La conducta sexual humana es variada y determinada por una combinación de varios factores, tales como las relaciones del individuo con los otros, por las propias circunstancias de vida y por la cultura en la cual vive él.. Por ello, es muy difícil conceptuar lo que es ‘normal’ en lo referente a la sexualidad.

Lo que se puede afirmar acerca de eso es que la normalidad sexual está relacionada al hecho de la sexualidad ser compartida de modo que la pareja esté de acuerdo con lo que es hecho, sin carácter destructivo para el individuo o para su pareja, además de no afrentar reglas comunes de la sociedad donde se vive.

Se puede definir la anormalidad cuando: hay una fijación en determinada forma de sexualidad;
La persona no logra disfrutar de otras formas de placer como, por ejemplo, en el voyeurismo, sólo consigue obtener placer al masturbarse, observando personas sin su consentimiento;
La persona no consigue tener relación sexual con otras personas.

Se debe acordar que la sexualidad humana involucra, además del acto sexual propiamente dicho, otras actividades tales como fantasías, pensamientos eróticos, caricias y masturbación.
Las fantasías sexuales son pensamientos representativos de los deseos sexuales más ardientes de una persona y tiene la función de complementar y estimular la sexualidad, tanto de la realización del acto sexual  con un partenaire como la estimulación autoerótica (masturbación).

La masturbación también es un componente normal de la sexualidad, y consiste en tocarse a si mismo, en áreas que dan placer al individuo (áreas erógenas), que incluyen los genitales y/o otras partes del cuerpo, con a finalidad de obtener placer. 

En el ser humano, las sensaciones sexuales despertadas, ya sea por fantasías, masturbación o por el acto sexual en sí, ocurren en una sucesión de etapas que están interconectadas entre sí, a las cuales se llama Las Etapas de la Respuesta Sexual Humana. A saber:
 

Deseo: consiste en una etapa en que las fantasías, pensamientos eróticos o visualización de la persona deseada despiertan voluntad de tener actividad sexual;
Excitación: etapa de la preparación para el acto sexual, desencadenada por el deseo. Junto a las sensaciones de placer aparecen alteraciones corporales que se representan, básicamente, por la erección en el hombre, y por la lubricación vaginal en la mujer (sensación  de estar íntimamente mojada);
Orgasmo: es el clímax del placer sexual, sensación de placer máximo, que ocurre tras una etapa de creciente excitación. En el hombre, junto con el placer, ocurre la sensación de no más conseguir retener la eyaculación y, entonces, ella ocurre; en la mujer, ocurren contracciones de la musculatura genital.
Resolución: consiste en la sensación de relajamiento y bienestar general que ocurre tras el orgasmo que, para los hombres por lo común se asocia a su periodo refractario (intervalo mínimo entre la obtención de erecciones). En la mujer, éste periodo refractario no existe: ella puede, luego del acto sexual, volver a tener deseo, excitación y nuevo orgasmo, no necesitando esperar un tiempo para que eso vuelva a ocurrir.

DISFUNCIONES O TRASTORNOS SEXUALES

Disfunciones o trastornos sexuales son problemas que ocurren en alguna de las etapas de la respuesta sexual humana.

Disfunciones Sexuales Femeninas

En la mujer, las disfunciones sexuales más comunes son: las inhibiciones del deseo sexual, la anorgasmia (dificultades orgásmicas), vaginismo y la dispareunia.

Las inhibiciones del deseo sexual o trastorno del deseo sexual hipoactivo  constituyen la falta o disminución de la motivación para la búsqueda del sexo, es decir, la persona no tiene ganas de mantener relaciones sexuales.

Eso ocurre más comúnmente debido a:

  • Problemas en el matrimonio (peleas, malentendidos con relación a lo que cada uno espera de la relación)
  • Falta de intimidad
  • Dificultades de comunicación entre la pareja, o aún, debido a tabús sobre la propia sexualidad como, por ejemplo, asociaciones de sexo con pecado, con desobediencia o con castigos
  • Inhibiciones derivadas de traumas sexuales (abuso sexual, violación)
  • Enfermedades, problemas hormonales y uso de ciertos drogas y medicamentos.

Se puede llegar al diagnóstico por médico clínico, ginecólogo, psiquiatra o psicólogo, a través de las quejas presentadas por la paciente; dependiendo de las quejas, quizás sea necesario la realización de pruebas para descubrirse el origen de la falta de deseo.

Se hace el tratamiento de acuerdo con la causa. Cuando haya problemas clínicos (enfermedades), se debe encaminar la paciente, cuando necesario, hacia un especialista. (por ejemplo, un endocrinólogo cuando haya problemas hormonales), requiriendo cada tipo de diagnóstico un tipo específico de tratamiento. Sin embargo, la mayoría de los casos debe se a problemas psicológicos o problemas en la relación de la pareja, y esos  debe tratarlos el psicólogo o psiquiatra, intentando descubrir, comprender y resolver las causas.

 La anorgasmia o disfunción orgásmica es la falta de sensación de orgasmo en la relación sexual. Puede ser primaria, si la mujer nunca tuvo orgasmo en la vida, o secundaria, si tenia orgasmos y no los tiene más. Aún puede ser clasificada en absoluta, si la anorgasmia ocurre siempre, y situacional si ocurre sólo en ciertas situaciones (por ejemplo, si la persona no se sienta confortable en ciertos sitios, o con el partenaire con el cual tenga algún tipo de conflicto. La mujer disfruta las caricias y se excita, pero algo la bloquea en el momento del orgasmo.

