HEPATITIS

 ¿Qué es?

Es una inflamación  cualquiera del hígado. La causa puede ser infecciones (virus, bacterias), alcohol, medicamentos, drogas, enfermedades hereditarias (depósitos anormales de hierro, cobre) y enfermedades autoinmunes

 ¿Cómo se adquiere?

Existen distintos tipos de hepatitis y la causa difiere según el tipo:

  • Hepatitis viral A: vía orofecal (ano-mano-boca), es decir, heces de pacientes contaminan el agua de consumo y los alimentos cuando las condiciones sanitarias se hallan insatisfactorias.
  • Hepatitis viral B: las relaciones sexuales y la inyección de drogas ilícitas son las principales preocupaciones actuales. La adquisición por transfusión de sangre y derivados ha dejado de ser el principal motivo, desde la implantación de los rigurosos cuidados vigentes en los bancos de sangre y la extinción de pago a los donantes. El bebé puede adquirir una hepatitis en el momento del parto si la madre tiene el virus.
  • Hepatitis viral C: la transfusión de sangre y derivados, la inyección de drogas ilícitas, el contacto sin protección con la sangre o secreciones contaminadas, son las principales vías. Ocurren casos de transmisión madre-bebé en la hora del parto. Se sospecha de la vía sexual y de la esnifada de drogas para explicar una parte de los 20 a 30% de casos en los cuales no se conoce la forma de contaminación.
  • Hepatitis viral D: es un virus que sólo causa enfermedad en la presencia del virus de hepatitis B. Su vía de transmisión es la misma del virus B.
  • Hepatitis viral E:  al igual que la hepatitis A – orofecal. Es más descrita en lugares subdesarrollados tras las temporadas de inundaciones.
  • Alcohol: el uso abusivo de cualquier tipo de bebida alcohólica. La cantidad que causa enfermedad hepática es variable para cada individuo, y es necesario, en promedio, una menor dosis para afectar a las mujeres que los hombres. La dosis de alto riesgo es de 80g de alcohol al día, lo que equivale a 5-8 dosis de güisqui (240 ml), poco menos de 1 botella  y media de vino (800 ml) o 2 litros de cerveza. Cuanto más largo sea el plazo de ingestión (años), más largo será el riesgo de hepatitis alcohólica y cirrosis. Algunas personas pueden quedarse enfermas incluso con dosis y plazos más cortos que el susodicho promedio.
  • Medicamentos: distintos medicamentos de uso clínico pueden causar hepatitis en individuos propensos. No se puede prever quiénes tendrán hepatitis por determinada droga, sin embargo, los individuos que ya padecen otras formas de enfermedad del hígado corren mayor riesgo. A continuación, algunos medicamentos relacionados con hepatitis: paracetamol ; antibióticos y antifúngicos tales como la eritromicina, tetraciclina, sulfas, cetoconazol y nitrofurantoina; esteroides anabolizantes (hormonas usadas para mejorar el desempeño físico-dopaje);drogas antipsicóticas y calmantes como, por ejemplo, la clorpromazina (antiarrítmico), metildopa y antituberculosos. Anticonceptivos orales (píldora) también son, ocasionalmente, mencionados.
  • Autoinmune: Algunas enfermedades hacen que las sustancias de defensa del propio individuo (anticuerpos) ocasionen inflamación y daño al hígado. Todavía no se sabe porque ocurre eso.
  • Hepatitis por causas hereditarias: enfermedades como la hemocromatosis y la enfermedad de Wilson llevan a la acumulación de hierro y cobre, respectivamente, en el hígado, causando la hepatitis.
  • Esteatohepatitis no alcohólica (esteatosis hepática, hígado graso): es la acumulación de grasa en el hígado. Ocurre en distintas situaciones independientes del consumo de alcohol, como obesidad, desnutrición, nutrición por vía endovenosa prolongada, diabetes mellitus, alteraciones de las grasas sanguíneas (colesterol o triglicéridos elevados)  y algunos medicamentos.

 

¿Qué se siente y cómo se desarrolla?

En el caso de las hepatitis infecciosas, hay un periodo sin síntomas, llamado incubación. La duración de esta fase depende del agente causante. Posteriormente, aparecen síntomas semejantes, por ejemplo, una gripe con fiebre, dolores articulares  y de cabeza, náuseas (mareo), vómitos, falta de apetito y fuerzas. Es común que la mejora de esas quejas generales dé lugar al aparecimiento de los síntomas típicos de la enfermedad, los cuales son el color amarillento de la piel y mucosas (ictericia), orina oscura (color coca-cola)) y heces claras. Se puede notar el aumento de tamaño del hígado, que duele cunado se palpa la región a bajo de las costillas del lado derecho. La duración de esta fase varía de 1 hasta 4 meses.

