Nombres alternativos: Coágulo en las piernas; TVP; DVT; Tromboembolia.

¿Qué es?

La trombosis venosa profunda (TVP) es el desarrollo de un trombo (coágulo de sangre) dentro de un vaso sanguíneo venoso con consecuente reacción inflamatoria del vaso, el cual puede determinar una obstrucción venosa total o parcial.

La TVP es relativamente común (50 casos/100.000 habitantes) y es responsable por secuelas de insuficiencia venosa crónica: dolor en las piernas, edema (hinchazón) y úlceras por estasis (heridas.) Además de ello, la TVP también es responsable por otra enfermedad más grave: la embolia pulmonar.

¿Cómo se desarrolla?

El desarrollo de la TVP es complejo, y puede  estar relacionado con un o más de los tres factores a continuación:

Estasis venosa: Situaciones en que hay disminución de la velocidad de la circulación de la sangre. Por ejemplo: personas postradas en cama, cirugías prolongadas, posición sentada por largo tiempo (viajes de larga distancia en espacios reducidos – avión, bus).
Lesión del vaso: El vaso sanguíneo normal posee paredes internas lisas por donde la sangre pasa sin coagular  (como una manguera por donde fluye el agua.) Lesiones, roturas en la pared  interna del vaso proporcionan la formación  de trombos como, por ejemplo, en traumas, infecciones, medicaciones endovenosas.
Hipercoagulabilidad: Situaciones en que la sangre queda más susceptible a la formación de coágulos espontáneos, como por ejemplo: tumores, embarazo, uso de contraceptivos, diabetes, enfermedades de la sangre.
 
A pesar de que puede afectar los vasos de cualquiera segmento del organismo, la TVP afecta, principalmente, las extremidades inferiores (muslos y piernas).

Algunas personas corren mayor riesgo de desarrollar la TVP, a saber: historia anterior de TVP o embolia pulmonar, varices, parálisis, anestesia general prolongada, cirugía ortopédicas, fracturas, obesidad, quimioterapia, inmovilización durante largos periodos de tiempo (el síndrome del viajero de clase económica), el uso de contraceptivos, embarazo, quemaduras, entre otros.

¿Qué se siente?

Los síntomas de la TVP varían mucho, desde clínicamente asintomáticos (cerca del 50% de los casos de TVP pasan desapercibidos) a signos y síntomas clásicos como aumento de la temperatura local, edema (hinchazón), dolor, rigidez de la musculatura de la pantorrilla.

¿Cómo el médico diagnostica?

Cuando la TVP se presenta con señales y síntomas clásicos es fácilmente diagnosticada clínicamente. En la mayoría de las veces esto no acontece y son necesarios exámenes  específicos, tales como: flebografía (Venografía de las piernas), ecodoppler color, resonancia magnética nuclear (IRM.)

¿Cómo se trata?  

El tratamiento de la TVP tiene por objetivo prevenir la incidencia de embolia pulmonar fatal, evitar la recidiva (reaparición), minimizar los riesgos de complicaciones y secuelas crónicas. Se utiliza medicamentos anticoagulantes (que disminuyen la habilidad de la sangre de formar coágulos) inyectables en elevadas dosis.

¿Cómo se previene?  

El hecho de la TVP ocurrir en pacientes hospitalizados que quedan por largo tiempo en el lecho, o en cirugías importantes conlleva que la prevención se haga necesaria. Por lo tanto, en estos casos, se utiliza medicamentos anticoagulantes en bajas dosis para prevenir la TVP.

Por otra parte,  para personas en general el simple hecho de caminar es una forma de prevención. Estar mucho tiempo parado, sentado lleva a la aparición de TVP. Por lo tanto, siempre que posible, no quedarse mucho tiempo con las piernas en la misma posición. Para los que tienen insuficiencia venosa y, por consiguiente, mayor riesgo de trombosis, se recomienda el uso de medias elásticas.

 

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