Nombres alternativos: Pirexia; Temperatura elevada; Hipertermia

¿Qué es?

Fiebre es la elevación de la temperatura del cuerpo por encima de los valores normales para el individuo. Se aceptan como indicadores de fiebre las temperaturas:

  • rectal – más de 38º C
  •  axilar u oral – más de 37,5º C.

¿Cómo varia la temperatura normal?

Dentro de límites determinados y de factores conocidos podemos aceptar como normales variaciones según:

Edad: Antes de un año de edad, la temperatura normal es mayor que la de los adultos. Después de un año de edad, la temperatura tiende a alcanzar niveles semejantes a la de los adultos. La diferencia ya es notable tras el 6º mes de edad (0,5º C), acentuándose a partir del 2º año y alcanzando la diferencia máxima después del 6º año de edad (0,9 – 1,1° C.)

Ciclo Circadiano (período de aproximadamente 24 horas): Según el momento del día, la temperatura puede variar, siendo más baja en la madrugada (3 horas) y en el inicio de la mañana. Puede ser máxima hacia el final de la tarde (17 horas) y en el inicio de la noche.

Sexo: En el sexo femenino la temperatura es más elevada  que en el masculino, y presenta variaciones según la fase del ciclo menstrual.

Actividad física y medio ambiente: La temperatura ambiental elevada y el ambiente poco ventilado, además de actividad física intensa, pueden determinar elevación de la temperatura corporal.

Local de verificación de la temperatura: la temperatura rectal es la más elevada, la oral es intermediaria y la axilar la más baja cuando se la tomamos bajo las mismas condiciones. La temperatura axilar normal es 36,5° C por la mañana a 37,2° C por la tarde, siendo la temperatura oral aproximadamente 0,5° C más elevada que la axilar y la rectal 0,8 a 1º C superior a la axilar, pudiendo la temperatura rectal alcanzar  37,8º C y incluso 38,2º C.

Principales Causas de Fiebre

  • Infección
  • Cáncer
  • Reacción alérgica
  • Disturbios hormonales emocionales
  • Ejercicio excesivo, especialmente en temperaturas elevadas
  • Enfermedades autoinmunes
  • Exposición excesiva al sol
  • Uso de determinadas drogas
  • Lesión del hipotálamo

¿Cuál es el mecanismo de la fiebre?

El organismo mantiene su temperatura regulada a través de un centro termorregulador, ubicado en el hipotálamo anterior. Este centro que funciona como un termostato, busca el equilibrio entre producción y pérdida de calor, preferentemente por la pérdida de calor, cuyo objetivo es la manutención estable de la temperatura interna en torno a 37° C. En la fiebre, el termostato se  reajusta, se elevando el punto de termorregulación (set point) hacia un nivel superior.

¿Cómo se produce la fiebre?

Por acción de partículas infecciosas o no, las células fagocíticas son inducidas a producir sustancias proteicas (pirógenos endógenos.) Los pirógenos externos, por su vez, estimulan la producción de prostaglandinas. Las prostaglandinas actúan en el centro  termorregulador, elevando el nivel de la termorregulación (set point), lo que resulta en el surgimiento de la fiebre. Se debe distinguir la fiebre de la hipertermia. En la hipertermia hay aumento de la producción o disminución de la pérdida de calor, sin alteración del nivel de termorregulación, cuya alteración suele ocurrir en los casos de fiebre.

¿Cuándo la fiebre, de por sí, es perjudicial o benéfica al organismo?

La fiebre es perjudicial.

Al aumentar el consumo de oxígeno la fiebre puede causar disminución del rendimiento cardíaco, esto sólo tiene relevancia en situaciones de comprometimiento pulmonar intenso o cardíaco grave. En niños, genéticamente predispuestos, con edad de seis meses a tres años, la fiebre puede desencadenar convulsiones. Las convulsiones febriles no acarrean riesgo de lesión cerebral. La fiebre alta sólo puede causar lesión cerebral cuando la temperatura sobrepasa a 41,7º C, lo que no ocurre en la práctica. La fiebre puede se asociar a otros síntomas que causan malestar: dolor muscular, irritabilidad, astenia y anorexia, entre otros.

La fiebre como aliada.

Existen evidencias de que temperaturas elevadas están asociadas al estímulo de la actividad inmunitaria y a la reducción de la reproducción tanto de virus como de bacterias.

¿Cómo medir la temperatura?

El instrumento estándar para medir la temperatura del cuerpo es el termómetro clínico de vidrio con mercurio. En nuestro medio, el método más aceptado es la temperatura axilar, lo que satisface plenamente los propósitos clínicos. Se pueden usar varios instrumentos para la evaluación de la temperatura de la piel. La literatura internacional adopta la medida de la temperatura rectal u oral y, más recientemente, de la membrana timpánica

 

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