Nombres alternativos: acúfenos, tinnitus, tintineo.

El zumbido es una sensación de sonido que percibe  el individuo en la ausencia de una fuente sonora externa. Es una de las queja de problemas de oído más común y viene, a menudo, asociadas con mareo y sordera.

Se puede considerar el zumbido como un síntoma de alguna enfermedad o como una consecuencia de alguna agresión que sufrió el oído (externo, medio, interno). Se estima que el 11% a 17% de la población padece zumbido. Los pacientes que realmente padecen zumbido (cerca del 20% de los casos), la queja suele ser dramática en la consulta médica.

Afortunadamente, la mayoría de los pacientes no sufre con el zumbido, sino que lo refieren secundariamente o cuando se les pregunta.

¿Cómo es?

Se puede referir el ruido (zumbido) como un siseo, silbido, ruido de ducha, de cascada, de concha, de cigarra, de olla a presión, de timbre, de aleteo de insecto, de pulsación del corazón, de aleteo de ala de mariposa, además de otras formas. Puede ser de manera continua o intermitente, constante, mono o politonal. El zumbido puede ser subjetivo, si el paciente sólo oye; o objetivo si otras personas también pueden oírlo. Se puede considerarlo leve, si el paciente sólo lo percibe en ciertas situaciones; moderado, si el paciente sabe de su existencia, pero no le molesta; intenso,  si la sensación desagradable le molesta, haciéndole daño en distintas situaciones  o actividades; severo, si la manifestación se vuelve intolerable, acompañándole todo el tiempo, no logrando el paciente deshacerse de ello, y haciéndole daño ininterrumpido en sus actividades.

El grado de incomodidad, intolerancia o incapacidad que le causa al paciente, no se relaciona, frecuentemente, con el grado de intensidad del zumbido. Los cambio psicológicos, muchas veces presentes, tienen fuertes influencias en el agravamiento del síntoma.

¿Tiene el zumbido una causa?

Mucho se habla acerca de la dificultad de tratamiento del zumbido, pero esa dificultad será bien menor si se descubre la causa que lo originó.

El zumbido sigue siendo considerado como un síntoma sin cura establecida. Sin embargo, ello no significa que nada se pueda hacer por el paciente, principalmente sabiéndose que la determinación de la causa es sumamente importante para obtenerse una mayor probabilidad de éxito en el tratamiento.

Existen básicamente dos tipos de zumbido:

Zumbidos generados por el sistema auditivo
Zumbidos generados por el sistema auditivo, formado por las estructuras próximas al sistema auditivo 

Los zumbidos generados por el sistema auditivo son los más frecuentes, y pueden originarse en cualquier lugar de las vías auditivas, desde el conducto auditivo externo hasta el cerebro. Ellos se dividen en siete principales grupos causadores:

  • Causas otológicas: en principio, cualquier enfermedad o desorden se puede seguir de zumbido, desde el oído externo (cera en el conducto auditivo), oído medio (otitis) y oído interno (ruido intenso)
  • Causas metabólicas: alteraciones metabólicas, especialmente de la glucosa, triglicéridos y hormonas tiroideas, pueden causar o acentuar el zumbido.
  • Causas cardiovasculares: se deben analizar, pues son enfermedades que se encuentran fácilmente en la población en general. Las más comunes son: anemia, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, entre otras. De manera general, esas enfermedades promueven una disminución del torrente sanguíneo en la cóclea (oído interno), provocando un zumbido agudo.
  • Causas neurológicas: enfermedades neurológicas (esclerosis múltipla), traumatismo de cráneo, tumores, consecuencias de infecciones neurológicas (meningitis), entre otras, pueden ser la causa de zumbido. Algunas veces, el zumbido puede referírselo en la cabeza y no propiamente en los oídos.
  • Causas farmacológicas:  merecen una llamada de atención! El American Physician’s Desk Referente lista más de 70 medicamentos que pueden provocar zumbido como efecto colateral, entre ellos: ácido acetilsalicílico (aspirina), antiinflamatorios, ciertos antibióticos y algunos antidepresivos.  
  • Causas odontológicas: según  algunos autores, la disfunción de la articulación temporomandibular (ATM), así como del aparato masticador pueden causar zumbido.
  • Causas psicológicas: ansiedad y depresión pueden estar involucradas con el zumbido. Muchas veces, es difícil diferenciarse si eso es causa o consecuencia, o aún mera coincidencia, especialmente si el paciente  ya presenta ambos problemas hace varios años.
  • Los zumbidos generados por las estructuras próximas al sistema auditivo son comúnmente causados por cambios en los vasos arteriales o venosos, en los músculos o en la trompa de Eustaquio. En suma, ellos se dividen en vasculares (púlsateles) y musculares (clic) . Las principales causas son los tumores vasculares, las malformaciones vasculares, las contracciones rápidas (involuntarias, rítmicas) de uno o varios grupos musculares y la disfunción de la trompa de Eustaquio (tubo auditivo).