De manera general, la hepatitis A suele tener evolución benigna, no dejando secuelas.

La hepatitis B se vuelve crónica  en hasta el 5% de los casos y la hepatitis C en más del 80%.

De los individuos con hepatitis B crónica, el 25 a 40% evolucionan hacia cirrosis y/o cáncer de hígado, mientras que en la hepatitis crónica C eso ocurre en cerca del 20%.

La hepatitis D hace empeorar la evolución de la hepatitis B por asociarse a formas fatales.

La hepatitis E, por lo general, es benigna, excepto en la mujer embarazada,  quiénes tienen mayor riesgo de formas graves, causando la muerte maternal y fetal.

La hepatitis alcohólica, así como las medicamentosas y autoinmunes, puede evolucionar hacia la cronicidad y cirrosis si la exposición al agente causante persiste.

La hemocromatosis puede evolucionar, a lo largo de los años, hacia la cirrosis y el cáncer de hígado. La enfermedad de Wilson, si no se la trata, puede evolucionar hacia la cirrosis, deterioro cerebral y muerte.

¿Cómo hace el médico el diagnóstico?

Además del historial y del examen clínico, el médico puede poner a prueba a su hipótesis diagnóstica de hepatitis, principalmente a través de pruebas de sangre. Entre ellos, se hallan los llamados marcadores de hepatitis virales y autoinmunes.

Otras pruebas muestran la fase y gravedad de la enfermedad. En algunos casos, se podrá requerir una biopsia hepática (retirada de un pequeño fragmento del hígado con una aguja) para que se pueda descubrir su causa al microscopio.

¿Cómo se trata?

Para las hepatitis agudas causadas por virus no hay tratamiento específico, excepto los pocos casos de hepatitis C descubiertos en la fase aguda, en la cual el tratamiento específico puede prevenir la evolución hacia la enfermedad crónica.

En las hepatitis, el  reposo absoluto prolongado  y la restricción de ciertos tipos de alimentos, no ayudan en la recuperación del enfermo y también no disminuyen la gravedad de la enfermedad.

De manera general, se recomienda reposo relativo según la capacidad y bienestar del paciente, así como alimentación  de acuerdo con la tolerancia.

Excepcionalmente, se requiere la administración de líquidos por vía endovenosa.

Bebidas alcohólicas son prohibidas hasta algún tiempo tras la normalización de las pruebas de sangre.

Se deben usar medicamentos sólo con específica liberación del médico para evitarse el uso de aquellos que puedan empeorar la hepatitis.

En la hepatitis autoinmune, cuando diagnosticado por el médico, el uso de corticoides (derivados de la cortisona) son indicados y modifican favorablemente el curso de la enfermedad.

La hepatitis por alcohol y por derogas son tratadas, básicamente, con el alejamiento de las sustancias lesivas. Además, a través de medidas de apoyo, como hidratación, nutrición y combate a los síntomas de la abstinencia del alcohol o drogas.

Cuando la enfermedad es por acumulación de hierro o cobre, se hace una dieta pobre en estos minerales. Los tratamientos principales son las flebotomía (extracción de sangre) programadas para la hemocromatosis, y la penicilamina para la enfermedad de Wilson .

¿Cómo se previene?

Se puede prevenir la hepatitis A y  la hepatitis B por medio de vacunación.

Para la prevención de la hepatitis A es importante el uso de agua tratada o hervida, además de seguir las recomendaciones en cuanto a la prohibición de baños en sitios con agua contaminada y el uso de desinfectantes en piscinas.

Se puede prevenir la hepatitis B al igual que el SIDA, es decir, por medio de preservativo en las relaciones sexuales , además de no tener contacto con la sangre o secreciones de personas contaminadas (transfusiones de sangre, uso de agujas y jeringas desechables no reutilizadas)

Asimismo puede prevenirse la hepatitis C de la misma manera, pero todavía no se estableció bien el riesgo de contagio.

Los profesionales del área de la salud (médicos, enfermeros) deben usar guantes, gafas de protección y mascara siempre que haya probabilidad de contacto (o derrames) de sangre o secreciones contaminadas con virus de la hepatitis B o C con mucosas o con lesiones de la piel.

La hepatitis alcohólica ocurre por la ingestión repetitiva de grandes cantidades de bebida, siendo el consumo moderado la mejor manera de evitarla. La cantidades lesivas son la susodichas, cabiendo destacar que en ciertas personas pequeñas dosis suelen ser suficientes para provocar la enfermedad. Personas que ‘aguantan’ mayores cantidades de alcohol antes de emborracharse, corren igual riesgo de enfermarse gravemente. Los individuos que padecen otras enfermedades hepáticas sufren más fácilmente de hepatitis alcohólica.

