad de alcohol. La duración es limitada, siendo común que acontezca la amnesia. Debido a la violencia de las manifestaciones puede ser necesario, incluso, internar al paciente, además de medicarlo.

 

  • Abstinencia del alcohol

 
Es provocada por la suspensión de su consumo por pacientes que  hacen uso de alcohol en gran cantidad y por tiempo prolongado.

Los primeros síntomas de abstinencia tienen inicio tras 12 horas de suspensión de la bebida. Los síntomas más comunes son: temblores, acompañados de irritabilidad, náuseas, vómitos, ansiedad, sudoración, pupilas dilatadas y taquicardia. Puede evolucionar para una condición clínica más grave llamada delirium por abstinencia de alcohol (antiguamente conocido como delirium tremens).

 
Delirium

 
Es una emergencia médica y que si no es tratada adecuadamente puede llevar  a convulsiones y muerte en hasta un 20% de los casos. Por lo común inicia en la semana en que el paciente deja de beber. Él  presenta taquicardia, sudoración, fiebre, ansiedad, insomnio. También puede presentar alucinaciones como, por ejemplo, ver insectos o otros bichos pequeños en la pared. El nivel de la consciencia del paciente ‘fluctúa’ entre un estado de hiperactividad y un de letargo.

 
¿Cómo hace el diagnóstico el médico?

 
Se obtiene el diagnóstico a través de una anamnesis (historial) del paciente y de su familia, además de un examen físico. Las pruebas de laboratorio no sirven para el diagnóstico del alcoholismo, sin embargo pueden dar ‘pistas’ si el paciente hace uso crónico de la bebida, además de dar una idea aproximada del grado de la lesión producida en algunos órganos por los efectos tóxicos del alcohol, como por ejemplo el hígado.

 
¿Cómo tratarlo?

 
En primer lugar, hay que esclarecer que no existe un tratamiento ideal  para el alcoholismo. Por ello, se debe proceder a una evaluación individual de los casos. Entonces, a partir de un buen examen físico se debe indicar el tratamiento más apropiado para cada paciente, de acuerdo con el grado de dependencia y del punto de desarrollo de la enfermedad en que se encuentra el individuo.

 Hay que recordar que las recaídas son corrientes en pacientes alcoholistas.

En la gran mayoría de los casos, el propio paciente no consigue percibir hasta qué punto  está dependiente de la bebida, siempre propenso a negar el uso y, incluso, su dependencia de ella. En estos casos, se puede empezar el tratamiento ayudando el paciente a reconocer su problema y la necesidad de tratarse y de intentar abstenerse del alcohol. La indicación de internamiento, por lo menos como etapa inicial de desintoxicación, suele ser la regla.

 
A continuación, los tratamientos disponibles a nivel de ambulatorio:

  • terapia cognitiva conductual
  • psicoterapia de orientación analítica, realizadas individualmente o en grupo.

 
Los grupos de autoayuda como los Alcohólicos Anónimos ha demostrado ser una de las alternativa más eficaces para el tratamiento del paciente alcohólico y para el seguimiento de su familia, lo que suele ser requisito indispensable para el buen funcionamiento del tratamiento.

 
Algunos medicamentos pueden ser utilizados para provocar una reacción física violenta en el individuo que ingiera alcohol, o aún bloquear su voluntad y placer de beber.
 

DROGADICCIONES
 

Existe un nombre muy grande de sustancias utilizadas como drogas que pueden ser clasificadas de distintas maneras. A continuación, sólo encontraremos informaciones sobre drogas de mayor significado, según la frecuencia y diseminación de su utilización. 

  • Cannabinoides (marihuana y hachís): se encuentra entre las drogas más utilizadas. La principal sustancia psicoactiva es el THC (tetrahidrocannabinol). Estas sustancias son preferentemente fumadas. Sus efectos físicos son la taquicardia, ojos rojizos, sequedad de la boca, temblores en las manos, además de daños en la coordinación motora y fuerza muscular. Sus efectos psíquicos son variables. Por lo común, provocan relajamiento, disminución de la ansiedad, aumento del apetito, euforia, alteración de la percepción del tiempo y espacio. Por eso, puede facilitar la ocurrencia de accidentes automovilísticos graves. En dosis más altas pueden ocurrir delirios, alucinaciones con pérdida del sentido de la realidad, además de sentimientos de persecución. Se considera una droga de la ‘calle’, ‘ligera’, porque no existe informe de dependencia física. Sin embargo, el consumo crónico puede llevar al llamado síndrome amotivacional, debido al daño causado en la memoria de fijación, lo que resulta en falta de interés, desmotivación para la vida cotidiana y con serios perjuicios hacia la integración social, escolar o profesional del individuo.