El oído consta de tres partes: oído externo, medio e interno. El oído externo se conforma del pabellón auricular y conductillo auditivo con membrana timpánica al fondo del conducto. En el oído medio se ubican los tres osículos (martillo, yunque y estribo) y apertura del tubo auditivo. El oído interno, o laberinto, se conforma del sistema vestibular (equilibrio) y cóclea. El sonido llega hasta el cerebro a través del nervio coclear.

Causa del zumbido: ¿cómo hace el médico el diagnóstico?

El historial del paciente es el primer y más importante paso hacia el diagnóstico. La descripción de algunos tipos de zumbido, la manera como el paciente lo refiere, la molestia que él produce, pueden ser informaciones útiles en la evaluación del médico, sugiriendo las probables etiologías de cada caso.

El paso siguiente en la evaluación del médico es el examen del paciente. Consiste en el examen físico (presión arterial, pulso, peso, examen otorrinolaringológico), evaluación de la audición y equilibrio. Un examen de imagen como la tomografía computarizada o resonancia magnética se podrá  requerir para estudio del oído medio, interno y estructuras craneoencefálicas relacionadas. Se podrán requerir pruebas laboratoriales, tales como sangre, secreciones, excreciones o fragmentos de tejido, a fin de detectarse posibles alteraciones tóxicas, infecciosas, sanguíneas, metabólicas, endocrinas, renales, hepáticas, intestinales.

Mediante la evaluación cuidadosa, minuciosa, juiciosa y general de todos los datos obtenidos se podrá determinar  el diagnóstico etiológico (causa) del zumbido. 

Sabiéndose la causa, se dará un paso adelante para la lograrse mejores resultados, ya que será posible tratar de modo específico la enfermedad, de la cual el zumbido es un síntoma apenas. Por supuesto que eso no siempre es posible, pero seguramente las probabilidades serán bien mejores que para aquellos que piensan que ‘zumbido es todo igual,…no tiene cura,…no se puede hacer nada…’

¿Cómo se trata?

Antes que nada, el médico debe tranquilizar al paciente en cuanto a la pequeña probabilidad de enfermedad grave. Muchos pacientes disminuyen la percepción de su zumbido apenas con palabras reconfortantes que les ayuden a resolver cualquier sospecha de ‘tumor en la cabeza’ o de que se están ‘volviendo locos’. Es importante asegurar el paciente de que, difícilmente, su zumbido va a empeorar, sino  más bien lo contrario, en la mayoría de los casos una mejora puede ocurrir con el paso del tiempo.

Después de llevarse a cabo una minuciosa evaluación  y de llegarse a la conclusión que no existe una enfermedad  causante del zumbido, es muy importante decirle al paciente que el zumbido que él tiene no es ninguna amenaza para su salud.