Hasta la fecha  no se conoce las formas de prevención de la hepatitis autoinmune.
Tampoco se sabe prever los individuos que tendrán hepatitis con el uso de ciertas medicinas que no daño a la mayoría de las personas.

Preguntas que puede Ud. Hacer a su médico:

¿Qué tipo de hepatitis tengo yo?
¿Cómo se contrae? ¿Hay riesgo para las personas que viven cerca de mí?
¿Cuánto tiempo voy a llevar para quedar bien?
¿Tiene cura esta enfermedad o voy a quedar con hepatitis crónica?
¿Es necesario el tratamiento con medicinas?
¿La medicina funciona para todas personas?
¿Cuáles son los efectos adversos (colaterales) del tratamiento?
¿Hay riesgo de contraerse cirrosis? ¿Y cáncer?
¿Existe vacuna para hepatitis?

CÁNCER GÁSTRICO

Nombres alternativos: cáncer del estómago, cáncer estomacal, neoplasia maligna del estómago, carcinoma gástrico, tumor del estómago.

¿Qué es?

La mayoría ocurre en algún punto de la mucosa del estómago (capa de revestimiento interno), mostrándose como una lesión (tumor) elevada, irregular, de milímetros a centímetros de diámetro, frecuentemente ulcerada, que puede recordar una verruga con un pequeño cráter en su punto más alto.

La ulceración es el fruto de la multiplicación celular descontrolada, característica de la malignidad.

Esta proliferación celular va remplazando el tejido normal, y puede invadir otras capas del propio órgano, como la capa muscular, aquella del revestimiento externo (serosa), alcanzando a órganos vecinos (metástasis por contigüidad).

No raro, puede producir metástasis a distancia, como en el hígado y el pulmón, donde llegan células que se desprenden del tumor inicial (primario), trasportadas por la circulación sanguínea o linfática.

Se puede clasificar el cáncer gástrico según el tipo de célula que ha originado el tumor.

La mayoría de los casos (el 90%) se origina en la mucosa y lleva el nombre de adenocarcinoma; los restantes (el 10%) son linfomas, sarcomas y otras variedades más raras.

¿Cómo se adquiere?

Todavía no se sabe la causa, ni tampoco por qué algunas personas adquieren la enfermedad.
Se observó que la suma de algunos factores de riesgo aumenta la probabilidad de se desarrollar cáncer de estómago.
Son aspectos de la persona, de sus hábitos y de su ambiente que, aisladamente, no serían capaces de causar la enfermedad.

Se cree  que una predisposición genética, añadida de eses factores, acabe llevando al cáncer. Se observa mayor incidencia de cáncer gástrico en personas del tipo sanguíneo A.

Hábitos alimentarios

El cáncer gástrico, en su forma más frecuente, el adenocarcinoma, es el producto final de una serie de alteraciones celulares y genéticas llamadas de mutaciones, las cuales, probablemente, se inician en la infancia, asociadas con factores ambientales y dietéticos.

Existen sustancias, llamadas carcinógenos, que favorecen el aparecimiento del cáncer. Son  factores de riesgo resultantes de la forma de almacenar algunos alimentos, tales como: conservas saladas y harinosos, o granos contaminados por aflatoxina. Se trata de un potente carcinógeno producido por hongos que suelen proliferar en almacenamientos imperfectos. Los nitratos y nitritos, presentes en conservantes y abonos, pueden funcionar como carcinógenos, así como el benzopireno en los alimentos ahumados o asados en carbón vegetal. El consumo de arroz pulido con talco también constituye un hábito riesgoso si el contiene amianto resultante del método de abrasión en su pulimento. La mejoría de las condiciones socioeconómicas, el uso de heladera y otras mejorías en la conservación y almacenamiento de los alimentos fueron determinantes para la disminución de los casos de tumores malignos del estómago. Por otra parte, los cambios de hábitos, tales como el consumo diario de leche, frutas y verduras ricas en vitamina C pueden, también, haber contribuido para ésta disminución

El Papel del Helicobacter Pylori

Una minoría de los individuos cuyo estómago se halla infectado por la bacteria H. pylori tienen riesgo de desarrollar cáncer gástrico. Distintos estudios han tratado de establecer su exacto papel en el aparecimiento del cáncer: al parecer, la infección inicia una cascada de alteraciones, facilitando el desarrollo del cáncer.

¿Qué se siente y como se desarrolla?

No hay síntomas típicos, sino que los más referidos son: disminución del apetito, dolor o molestia en la región de la ‘boca del estómago’, náuseas, vómitos, debilidad, palidez y adelgazamiento. Pueden ocurrir vómitos de sangre (hematesis) y deposiciones de heces negras, viscosas y malolientes (melena), representando la sangre digerida.