  • Estimulantes del Sistema Nervioso Central (cocaína y anfetaminas).

Son sustancias cuyo efecto predominante es el estímulo del cerebro a través del bloqueo de células inhibitorias o por la liberación de sustancias neurotransmisoras (sustancias liberadas por una célula cerebral para estimular otras). La cocaína puede presentar distintos efectos según la vía de administración. La vía intravenosa y el fumar tienen efectos más rápidos y intensos que la vía inhalatoria (esnifar). Sus efectos físicos son el aumento de la presión arterial, temperatura, temblor en las extremidades y dilatación de las pupilas (midriasis). Los efectos psíquicos son una sensación de bienestar, euforia, aumento de autoconfianza, hiperactividad, pérdida de la timidez, pérdida del apetito y de la sensación de cansancio. Con el aumento de la dosis aparece la ansiedad, irritabilidad, aprensión, desconfianza, incluso puede llegar a delirios y alucinaciones tanto auditivas como visuales.

En usuarios crónicos ha sido descrito un cuadro de letargo, hipersomnia (somnolencia), humor depresivo que, en casos graves, puede incluso llevar al suicidio. La cocaína desarrolla una compulsión muy fuerte en los usuarios. Por vía  inyectable puede producir arritmias cardíacas, convulsiones, flebitis, endocarditis, además del SIDA, los cuales son síndromes potencialmente fatales. Por vía nasal puede causar atrofia de la mucosa nasal o mismo perforaciones en el tabique nasal.

 
Las anfetaminas son también muy utilizadas bajo la forma de comprimidos anorexígenos, que muchas veces se prescriben como coadyuvantes  en los tratamientos para adelgazar. Por lo general, ellas producen efectos físicos y psíquicos semejantes a la cocaína. Pueden también desencadenar ataques típicos de pánico.
 

  • Benzodiacepinas y otros sedantes: está entre las medicinas que más se recetan en el mundo actualmente, siendo utilizados como sedantes, hipnóticos o ansiolíticos. Aproximadamente el 90% de los pacientes clínico-quirúrgicos hospitalizados reciben estas drogas. Son sustancias con utilidad clínica, pero tienen importante potencial para el uso abusivo porque presentan tolerancia, dependencia psíquica y física. Ellas actúan como depresores del sistema nervioso central, caracterizándose por somnolencia , niveles variables de sedación  y relajamiento muscular. Producen daño en la memoria y en el desempeño psicomotor. En dosis muy elevadas pueden producir intoxicaciones con sedación acentuada, arritmias cardíacas y depresión respiratoria.

 
TRATAMIENTO DE LAS DEPENDENCIAS QUÍMICAS

 
No existe un tratamiento universal para las drogodependencias; ninguna modalidad terapéutica ha resultado claramente superior para todos los pacientes.

 
Existen, sin embargo, algunos principios comunes que deben estar presentes en cualquier enfoque terapéutico:

 

  • Todo tratamiento requiere una larga duración,  una vez que se trata de una enfermedad crónica;
  • El tratamiento debe ser voluntario a fin de que se obtenga mejores resultados;
  • Los tratamientos compulsorios deben ser la excepción visto que, en su mayoría, estos pacientes no pueden ser considerados legalmente incapacitados;
  • La participación familiar es de importancia crucial tanto para promover las desmitificación de la existencia de culpados por la drogadicción, como para mejorar las siempre conturbadas relaciones familiares por sentimientos de rabia, frustración y culpabilidad, tan corrientes en tales  situaciones;
  • cada tratamiento esquemáticamente se compone de tres etapas: búsqueda de la abstinencia, tratamiento de las complicaciones de la drogodependencia y prevención de las recaídas.