Se debe evitar los ambientes de ruido excesivo, pues la queja de deterioro tras la exposición al ruido es muy frecuente.

Se debe también evitar el abuso de cafeína, limitándose su uso a tres tazas de café casero al día. Chocolate, té (negro y mate) y  refrescos (tipo cola) también contienen cafeína y, además, muchos productos dichos descafeinados no están exentos de cafeína, sino que presentan reducción del 50% en su contenido.

Se debe evitar el tabaco y el consumo exagerado de bebidas alcohólicas, los cuales se consideran como factores agravantes del zumbido.

Ciertas medicinas en uso pueden ser la causa del zumbido, tales como el ácido acetilsalicílico (aspirina) y los antiinflamatorios. Algunos pacientes pueden, a un tiempo, estar tomando varios medicamentos (diabetes, hipertensión, corazón, depresión, ansiedad y reumatismo) y, en esos casos, es difícil saber cuáles de las medicaciones puede haber producido o empeorado el zumbido.

Si se constata cambios psicológicos relevantes como depresión y ansiedad, como agravantes del zumbido, se requiere un tratamiento con psicólogo o psiquiatra.

Tratamiento medicamentoso: no existe formula única de tratamiento para el zumbido. Cada caso es un caso y, por lo tanto, se debe adecuar el tratamiento para cada paciente.

El tratamiento de la causa es el más eficaz, neutralizándose o suprimiéndose el agente agresor, curando o mejorando el zumbido. Muchas veces, la causa no quedó establecida y, para estos pacientes, existen varios medicamentos disponibles con potencial para promover alivio. Si no ocurre eso con la primera opción, se pueden usar muchas otras. 

Entre los medicamentos prescritos están los que actúan sobre las células nerviosas hiperexcitadas de las vías auditivas, las cuyas drogas influencian el estado emocional (ansiolíticos, antidepresivos), vasodilatadores directos, reguladores del torrente sanguíneo y otros.

Terapia de habitualidad: es una terapia conductual, un reentrenamiento de las vías auditivas (tinnitus retraining therapy – TRT), cuyo objetivo es provocar el desaparecimiento de reacción al sonido del zumbido y la pérdida de sentimientos negativos asociados.

La TRT involucra dos principios básicos: la orientación que se hace a través de entrevistas, reuniones periódicas, con conferencias y intercambio de experiencias entre los pacientes, con el objetivo de desmitificar el zumbido; el enriquecimiento sonoro con la intención de aumentar la cantidad de sonidos a que el paciente se expone como, por ejemplo, el empleo de CDs  con sonidos ambientales. La orientación básica al paciente es: evitar el silencio.

Para el enriquecimiento sonoro existen aparatos generadores de sonido, estéticamente semejantes a los aparatos para sordera. El generador de sonido, que produce sonido constantemente, es colocado en la cabeza por cerca de 8 horas diarias.

En pacientes con pérdida auditiva y zumbido es importante prescribirse un aparato auditivo que, muchas veces, por sí solo, es capaz de mejorar, significativamente, la tolerancia del paciente al zumbido.

Terapias alternativas podrán se emplear para disminuir la percepción del zumbido, como el estímulo eléctrico de la cóclea, la acupuntura, la homeopatía.

¿Cómo evoluciona el zumbido?

La manera cómo evoluciona el zumbido severo con el paso del tiempo es una información importante en la asistencia médico-paciente. Respondiendo a los cuestionarios la mayoría de los pacientes afirmaron que, con el paso del tiempo, pasaron a mejor tolerar el zumbido; de aquéllos que completaron la terapia de habitualidad , un 80% tuvieron una importante mejora. 

Preguntas que Ud. Puede hacer a su médico:

¿Es el zumbido una enfermedad?
¿Por qué estoy con zumbido?
¿Tiene cura mi zumbido?
Si no tiene cura mi zumbido en el momento, ¿qué debo hacer para convivir con él?

 

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