CISTITIS

¿Qué es y como se adquiere?

Cistitis es como se llaman las enfermedades inflamatorias e infecciosas de la vejiga urinaria. Los casos más frecuentes de cistitis son causados por los gérmenes de nuestra zona intestinal. Uno de éstos es la bacteria conocida como Escherichia coli. Estas bacterias se encuentran en las heces. En situaciones especiales, estas bacterias emigran, contaminando la región perineal (donde se localizan los órganos genitales.) Después de un período de multiplicación, estas bacterias pueden invadir la uretra y localizarse en la vejiga urinaria, causando cistitis infecciosa.

Esta situación es más fácil de ocurrir en las mujeres, especialmente debido a características anatómicas. Otros tipos de agentes infecciosos pueden también causar la cistitis, ejemplo: bacilo de Koch. En este caso, tenemos una cistitis tuberculosa. En pacientes immunodeprimidos (pacientes VIH-positivos o los portadores del VIH), o que hacen quimioterapia, son comunes las cistitis fúngicas Hay casos no-infecciosos de cistitis de origen inflamatorio. Los pacientes que se someten a radioterapia de los órganos pélvicos (útero – próstata) pueden adquirir una inflamación vesical llamada cistitis de radiación.

Otro tipo de cistitis, no-rara, es la cistitis intersticial de causa desconocida. Es una inflamación insidiosa, crónica, con una tendencia a disminuir la capacidad de la vejiga urinaria, causando dolor y malestar al paciente. La cistitis infecciosa es causada por factores anatómicos, predispuestos, constitutivos y genéticos, por instrumentación del aparato urinario (uso de sondas uretrales), cirugías en el aparato urinario, por enfermedades del aparato urinario (piedras), por actividad sexual, y presencia de secreción vaginal.

¿Qué se siente y cómo se manifiesta?

Los pacientes de cistitis se quejan de aumento en la frecuencia urinaria, policiuría urgencia urinaria, dolor en la vejiga urinaria (cistalgía) y micción dolorosa y difícil (disuria.) La orina puede presentar un olor característico, así como la sangre. El malestar general, dolores lumbares más bajas, irritación, suelen acompañar el cuadro. La fiebre generalmente no acompaña la cistitis en adultos. La hipertermia (fiebre) suave o moderada puede estar presente en niños. Hay situaciones en las cuales el paciente tiene gérmenes en la orina sin ningún síntoma. Es lo que se llama bacteriuria asintomática (bacterias en la orina.) En otros tipos de cistitis no-infecciosa, los síntomas son iguales, pero con una diferencia: la ausencia de gérmenes en análisis de orina. No hay síntomas que distingan la cistitis infecciosa y no-infecciosa.

¿Cómo se diagnostica?

La historia del paciente es importante para localizar el órgano implicado. Un análisis de orina cualitativo nos da una noción sobre la cantidad de leucocitos, de hematíes y densidad. Examen más importante es la cultura de orina con el antibiograma. Esta prueba es la única que distinguirá entre una cistitis infecciosa y no-infecciosa. Identifica las bacterias, y, por medio del antibiograma, dirige la opción de los mejores antibióticos para el tratamiento. Si la cultura de la orina apuntar ausencia de gérmenes, el diagnóstico de la cistitis no-infecciosa es lo más probable.

Hay condiciones que mimetizan la cistitis, como el caso del carcinoma “in situ” de la vejiga y la diagnosis se alcanza con biopsia de la mucosa vesical. El calculo de uretra puede dar síntomas similares a la cistitis. Las enfermedades neurológicas que afectan la vejiga urinaria son otro ejemplo. Una vez que se diagnostique la cistitis infecciosa, debemos buscar su causa. Los exámenes de proyección de imagen (radiografías del aparato urinario, ecografía) y la cistoscopia se deben pedir dependiendo del caso. El abordaje del diagnóstico varía según edad y género del paciente. Igual vale para la cistitis no-infecciosa.

¿Cómo se trata?

La cistitis infecciosa se trata con antibióticos según el resultado de la cultura de la orina. Si se identifica una causa, esta debe ser eliminada (ej. cálculo renal.) La cistitis no-infecciosa es más compleja cuanto a su tratamiento. Los analgésicos, las drogas anti-inflamatorias míorelajantes antiespasmódicas y los anestésicos locales son recursos ampliamente utilizados. Las medidas generales también auxilian, por ejemplo calor local, alcalinizantes de la orina, e infusiones. En situaciones extremas, como en cistitis intersticial avanzada, la vejiga es removida del paciente.

¿Cuál es el pronóstico?.

Afortunadamente, la cistitis infecciosa tiene un buen pronóstico. El problema es su repetición, principalmente en mujeres, cuando en la mayor parte de las veces la causa no-queda clara. En muchos casos, el médico tiene que recurrir a uso prolongado de pequeñas dosis diarias de antibióticos para prevenir la repetición.

La cistitis intersticial plantea un desafío para los urólogos, puesto que su causa es desconocida, y, así, se perjudica el tratamiento. Nuevas drogas se introducen cada año sin traer, sin embargo, una ventaja significativa a los pacientes. La cistitis de la radiación es menos frecuente que hace años atrás, debido a los dispositivos radioterapéuticos modernos.


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