Los tumores de estómago son descritos en la raza humana desde las más antiguas épocas. A pesar de haber una declinación progresiva en su ocurrencia, la enfermedad permanece entre las principales causas de muerte por cáncer. En sólo el 10-20% de los pacientes se establece el diagnóstico en una etapa inicial y potencialmente curable. En los demás casos, sólo el 5 a 15% de los pacientes sobreviven cinco años o más.

¿Cómo hace el médico el diagnóstico?

El gran progreso en la búsqueda del diagnóstico precoz para el cáncer gástrico ocurrió en los últimos 50 años, en Japón, el país con la mayor incidencia mundial en la enfermedad.

Junto con la endoscopia se desarrollaron métodos radiológicos, tales como la radiografía de la mucosa estomacal, con imágenes en doble contraste que resultan de la ingestión de bario y gas y (pastillas efervescentes).

La modernización de la endoscopía digestiva que, además de la evaluación de las lesiones documentadas fotográficamente, proporciona la recogida de material para investigación microscópica de las lesiones (prueba citológica y histopatológica).

Los japoneses, asimismo, introdujeron nuevas sistematizaciones para el registro de grupos de riesgo en cáncer de estómago entre su población.

El estudio radiológico del estómago era la prueba universalmente empleada para el diagnóstico de las enfermedades gástricas hasta la década de 1960. El advenimiento de la fibroendoscopía y, más recientemente, de la videoendoscopía con tecnología electrónica, permite un diagnóstico más preciso de las lesiones del aparato digestivo.

Hoy, se hace el diagnóstico de cáncer de estómago especialmente a través de la endoscopía digestiva alta, que permite la visualización directa de la lesión y la recogida de material (biopsias) para el análisis en microscopio. Para ésta prueba, se introduce un tubo flexible de fibra óptica, o una micro-cámara, por la boca y llevada hacia el esófago, estómago y duodeno. Se puede realizar la prueba  bajo sedación y con anestesia de la garganta, con el fin de reducir al mínimo la molestia.

La sospecha de cáncer gástrico según el historial y  examen clínico, ecografía o tomografía, necesita de confirmación a través de endoscopia y análisis de biopsia.

¿Cómo se trata?

La base del tratamiento es la cirugía.

Incluso en pacientes con enfermedad no precoz, es decir, en quienes hay comprometimiento de las capas más profundas de la pared gástrica, de órganos vecinos o metástasis a distancia, existe beneficio en extirparse todo o parte del estómago que contiene el tumor., lo que podrá permitir mejor calidad de vida al paciente, evitándose complicaciones tales como sangrados u obstrucción al paso de alimentos.

Cuando se descubre el tumor en la etapa inicial, la cirugía tiene una finalidad curativa.

La radioterapia no suele ser eficiente y la quimioterapia puede producir mejores resultados de apoyo al estado general.

Cáncer Gástrico Precoz

Hay una situación especial llamada de cáncer gástrico precoz que es una lesión, en la cual la infiltración por células tumorales está limitada a la capa más superficial del revestimiento interno del estómago. Se ha observado que en Japón, por lo menos, uno de cada dos pacientes tienen su cáncer diagnosticado en la etapa precoz.

Por otra parte, en los otros países ésta razón se reduce para uno en cada seis a diez casos. La ultrasonografía endoscópica – ecografía de las capas del estómago a través de la endoscopía – es un avance tecnológico que le ayuda a saber la extensión de la lesión y a decidir acerca de las opciones terapéuticas.

¿Cómo de previene?

Si bien no estén todavía establecidas totalmente las causas exactas del descenso del cáncer gástrico en todo el mundo, se sabe que la difusión de los nuevos métodos de conservación  y refrigeración de los alimentos permite el consumo de los alimentos frescos durante todo el año, resultando en una mayor ingestión de vitaminas A, C y E, que son factores protectores probables contra el cáncer gástrico.

El descubrimiento reciente de la estructura genética (genoma) del Helicobacter pylori permitirá el desarrollo de estrategias para su erradicación, ya sea a través de vacunas o de la mejor actuación de los antibióticos contra éste micro-organismo.

Obviamente, el esfuerzo debe también orientarse hacia la mejoría de las condiciones socio-económicas de la población y hacia la identificación de grupos de alto riesgo en cáncer de estómago.

De hecho, se podría buscar la reducción del aparecimiento de nuevos casos o la identificación más temprana de la enfermedad, cuando el tratamiento tiene buenos resultados.

Preguntas que puede Ud. Hacer a su médico:

¿Debo comer si no estoy con hambre?
¿Por qué puedo necesitar de una sonda de alimentación? ¿Es para siempre?
¿Hay tratamiento para esta enfermedad?
¿Si fuera operado, cómo se realiza la cirugía?
¿Voy a necesitar de quimioterapia o radioterapia?
¿Las personas de mi familia corren riesgo de también enfermarse?

