Sarampión Alemán, Sarampión de tres días

¿Qué es?

Es una enfermedad infecciosa causada por un virus (clasificado como togavirus del género Rubivirus), que infecta a niños y adultos, aunque sea, entre los médicos, considerada típica de la niñez. Es, generalmente una enfermedad benigna que en su curso presenta fiebre, erupciones cutáneas ( manchas en la piel, tipo urticaria) que permanecen aproximadamente 3 días y aumento significativo de los nodos linfáticos (llamados linfadenomegalia por los médicos), aunque puede presentarse en una “forma subclínica” (cuando del paciente no presenta cualquier manifestación.)

Puede llegar a ser potencialmente grave al afectar a mujeres embarazadas, mientras que puede causar malformaciones fetales, sobre todo cuando contamina a mujeres embarazadas en el primer trimestre. Raramente, puede ser la causa de inflamación articular (artritis) en adultos. Otra designación que los médicos utilizan generalmente para las enfermedades virales que causan manchas en la piel, como la rubéola es infección viral exantematosa (es decir, las que causan exantema, un término médico para referir a erupciones de la piel.)

¿Cómo se adquiere?

Con la inhalación de gotitas de la secreción nasal de la persona contaminada que lleva el virus o con la sangre de la madre embarazada, en el caso de un feto. El período de contaminación ocurre a partir de 10 días antes de las erupciones hasta 15 días después de su aparecimiento. Los niños nacidos con rubéola por el contagio de la madre embarazada (rubéola congénita) pueden permanecer como fuente de contagio por varios meses.

¿Qué se siente?

Después del contagio, transcurre un promedio de 18 días para que el primer síntoma aparezca (período de la incubación.) La presentación inicial es en general indistinguible de la gripe ordinaria y dura 7 a 10 días con fiebre, dolor en músculos y articulaciones, postración, dolores de cabeza y una nariz que moquea hasta el aparecimiento de los nodos linfáticos agrandados y, posteriormente, la erupción, en los últimos 3 días, la cual desaparece sin dejar secuelas; la erupción tiene su inicio en la cara y cuello y se difunde a través del pecho a la periferia.

¿Cómo se hace la diagnosis?

La diagnosis clínica (por el conjunto de síntomas y de lo encontrado en el examen físico, echo por el médico) es confiable solamente durante las epidemias, puesto que los síntomas son comunes a varias infecciones virales, incluyendo la gripe ordinaria, y el exantema (las manchas de la piel) también se encuentra en un número significativo de infecciones virales (mononucleosis, sarampión, dengue, etc.) Y es esta, exactamente la forma más común de diagnóstico. En los casos en los cuales sea necesario un diagnóstico exacto (excluir enfermedades más graves que exigirán intervenciones y/o tratamiento), están disponibles las pruebas para detectar anticuerpos (sustancias que nuestro cuerpo produce contra el virus de la rubéola) en la sangre que son más específicas y sensibles.

¿Cómo se trata?

No hay ningún tratamiento antiviral específico. Algunos pacientes necesitan tratamiento para los síntomas, en general los analgésicos ordinarios controlan o manejan los dolores articulares, musculares y la fiebre.

¿Cómo se previene?

Para reducir la circulación del virus de la rubéola, la vacunación es absolutamente importante, la cual se recomienda rutinariamente a los 12 a 15 meses de edad (vacuna de MMR) y un refuerzo a los 4 a 6 años completando con una tercera dosis cerca de los 12 años, bien como para todos los adultos que han estado en contacto con la enfermedad (vacunación de bloqueo.) Gestantes no pueden ser vacunadas y las mujeres vacunadas deben evitar el embarazo hasta un mes después de la vacunación.

Aislamiento: cada niño y adulto deben permanecer lejos de otros individuos durante el período de la enfermedad.

Las mujeres embarazadas deben ser controladas vía análisis de sangre cuando sea necesario.

Para las personas hospitalizadas, el aislamiento se realiza hasta la curación.

¿Qué debes pedir a tu médico?

Cuando algún familiar es portador de rubéola, la mayor preocupación serán las mujeres embarazadas o potencialmente embarazadas que pueden tener contacto con el portador de la infección.

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