Cirugía del reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico tiene como síntoma típico la acidez que también se denomina pirosis. Es un síntoma común y con frecuencia molesta mucho, obligando a los pacientes procurar un médico para la solución del problema. En la mayoría de veces hay buena respuesta al tratamiento medicamentoso, complementado por otras medidas generales.

En pocos casos el tratamiento no es eficaz. En estos casos podrá ser indicada la cirugía. El tratamiento cirúrgico de esta molestia es considerado cuando ocurre una complicación o cuando no se obtiene resultado satisfactorio con el tratamiento clínico.

El reflujo gastroesofágico, esto es, retorno del contenido ácido del estómago para el esófago, es la causa de la acidez y, eventualmente, de otros problemas. Entre estos, tos, ronquera y irritación de la garganta, aspiración para la traquea y pulmones causando tos crónica y hasta asma, dolor en el pecho que puede ser confundida con angina o infarto del corazón.

El contacto persistente de jugo gástrico ácido con la mucosa del esófago provoca inflamación de este órgano, o sea, esofagitis. Esofagitis persistente puede llevar a la formación de úlceras en el esófago y estrechamiento de este por inflamación crónica, además de sangrado crónico.

Hay una situación especial en la cual la inflamación crónica de la mucosa del esófago es alterada quedándose semejante a la del estómago o a la del intestino. Esta alteración se llama esófago de Barrett.

La importancia del esófago de Barrett está en el facto de que esta alteración, que ocurre por irritación crónica del esófago, puede transformarse en cáncer. Su diagnóstico obliga a una vigilancia continua. Esta es hecha a través de endoscopia con biopsia de la mucosa enferma.

Otra alteración estructural anatómica que acostumbra coincidir con la molestia del reflujo gastroesofágico es la hernia del hiato. La hernia del hiato es una dislocación de parte del estómago para la cavidad torácica, donde normalmente quedaría solo el esófago. Esto ocurre por incompetencia de la abertura normal que existe en el diafragma (esfínter inferior del esófago), provocando reflujo de contenido gástrico para el esófago.

El tratamiento quirúrgico del reflujo gastroesofágico visa sustituir el papel ejercido por el esfínter y normalizar el calibre del hiato. Con unos pocos puntos quirúrgicos se construye una válvula aproximándose el diafragma para disminuir el diámetro del esfínter inferior del esófago sin apretarlo en su pasaje del tórax para el abdomen. La cirugía, cuando bien indicada y bien ejecutada, obtiene buenos resultados.

¿Cómo se hace el diagnostico?

La mayoría de los episodios de reflujo gastroesofágico en lactantes y niños ocurren por el retorno del contenido no-ácido del estómago. Además de esto, manifestaciones extra-digestivas de la ERGE (Enfermedad del reflujo gastroesofágico) como tos crónica, episodios de aspiración para el pulmón, alteraciones en la respiración y apnea son causadas por el retorno del contenido ácido y no-ácido. El examen específico para el diagnóstico del reflujo es la pHmetria. Entretanto, en la populación pediátrica, muchas veces, este examen no detecta alteraciones. Recientemente, el uso de impedancia eléctrica (impedanciometria) tiene permitido el diagnóstico más apurado del reflujo.

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