Algunos alimentos pueden convertirse en carcinógenos, en función de su forma de almacenamiento.

CÁNCER DE PÁNCREAS

Nombres alternativos: Cáncer pancreático, carcinoma pancreático y tumor de las vías biliares.Tumor de la confluencia bilis-pancreática.

 ¿Qué es?

Cáncer es una multiplicación desordenada de células en determinado(s) órgano(s), y puede llevar a la formación de una masa, un tumor. La sustitución de las células normales por células enfermas y el propio crecimiento del tumor o de sus metástasis causan la disfunción de lo(s) órganos afectados y de la(s) estructuras vecinas. Debido a la superposición de algunos aspectos clínicos, los tumores malignos (cáncer) del páncreas y de las vías biliares (vesícula y conductos que conducen la bilis) son considerados conjuntamente.

 ¿Cómo se desarrolla?

El mayor factor de riesgo conocido es el tabaco. Hasta hoy todavía no se comprobó la asociación del uso de determinados alimentos con el cáncer del páncreas. Por otra parte, la pancreatitis crónica, el diabetes de larga duración y la obesidad aumentan el riesgo de una persona desarrollar la enfermedad.

El cáncer de las vías biliares, especialmente el tipo conocido como colangiocarcinoma, presenta algunos factores que, definitivamente, aumentan el riesgo de se desarrollar la enfermedad. Son ellos:

  • Infecciones parasitarias crónicas de las vías biliares  (por ejemplo, por Áscaris);
  • Malas formaciones congénitas de estas vías;
  • Enfermedades como la Colangitis Esclerosante y la Rectocolitis Ulcerativa;
  • La exposición a determinados productos químicos, usados en fábricas de goma o automovilísticas.

Aunque sean conocidas estas asociaciones, todavía no se ha logrado definir la causa de la mayor parte de los casos de esto tipo de cáncer.

Se sabe apenas que una pequeña minoría de los individuos con estos factores de riesgo tienen la enfermedad y, muchas veces, ella ocurre en personas que no tienen riesgo conocido aumentado.

¿Qué se siente?

 El síntoma más común es un dolor abdominal vago, de pequeña o media intensidad localizada en la región de “la boca del estómago”.

Como esto tipo de dolor suele ser común y sin importancia, en la gran mayoría de los casos, esta manifestación solo empieza a causar preocupación cuando otros síntomas y señales aparecen.

Así, surgen la pérdida de peso y la ictericia (coloración amarilla de la mucosa y de la piel). Otras manifestaciones menos comunes son diarrea, tromboflebitis migratoria (en locales diversos) y diabetes.

¿Cómo se hace el diagnóstico? 

  • Empezando por las quejas del paciente, el médico, al sospechar del diagnóstico, puede ver el tumor a través de la ecografía abdominal (ultrasonido), de la tomografía computarizada o de la resonancia magnética.
  • Tumores pequeños, muchas veces, no se ven por estes métodos.
  • En estos casos, la CPRE (Colangiopancreatografía Retrógrada Endoscópica) o la colangioresonancia magnética pueden mostrar el diagnóstico.
  • La colangiografía endoscópica se realiza a través de la introducción oral de un aparato (endoscopio) que va hasta el duodeno para inyectar contraste dentro de la vía biliar y de los conductos pancreáticos. 

De esta forma se obtiene un Rayo-x que muestra locales obstruidos que corresponden al tumor. Para confirmación definitiva del diagnóstico, por lo general, se necesita la obtención, a través de endoscopia, de punción guiada por ecografía o, incluso, cirugía de un pequeño fragmento de la lesión (biopsia) para análisis al microscopio. Determinados exámenes de sangre, como el CA 19-9, se pueden hacer en la sospecha de un cáncer de páncreas, pero aisladamente no confirman ni excluyen el diagnóstico.

¿Cómo se trata?  

El tratamiento de esto tipo de cáncer  se hace a través de cirugía, con extirpación, siempre que posible, de todo el tumor.

Si no es posible extirparse todo el tumor, generalmente por invasión de otros órganos o por presencia de metástasis, se puede hacer la cirugía para tratar o evitar la obstrucción del pasaje de la bilis y de los alimentos. De esta forma, se evitan  algunos de las principales molestias de la progresión de la enfermedad como la ictericia y el consecuente prurito (picazón), y la incapacitad de alimentación.

Otra forma de desobstrucción de la vía biliar, si una cirugía es muy peligrosa o no trae beneficios al paciente, es la colocación de un pequeño tubo en la vía biliar, permitiendo así el libre flujo de la bilis hacia el duodeno (parte inicial del intestino). 