BULIMIA NERVIOSA

 

BULIMIA NERVIOSA

SINÓNIMOS:

Bulimia, Trastorno Alimentar, Atracón- Purga

¿Qué es?

En la bulimia nerviosa, las personas ingieren grandes cantidades de alimentos (episodios de comer compulsivo o episodios bulímicos) y después, utilizan métodos compensatorios, tales como vómitos autoinducidos, uso de laxantes y / o diuréticos y práctica de ejercicios extenuantes como forma de evitar el aumento de peso por miedo de engordar. Diferentemente de la anorexia nerviosa, en la bulimia no hay pérdida de peso y así, médicos y familiares tienen dificultad de detectar el problema. La enfermedad ocurre con más frecuencia en mujeres jóvenes, todavía pueda ocurrir, más raramente, en hombres y mujeres de más edad.

¿Qué se siente?

  1. Ingestión compulsiva y exagerada de alimentos
  2.  
  3. Vómitos autoinducidos, uso de laxantes y diuréticos para evitar aumento de peso
  4.  
  5. Alimentación excesiva, sin aumento proporcional del peso corporal
  6.  
  7. Depresión
  8.  
  9. Obsesión por ejercicios físicos
  10.  
  11. Comer en secreto o escondido de los otros

 

 Complicaciones médicas
 

  1. Inflamación en la garganta (inflamación del tejido que reviste el esófago por efecto del vómito)
  2.  
  3. Cara hinchada y dolorida (inflamación de las glándulas salivares)
  4.  
  5. Caries dentales
  6.  
  7. Deshidratación
  8.  
  9. Desequilibrio electrolítico
  10.  
  11. Vómitos con sangre
  12.  
  13. Dolores musculares y calambres

 

Causas

Así como en la anorexia, la bulimia nerviosa es un síndrome multi-determinado por una mezcla de factores biológicos, psicológicos, familiares y culturales. El énfasis cultural en la apariencia física puede tener un papel importante.

Problemas familiares, baja autoestima y conflictos de identidad también son factores con relación en el desencadenamiento de estos cuadros.

¿Cómo se desenvuelve?

Muchas veces, lleva tiempo para percibirse que una persona tiene bulimia nerviosa. La característica principal es el episodio de comer compulsivo, acompañado por una sensación de falta de control del acto y, a veces, realizado secretamente. Los comportamientos dirigidos al control del peso incluyen ayuno, vómitos autoinducidos, uso de laxantes, enemas, diuréticos y ejercicios físicos extenuantes. El diagnóstico de bulimia requiere episodios con una frecuencia mínima de dos veces por semana, por lo mínimo tres meses. La fobia de engordar es el sentimiento motivador de todo el cuadro. Estos episodios de comer compulsivo, seguidos de métodos compensatorios, pueden permanecer escondidos de la familia por largo tiempo.

La bulimia acomete adolescentes un poco mayores, alrededor de 17 años. Personas con bulimia tienen vergüenza de sus síntomas, por lo tanto evitan comer en público y evitan lugares como playas y piscinas donde precisan mostrar el cuerpo. A medida que la enfermedad se va desarrollando, esas personas solamente se interesan por asuntos relacionados a comida, peso y forma del cuerpo.

¿Cómo se trata?

El abordaje multidisciplinar es el más adecuado en el tratamiento de la bulimia nerviosa e incluye psicoterapia individual o en grupo, farmacoterapia y abordaje nutricional en nivel de ambulatorio.

Las técnicas cognitivas- conductual se tienen mostrado eficaces en el control de los episodios bulímicos.

El abordaje nutricional visa establecer un hábito alimentar más saludable, eliminando el ciclo “compulsión alimentar / purga / ayuno”.

La orientación y/o terapia familiar se hacen necesarias una vez que la familia desempeña un papel muy importante en la recuperación del paciente.

 

¿Cómo se previene?

Una disminución en el énfasis de la apariencia física tanto en el aspecto cultural como familiar, puede eventualmente reducir la incidencia de estos cuadros. Es importante suministrar informaciones a respecto de los riesgos de regímenes rigurosos para la obtención de una silueta “ideal”, ya que ellos desempeñan un papel fundamental en el desencadenamiento de los trastornos alimentares.