La personalidad se define por la totalidad de los rasgos emocionales y conductuales de un individuo (carácter) . Se puede decir que es su temperamento o forma de ser, la manera de sentir las emociones o de reaccionar.

Un  trastorno de personalidad aparece si estos rasgos son muy inflexibles y inadaptados, es decir, hacen daño a la adaptación del individuo a las situaciones a las cuales se enfrenta él, trayendo hacia sí mismo, o más comúnmente a quienes le son cercanos, sufrimiento y molestia. Por lo general, estos individuos son poco motivados para el tratamiento, puesto que los rasgos de carácter no suelen acarrear mucho sufrimiento para sí, pero molestan sus relaciones con otras personas, haciendo que amigos y familiares aconsejen el tratamiento. Habitualmente aparecen en el inicio de la edad adulta, y vuelven crónicos (permanecen por toda la vida) si no se tratan.

Las causas de estos trastornos son típicamente múltiplas, pero son relacionadas con las vivencias infantiles y adolescentes del individuo. 
El tratamiento de estos trastornos es bastante difícil y igualmente demorado ya que, tratándose de cambios  de carácter, el individuo tendrá que cambiar su propia forma de ser para que el tratamiento sea efectivo. 

Existen muchos tipos de estos trastornos, como se detallan a continuación:

  • Trastorno de personalidad paranoide: individuos sienten desconfianza, que son engañados por los otros, con dudas respecto a la lealtad de los otros, juzgando las acciones u observaciones de los otros como amenazadoras. Son rencorosos y perciben ataques a su carácter o reputación, muchas veces celosos y con desconfianzas infundadas sobre la fidelidad de sus parejas y amigos.
  • Trastorno de personalidad esquizoide (que predispone a la esquizofrenia): individuos alejados de las relaciones sociales, que no desean o no le gustan las relaciones íntimas, actuando en solitario, preferentemente. Poco o ningún interés en relaciones sexuales con otra persona, además de poco o ningún placer en sus actividades. No tienen amigos íntimos o confidentes, no le importan los cumplidos o criticas, son emocionalmente fríos y alejados.  
  • Trastorno de personalidad esquizotípica:  individuos excéntricos y extraños, que tienen creencias peculiares, con experiencias de ilusiones, pensamientos y discursos extravagantes. Falta de amigos y mucha ansiedad en las relaciones sociales.
  • Trastorno límite de la personalidad ( borderline): individuos instables en sus emociones y muy impulsivos, con esfuerzos increíbles para evitar el abandono (incluso intentar suicidarse). Tienen arrebatos  de rabia inadecuada. Tienen a las personas cercanas en gran estima, pero frente a una negativa las mismas personas rápidamente se convierten en pésimas, y sus calidades, anteriormente valoradas, no tienen más valor.
  • Trastorno de personalidad narcisista: Individuos que se juzgan grandiosos, requieren admiración y  tienen deprecio a los demás, creyendo que son especiales y explotando los demás en sus relaciones sociales, volviéndose arrogantes.
  • Trastorno de  personalidad antisocial: individuos que faltan al respeto y violan los derechos de los demás, no se conformando con las normas. Mienten, engañan, además de impulsivos, siempre buscando sacar provecho de los demás. Son irritables, irresponsables y con total ausencia de remordimiento, aunque que  aseguren lo contrario, una vez más intentando sacar provecho.
  • Trastorno de personalidad histriónica: individuos fácilmente  emocionales, siempre buscan la atención, sintiéndose mal cuando no están en el centro de ella. Son seductores, con estados emocionales rápidamente cambiantes. Intentan impresionar a los demás, actuando de manera muy dramática, y tienden  a creer que las relaciones son más íntimas de lo que realmente son.
  • Trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva: individuos preocupados con organización, perfeccionismo y control, siempre atentos a los detalles, listas, reglas, orden y horarios. Excesiva devoción por el trabajo, dando poco importancia al ocio. Testarudos, no se deshacen de cosas (avaros) y no consiguen dejar tareas para las demás personas.
  • Trastorno de personalidad esquiva: individuos demasiado tímidos, muy sensibles a las criticas, evitando actividades sociales o relaciones con los demás, reservados y preocupados con criticas y rechazo. Por lo general, no suelen involucrarse en nuevas actividades, y se ven a sí mismos como inadecuados y careciendo de empatía y capacidades.
  • Trastorno de personalidad dependiente: individuos que necesitan que otros les cuiden; son sumisos, siempre temen las separaciones. Tienen dificultades para tomar decisiones, necesitando que otros asuman la responsabilidad por sus acciones, sin discrepar. No dan principio a proyectos. Se sienten muy mal cuando están solos, lo evitando a cualquier costo. 

El tratamiento de estos trastornos se basa en la sicoterapia (de orientación analítica o conductual en la mayoría de los casos)  y en la psicoanálisis. Algunas veces, se debe, también, tratar otros trastornos que se desarrollan juntamente con estos y, en la mayoría de las veces, a causa de ellos. A menudo suele aparecer depresión y ansiedad asociadas a estos trastornos. La busca por asistencia es, por lo general, estimulada por los amigos y familiares, que se sienten más molestados por los trastornos que el propio individuo. No se puede olvidar que muchas de estas características hacen parte de los rasgos normales de muchos individuos, y sólo cuando estos rasgos son muy rígidos y no adaptativos es que se convierten en trastorno.

 

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