Nuevos esquemas de quimioterapia, asociados o no a la radioterapia, se han mostrado útiles en la tentativa de aumentar el tiempo de vida de los pacientes. Hasta la fecha, estos métodos no lograron curar la enfermedad, resultando alternativas para los casos en que la cirugía con intención de cura no es más posible.

¿Cómo se previene? 

No hay forma conocida de evitarse este tipo de cáncer o de detectarse precozmente por exámenes de rutina.

Se trata de disminuir el riesgo de la enfermedad evitándose los factores de riesgo susodichos.

 Preguntas que usted puede hacer a su médico.

¿Por qué la piel y los ojos se vuelven amarillos?
¿Existe riesgo para las personas próximas?
¿Existe tratamiento para esta enfermedad?
¿Caso que yo sea sometido a una operación, que se hace en la cirugía?
¿Necesitaré de quimioterapia o de radioterapia?

 

 

ENFERMEDAD DE CROHN

Nombre alternativo: Enfermedad inflamatoria intestinal

¿Qué es?

El conjunto de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales engloba la Enfermedad de Crohn  y la Colitis ulcerativa. La enfermedad de Crohn se caracteriza por inflamación crónica de una o más partes del tubo digestivo, desde la boca, pasando por el esófago, estómago, intestino delgado y colon, hasta el recto y ano. En la mayoría de los casos de enfermedad de Crohn, sin embargo, hay inflamación del intestino delgado; el colon puede estar involucrado, junto o separadamente. La enfermedad lleva el nombre del médico quien la describió en 1932.

¿Cómo evoluciona?

Todavía no se conoce una causa para la enfermedad de Crohn. Varias investigaciones trataron de relacionar factores ambientales, alimentarios o infecciones como responsables por la enfermedad. Sin embargo, se ha notado que los fumantes tienen 2-4 veces más riesgo de desarrollar la condición, y que particularidades de la flora intestinal (microorganismos que viven en el intestino y ayudan en la digestión) y del sistema inmune (mecanismos naturales de defensa del organismo) podrían estar relacionados. Ninguno de estos factores, separadamente, podría explicar porque la enfermedad empieza y se desarrolla. El conjunto de los datos disponibles, hasta el momento, sugiere la influencia de otros factores ambientales y genéticos.

Se nota la influencia de los factores genéticos en parientes de primero grado de un individuo enfermo, puesto que presentan cerca de 25 veces más posibilidad de también tener la enfermedad que un individuo sin parientes afectados.

¿Qué se siente?

La enfermedad de Crohn suele empezar entre los 20 y 30 años, a pesar de que también ocurran casos en bebés o casos que empezaron en la vejez. Los síntomas más frecuentes son: diarrea y dolor abdominal en cólicos con nauseas y vómitos, acompañados de fiebre moderada, sentimiento de distensión abdominal empeorada por las comidas, pérdida de peso, malestar general y cansancio. Puede haber la eliminación de sangre, moco o pus. La enfermedad alterna entre periodos sin cualquier síntoma y exacerbaciones de comienzo  y duración imprevisibles.

Otras manifestaciones de la enfermedad son las fístulas, que son comunicaciones anormales, permitiendo el  paso de heces entre dos partes de los intestinos, o del intestino con la vejiga, la vagina o la piel. Además de muy incómoda, ésta situación expone al individuo a infecciones de repetición. Las fístulas ocurren aisladamente o asociadas a otras enfermedades de la región próxima al no, tales como las fisuras anales y abscesos.

Con el pasar del tiempo la enfermedad puede desarrollar complicaciones. Entre las más comunes están los abscesos (bolsas de pus) dentro del abdomen, las obstrucciones intestinales causadas por estrechamientos – causados por la infamación o por adherencias de partes inflamadas de los intestinos. También puede aparecer la malnutrición y los cálculos vesiculares a causa de la malabsorción de ciertas sustancias. Otras complicaciones, aunque menos frecuentes, son el cáncer del colon y los sangrados digestivos.

Algunos pacientes con la enfermedad de Crohn pueden presentar evidencias fuera del aparato digestivo, como manifestaciones en la piel (eritema nudoso y pioderma gangrenoso), en los ojos (inflamaciones), en las articulaciones (artritis), y en los vasos sanguíneos (trombosis o embolias).

¿Cómo hace el diagnóstico el médico?

El diagnóstico se basa en el historial del paciente, además del examen clínico. Si se sospecha de la enfermedad, radiografías contrastadas del intestino delgado (tránsito intestinal) pueden ayudar a aclarar en la definición diagnóstica por el hallazgo de ulceraciones, estrechamientos y fístulas características. También se suele examinar el colon por enema baritado (Rayo-x con contraste inducido por vía anal) o endoscopia del colon. Éste último examen, que consiste en el paso por vía anal  de un aparato semejante a una manguera, permitiendo la filmación del interior del colon, tiene la ventaja de permitir, también, la realización de biopsias de la mucosa intestinal para que sean analizadas al microscopio.