Las causas de la anorgasmia son, principalmente, psicológicas, involucrando problemas en las relaciones interpersonales, conflictos referentes a la sexualidad, falta de conocimiento del propio cuerpo y sensaciones, dificultades en la intimidad y comunicación de la pareja por lo que toca al sexo.

Problemas clínicos también pueden causar anorgasmia, por ejemplo, accidentes que afectan la médula espinal, alteraciones hormonales, descargas vaginales frecuentes, o aún, anormalidades en la vagina, útero o músculos que forman la región de la pelvis (región donde se sitúan los órganos genitales).

El vaginismo  es una contracción inconsciente, indeseable, de la musculatura de la vagina, que ocurre cuando la persona se imagina teniendo un acto sexual. Esa contracción dificulta o impide la introducción del pene, la cual si se intenta resultará en mucho dolor, resultando que la mayoría de las veces la pareja no consigue concretar el acto sexual con penetración.

Puede ser consecuencia de una educación rígida que provocó muchos tabús sexuales derivando conflictos psicológicos, consecuencias de traumas sexuales (violación o abuso sexual) o de experiencias sexuales anteriores que tengan causado sufrimiento físico.

Por lo general, se llega al diagnóstico por medio del ginecólogo, a través del relato de la paciente y también por la prueba ginecológica. El tratamiento consiste en identificar y intentar modificar la causa del vaginismo.

Éste tipo de tratamiento es realizado por ginecológicos o terapeutas sexuales, y consiste en:
 

El entendimiento de las causas psicológicas
En la realización de ejercicios genitales con la intención de lograr el dejamiento de la persona, intentándose evitar que ocurra la contracción en el momento del acto sexual.

La dispareunia es el dolor genital que ocurre repetidas veces antes, durante o después del acto sexual.

Las causas más comunes son enfermedades ginecológicas (como la descarga vaginal o cambios en el formato de la vagina) o contracción de la musculatura vaginal durante el acto sexual, debido a conflictos psicológicos relativos a la sexualidad.

El diagnóstico en general lo hace el ginecólogo, además de hacerlo por medio del análisis de las quejas de la paciente y de la prueba ginecológica, y el tratamiento será administrado de acuerdo con la causa, es decir, tratamiento para ala enfermedad diagnosticada, hecho por lo general por el propio ginecólogo, o tratamiento con psicólogos o psiquiatras, cuando se trate de problema resultante de conflictos psicológicos

Disfunciones Sexuales Masculinas

Las disfunciones sexuales masculinas más comunes son: la disfunción eréctil (impotencia) y la eyaculación precoz.

La disfunción eréctil, conocida como impotencia, consiste en la incapacidad de obtener o mantener una erección que permita una relación sexual, o sea, el hombre no consigue que su pene quede y permanezca duro, y así no alcanza una relación sexual con penetración.

Las causas más comunes son:

  • Enfermedades como el diabetes, presión alta, colesterol alto
  • Traumas o accidentes involucrando la médula espinal o el propio pene
  • tabaco, uso de drogas y algunos medicamentos (principalmente aquellos usados para el tratamiento de problemas cardíacos).
  • Abuso de alcohol
  • Causas psicológicas (miedos o tabús relativos a la sexualidad).

Se puede encaminar el paciente hacia un  urólogo (especialista que trata éstos casos), quien puede hacer ciertas pruebas  para descubrir la causa de la impotencia.

El tratamiento va a depender de la causa. Para algunos casos de impotencia existen medicamentos o inyecciones intrapenianas, que se deberán usar sólo bajo prescripción médica, puesto que son indicadas para casos específicos. Las prótesis penianas quedarían como última opción, puesto que una vez colocadas no hay como retirarlas, y sólo se las indica cuando ninguna otra opción ha funcionado.

Es importante acordarse de que muchas veces factores psicológicos pueden causar la disfunción eréctil. Así, conversar sobre estos conflictos internos con el psicólogo o psiquiatra puede resolver el problema sin que sea necesario otros tipos de tratamiento.

La eyaculación precoz  ocurre cuando el hombre no tiene control sobre su eyaculación, no consiguiendo retenerla hasta el final del acto sexual, lo que lleva a una reducción en la sensación de placer. Así, la eyaculación puede ocurrir luego que el hombre tenga pensamientos eróticos y erección, incluso sin que ocurra la penetración, o aún luego de haber la penetración. La eyaculación precoz puede ser causada por factores físicos (enfermedades, traumas), o más comúnmente, problemas psicológicos.

Cuando el hombre nunca tuvo control eyaculatorio, el más común es que sea por causas psicológicos (ansiedad, primeras experiencias sexuales tensas o aún dificultades en la relación de la pareja). Sin embargo, cuando el hombre tenía control eyaculatorio y no más lo tiene es necesario hacerse pruebas con un urólogo y neurólogo, pues más probablemente la causa del problema es física. El tratamiento va a depender de la causa: tratamientos específicos para enfermedades encontradas o lesiones diagnosticadas, realizados por urólogos o neurólogos; o psicoterapia (tratamiento psicológico) para los problemas psicológicos, con psicólogo o psiquiatra.

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