FLATULENCIA Y ERUCTACION

¿QUE ES?

Eructación es la liberación, a través de la boca, generalmente ruidosa, del aire contenido en esófago y estómago. Generalmente, esto ocurre después de las comidas, cuando el estómago está más lleno y la transición del esófago al estómago está menos contraída. La flatulencia es el lanzamiento voluntario o involuntario del aire contenido en la porción final del intestino.

¿Por qué ocurre?

El aire liberado en la eructación viene de lo que fue tragado, siendo un reflejo normal, su liberación, cuando la presión en el estómago es excesiva. Algunas personas tragan aire excesivamente durante las comidas y cuando mascan chicle, fumando, hablando con la boca seca, sufriendo de una nariz congestionada, durmiendo con la boca abierta, sufriendo de ardor de estómago, experimentando dificultad al respirar, sufriendo de ansiedad excesiva, y por muchas otras condiciones. Aerofagia, deglutición excesiva de aire, resulta no sólo en la eructación excesiva, pero también en la distensión y el malestar abdominales, además de la flatulencia.

Se ha calculado que una persona normal lanza de medio a 1 litro de gases al día. Este aire viene de lo qué fue tragado y no eructado y, hasta cierto punto, por la fermentación realizada por las bacterias de la flora del intestino grueso. Estudios recientes han demostrado que alteraciones de la perístasis – los movimientos que mezclan y que propulsan alimentos y heces – conducen a una mezcla intestinal deficiente de sólidos, de líquidos y de gases, y los gases, así, apartados de éstos, aparecen como flatulencia.

¿Cuándo es anormal?

Raramente la eructación y la flatulencia, indican individualmente una enfermedad. Los casos de eructación asociados a dificultad de tragar, de ardor de estómago, de vómitos o del peso se deben investigar para buscar alteraciones en el esófago o en el estómago. Es difícil cuantificar el gas eliminado por un individuo; por lo tanto, es incluso más difícil calcular su exceso.

Ciertos casos de flatulencia excesiva, acompañados generalmente por la diarrea, ocurren junto con la intolerancia alimenticia, el tipo más común es intolerancia a la lactosa (la leche animal y sus derivados.)

Cuando la flatulencia parece ser anormal, particularmente cuando está asociada a heces persistentes, ablandadas o fluidas, el médico puede investigar y tratar de una cierta dificultad de la absorción, por ejemplo, la que se relaciona con el gluten (componente del trigo y de algunos otros cereales), conocida como enfermedad celiaca. Sin embargo, cuando la mala absorción no se identifica, es necesario explicar el significado de los gases, y pueden ser utilizadas medicaciones que relevan los síntomas más desagradables.

Mucha gente con la sensación de eructación o de flatulencia excesiva sufre de enfermedades funcionales del aparato digestivo. En estas situaciones, los problemas ocurren junto con síntomas inespecíficos de distensión abdominal o dolor, con o sin diarrea, a pesar de las quejas, es difícil encontrar apenas una causa objetiva para estas condiciones, lo que no impide que algunas clases de tratamiento alivien los síntomas.

Al principio debe ser evaluada, la probabilidad de las eructaciones o los flatos estar siendo causadas por deglutición excesiva de aire. Para tanto se debe evitar: comer demasiado rápido o mientras habla; masticar goma; bebidas con gas; el humo, y las bebidas con “pajita” o canuto. Personas con aerofagia, deben ser advertidas para cambiar tales hábitos para evitar los síntomas. La obstrucción nasal y las alteraciones neurológicas que deterioran la deglutición normal son también causas de engullir excesivamente aire La digestión de algunos alimentos por las bacterias intestinales conduce a una mayor producción de gas.

La fermentación en el intestino que lleva a producción de gas puede originarse de la lactosa (encontrada en leche y derivados), de la fructosa (encontrada en la fruta), de algunas fibras y carbohidratos vegetales disponibles en trigo, avena, maíz y papas. Generalmente, el gas derivado de la fermentación de vegetales tiende ser inodoro, mientras que el que resulta de la digestión de la carne es mal oloroso.

Después de la tentativa inicial en cambiar los comportamientos alimenticios descritos arriba, se prueba una dieta con restricción gradual de determinados de alimentos. La exclusión de alimentos de la dieta debe ser gradual de modo que se pueda identificar qué alimento en un individuo particular es responsable por los síntomas indeseados. Es necesario mucho cuidado en estas pruebas, pues es común resultar de una expresión del tipo:” todo lo que como hace mal” lo que suele ocurrir más debido a una sensación neurótica que a una realidad digestiva.

En general, uno procura comenzar con una dieta libre de la leche y de sus derivados. Dejando esta causa a un lado, buscaremos excluir los alimentos que causan conocidamente producción de gas, tal como habas negras, coliflor, bróculi, col, cebolla, vino tinto cerveza y huevos, para nombrar algunos .Personas con alteraciones que impiden la absorción conveniente de ciertas sustancias, como intolerancia a la lactosa o al gluten, experimenta un gran aumento en la producción de gas al injerir estas sustancias. Hay gente que observa espontáneamente los alimentos que les causan malestar y solucionan el problema evitando esos alimentos. Otros necesitan de evaluación médica para poder hacer un plan de dieta, además de hacer exámenes para diagnosticar los alimentos causadores de los síntomas.

¿Hay medicación?.

No hay medicación que haya demostrado reducir la producción o la liberación de gases a través de la boca o del ano. Muchas drogas tradicionalmente usadas no tienen cualquier efecto o su resultado es mínimo.

En casos de la intolerancia a la lactosa se toma antes de las comidas que contienen leche o sus derivados, un suplemento con lactase (fermento digestivo deficiente en esta gente) excelente en la relevación de síntomas.

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