Más recientemente, dos pruebas de sangre, conocidas por las siglas ASCA y pANCA ya pueden ser usadas en el diagnóstico de la enfermedad de Crohn entre nosotros, aunque no sean confirmatorias y que su uso esté limitado  por su costo.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de la enfermedad de crohn es individualizado de acuerdo con las manifestaciones de la enfermedad en cada paciente. Como no hay cura, el objetivo del tratamiento es el control de los síntomas y complicaciones.

No hay restricciones alimentarias que sirvan para todos los casos. En algunas personas, se ha notado intolerancia a ciertos alimentos, a menudo a la lactosa (del leche). En estos casos, se recomienda evitar el alimento capaz de provocar la diarrea o el empeoramiento de otros síntomas. Los individuos con enfermedades del colon pueden se beneficiar con una dieta rica en fibras (muchas verduras/hortalizas y frutas), mientras que para individuos con obstrucción intestinal se indica una dieta sin fibras.

Además de adaptar la dieta, se puede usar medicamentos específicos para el control de la diarrea con cierto éxito. Se debe siempre buscar orientación para el uso de estos medicamentos con el médico, puesto que hay complicaciones graves derivadas de su uso inadecuado.

Medicamentos específicos que actúan, principalmente, en el control del sistema inmune son usados en el tratamiento de los casos en los que no se obtiene una mejora satisfactoria sólo a través de la dieta y antidiarreicos. Por su costo y efectos colaterales, la decisión acerca de la elección, comienzo y la manutención y del medicamento la debe  hacer un médico experto en el tema, teniendo en cuenta los aspectos individuales de cada paciente.

Pacientes con episodios graves y que no mejoran con el uso de los medicamentos en las dosis máximas y por el tiempo necesario pueden necesitar de cirugía con la retirada de la porción afectada del intestino.

Situaciones que también requieren cirugía son los sangrados graves, abscesos intra-abdominales y obstrucciones intestinales. A pesar de se intentar evitar al máximo la cirugía en pacientes con la enfermedad de Crohn, más de la mitad necesitarán de, por lo menos, una a lo largo de la vida. Las retiradas sucesivas de porciones del intestino pueden resultar en dificultades para se absorber los alimentos y en diarrea de difícil control.

Cómo se previene?

No hay formas de prevención de la enfermedad de Crohn?

Se aconseja fuertemente a las personas ya enfermas a no fumar, como forma de evitar nuevas exacerbaciones. El uso crónico de los medicamentos usados para el control de las crisis no logró el mismo beneficio en la prevención de nuevos episodios y, por lo tanto, deben ser individualizadas la manutención o la suspensión del tratamiento, después del control de los síntomas iniciales o de exacerbación.

Preguntas que puede Usted hacer a su médico

¿Para que sirve el tratamiento?
¿Debo tomar medicamentos si me llevo bien? Y si hace tiempo que me llevo bien?
¿Qué hago cuando se acabe la receta?
¿Tiene cura ésta enfermedad?
¿Tendré que repetir las pruebas? De cuanto en cuanto tiempo?
¿Qué hago si los síntomas empeoran durante el tratamiento?
¿Qué tipo de medicamento puedo o no usar para otros problemas?
¿Voy a poder llevar una vida normal?

ENFERMEDAD CELÍACA

Enteropatía por sensibilidad al gluten; Esprúe; Celiaquía; Intolerancia al gluten.

¿Qué es?

Es una enfermedad del intestino delgado, con mayor o menor grado de atrofia de las vellosidades de la mucosa, causando perjuicio en la absorción de los nutrientes, vitaminas, sales minerales y agua.
 Las vellosidades son ondulaciones o dobles microscópicas de la camada que tapiza internamente el intestino delgado (mucosa), que sirven para aumentar la superficie de absorción y para asentar células con funciones especializadas en la digestión.
Cuando la mucosa sufre agresiones de variados tipos, ocurre un aplastamiento de las doblas y una disminución de la digestión y de la absorción, resultando en diarrea crónica y sus repercusiones: adelgazamiento, distensión abdominal, hinchazón en las piernas y otras señales de desnutrición proteico-calórica. Podrán acontecer deficiencias en el desarrollo del niño y malo estado de salud general en el adulto.
En Europa, la enfermedad por gluten puede ocurrir en una de cada 300 personas; en EEUU es más frecuente en los blancos do que en los negros; 10 % de los parientes de primero grado pueden presentar la misma dificultad.

¿Cómo se desenvuelve?

