Fiebre Amarilla

Nombres Alternativos: Plaga Americana

¿Qué es?

La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa aguda, de corta duración (máximo 10 días), causada por el virus de la fiebre amarilla (virus amarílicus), conocido científicamente como Arbovírus, del género Flavivirus (familia Flaviviridae), con gravedad extremamente variable, abarcando desde los casos asintomáticos hasta los casos fatales, y que ocurre de forma endémica Sudamérica y en África

¿Cómo se adquiere?

Hay entre nosotros dos tipos distintos de transmisión de fiebre amarilla: la urbana y la silvestre; un tercero tipo intermediario es responsable por los brotes en África. La diferencia principal es que en las ciudades, el transmisor de la enfermedad es el mosquito Aedes aegypti, el mismo del dengue. En los bosques, la fiebre amarilla ocurre con monos y los principales transmisores son los mosquitos de los géneros Haemagogus y Sabethes, que pican preferencialmente estos primates.
Estos mosquitos  viven en las vegetaciones a la orilla de los ríos. Pican el mono enfermo y luego el hombre. “Es importante destacar que la fiebre amarilla silvestre solo ocurre en humanos ocasionalmente. Los monos son los principales hospederos”. “Los mosquitos transmisores solo suelen pican hombres que invaden el hábitat de los monos”.

¿Qué se siente?

Los síntomas son: fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, náuseas, vómito, dolores en el cuerpo, ictericia, (la piel y los ojos se ponen amarillos) y hemorragias (encías, nariz, estomago, colon y orina). Luego de la picada del mosquito transmisor la enfermedad comienza a manifestarse de 3 a 6 días (el llamado período de incubación). En las zonas endémicas, una buena parte de los casos, no presenta síntomas (cuadros asintomáticos). En los síntomas suelen llamar la atención la fiebre y el dolor muscular, principalmente en las espaldas. Fuerte dolor de cabeza, falta de apetito, náuseas y vómitos completan el cuadro clínico. Con más de 3 o 4 días de evolución la mayoría de los pacientes obtiene una mejora y los síntomas desaparecen. Alrededor de un 15% de los pacientes dentro de 24 horas entran en la fase llamada tóxica.
Al desarrollar ictericia (el derrame biliar), dolor abdominal, petequias (sangrado en la piel), hemorragia en la orina, encías, estómago, colon y melena (hemorragia con deposición de heces negras) y epistaxis (sangrado nasal). La función renal queda comprometida y puede seguirse de la pérdida de la función del hígado y corazón; cuando esto ocurre, la tasa de mortalidad puede acercarse al 50%, siendo mayor entre los niños y los ancianos.
 
¿Cómo se transmite?

La fiebre amarilla es transmitida por la picada de los mosquitos transmisores infectados. La transmisión de persona a persona no existe.

¿Cómo se trata?

No existe tratamiento curativo, sino que esta basado en evitarse las complicaciones y dar apoyo efectivo en caso  que estén comprometidas las funciones vitales. El tratamiento es solamente sintomático y requiere cuidados de asistencia al paciente que, bajo hospitalización, debe permanecer en reposo con reposición de líquidos y de las pérdidas sanguíneas, cuando sea indicado. En las formas graves, el paciente debe ser atendido en una Unidad de Cuidados Intensivos. Si no recibe asistencia médica, el paciente podrá fallecer. Al igual que el Dengue, se contraindica formalmente la utilización de aspirina.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico es esencialmente clínico, los exámenes complementares informan sobre las complicaciones y comprometimiento de las funciones vitales. Los exámenes virológicos son decisivos para la confirmación  de los primeros casos.

Prevención

Las únicas formas de evitarse la fiebre amarilla silvestre son la vacunación contra la enfermedad, la educación de la población y la concienciación acerca de su responsabilidad en cuanto a la prevención FIEBRE AMARILLA-DENGUE. En Brasil, la vacuna es gratuita y está disponible en los puestos de salud, en cualquier época del año, además de los puestos de la ANVISA (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria), presentes en todos los puertos y aeropuertos del país. En los últimos tres años, más de 60 millones de personas fueron vacunadas. La vacunación es indicada para todas las personas que viven o se dirigen hacia las áreas nacionales de riego de la enfermedad (zona rural de la Región Norte, Centro Oeste, estado de Maranhão, y en parte de los estados de Piauí, Bahia, Minas Gerais, São Paulo, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul), donde hay casos de la enfermedad registrada en humanos o circulación del virus entre los animales (monos), y hacia algunas áreas internacionales. En viajes internacionales, hacia varios destinos, se requiere el registro de vacunación contra la fiebre amarilla en el certificado internacional de vacunación. Ella debe ser administrada dentro de los 10 días que anteceden al viaje hacia las áreas de riego de transmisión de la enfermedad. Puede ser administrada desde los 12 meses de edad y es válida por 10 años. La vacuna está contraindicada para mujeres grávidas, individuos inmunodeprimidos (personas con el sistema inmunológico deficiente) y individuos alérgicos al huevo (yema). Para los nativos de las áreas endémicas, la vacunación se realiza en forma rutinaria desde los 6 meses de edad.

Es necesario informar la población  sobre la ocurrencia de la enfermedad y la manera de evitarla. El riesgo de resurgimiento de la fiebre amarilla urbana puede ser reducido a través del control del mosquito Aedes aegypti, el mosquito transmisor, que prolifera en cualquier sitio donde se pueda acumular agua limpia parada, tales como depósitos de agua, cisternas, latas, neumáticos, trozos de vidrio, y jarrones de plantas. Grandes campañas de prevención han sido realizadas desde la descubierta del agente transmisor de la enfermedad, pero existe todavía el riesgo de resurgimiento de la fiebre amarilla en las áreas urbanas. De hecho, en la década de 80, con la reintroducción del mosquito Aedes aegypti en Brasil, ha vuelto la posibilidad de aparición de casos de la enfermedad en las áreas urbanas, al igual que el dengue. El combate al mosquito debe ser llevado a cabo de dos maneras: mediante la eliminación de los mosquitos adultos y, principalmente, acabando con los caldos de cultivo de las larvas. Desde los huevos surgen las larvas que, al cabo de algún tiempo en el agua van a formar nuevos mosquitos adultos.
 

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