Si la enfermedad empieza después de la introducción de determinados cereales – avena, cebada, centeno  o trigo – en la alimentación del niño, el problema será de trascendencia pediátrica.
El diagnóstico, entre los adultos, se hace por presencia de diarrea con duración de más de tres o cuatro semanas. Aceptase que la enfermedad puede permanecer latente con síntomas mínimos y ocasionales durante largos periodos de la vida.
Los cereales que contienen gluten tienen gliadina – una fracción proteica – que es la responsable por el daño de la mucosa intestinal. Las causas, entre otras en estudio, podrían ser: predisposición genética, falta de enzima digestiva y formación de anticuerpos.

¿Qué se siente?

Diarrea es la evidencia más frecuente, aunque no sea necesariamente la primera.

  • Son quejas o constataciones:
  • Heces fétidas, claras, voluminosas, flotantes, con o sin gotitas de gordura;
  • Distensión abdominal por gases, cólicas, nauseas y vómitos;
  • Dificultad en adquirir peso y facilitad en perderlo;
  • Corta estatura;
  • Flaqueza general;
  • Modificación del humor, dificultad para tener un sueño reparador;
  • Alteraciones en la piel
  • Fragilidad de las uñas, queda de pelos;
  • Anemia por deficiente absorción de hierro y de la vitamina B 12;
  • Alteraciones del ciclo menstrual;
  • Disminución de la fertilidad;
  • Osteoporosis.

Es interesante la observación de que síntomas de la niñez pueden desaparecer en la adolescencia, para reaparecer en la madurez  o mismo en la vejez.

¿Cómo el médico diagnostica?

Cuando el histórico clínico es rico, la hipótesis de Enfermedad Celíaca surge naturalmente, permitiendo, en determinados ambientes, testar el diagnóstico usando, por tres meses, una dieta exenta de gluten. Si los síntomas mejoran con la suspensión y empeoran con la reintroducción del gluten en la alimentación, se tiene la confirmación diagnóstica. Una escalada de exámenes de sangre ,orina, heces y imágenes, podrá ser necesaria rumbo al diagnóstico.
La verificación de gorduras no digeridas en las heces significa, principalmente, que hay una dificultad en su absorción por la mucosa o una insuficiente producción de enzimas pancreáticas.
La llamada Prueba de Absorción de la Xilosa, cuando alterado, sugiere lesión de la mucosa del intestino delgado, por lo tanto, dificultad de absorción. El estudio radiológico del intestino delgado con ingestión de contraste de bario sugiere el diagnóstico cuando muestra un intestino dilatado con pliegas mucosas espesadas y aplanadas conteniendo bario floculado y disperso.
El examen microscópico del material cogido por la biopsia en endoscopia de la mucosa del yeyuno, cuando demuestra aplanamiento de las vellosidades, hace el diagnóstico de Enfermedad Celíaca.
La franca reacción sanguínea positiva para los Anticuerpos  Anti – Gliadina y antitransglutaminasa tecidual (tTG), tiene valor diagnóstico equivalente al de la biopsia y pueden ser obtenidos en nuestro medio. El anticuerpo Anti-Endomísio, muy importante hasta muy poco tiempo, fue substituido, con  ventaja, por el Anti-tTG.
El diagnóstico diferencial se debe hacer con enfermedad de Crohn, Supercrecimiento de Bacterias, Gastroenteritis  Eosinofílica, Esprúe Tropical, Linfoma del Intestino Delgado, Intolerancia a Lactosa, Síndrome de Zollinger-Ellison.
Hay posibilidad de que encontremos una asociación con: Dermatitis Herpetiforme, Diabetes Insulinodependiente, Rectocolitis Ulcerativa, Tiroiditis Autoinmune, Colangitis Esclerosante, Síndrome de Sjöegren, Cirrosis Biliar Primaria.

¿Cómo se trata?

No utilizando permanentemente el Gluten en la alimentación y por reposición de todo que sepamos estar deficiente; la ayuda de un nutrólogo está indicada. Eventualmente, está indicado el empleo de “pancreatina” y de corticoides, así como de ciclosporina – un inmunosupresor – para alcanzar el control la fase diarreica intensa.

¿Cómo se previene?

Excepto por no comer alimentos que contengan gluten, no se conoce prevención.
Preguntas que usted puede hacer a su médico.
¿Puedo tener vida normal caso tenga cuidado con los alimentos?
¿Cómo puedo saber se puedo o no comer ciertos alimentos?
¿Tengo riesgo de otras enfermedades por causa de esta?
¿Existen exámenes de sangre que ayuden en el diagnóstico?
¿Para que sirve la endoscopia en esto caso?
¿Otras personas en la familia tienen riesgo de tener esta enfermedad?
¿Esta enfermedad tiene cura?