Obesidad  

Mauro Czepielewski, MD., Ph.D. en endocrinología – escuela de la universidad de estado de São Paulo de la medicina (UNIFESP). El Vice-Director de la universidad de estado Río Grande hace la escuela de Sul de la medicina (UFRGS). Profesor de asociado – medicina interna Department/UFRGS.  

Sinónimo:  

Exceso de peso, gordo, obeso  

¿Qué es?  

Se denomina obesidad una enfermedad caracterizada por la acumulación de grasas en el cuerpo, asociada a problemas de salud o que daña la salud de un individuo.  

¿Cómo se desarrolla o cómo se adquiere?  

En las diversas etapas de su desarrollo, el organismo humano es el resultado de interacciones diversas entre su herencia genética (heredada de la familia), ambiente socioeconómico, cultural y educativo, así como su ambiente individual y familiar. Por lo tanto, cada individuo tiene un número de características peculiares que lo distingue, especialmente en su salud y nutrición.  

La obesidad es el resultado de muchas de estas interacciones, en las cuales, destacamos los aspectos genéticos, ambientales y de comportamiento. Así, los niños con ambos padres obesos tienen un riesgo elevado para la obesidad; también, ciertos cambios sociales estimulan el aumento de peso en todo un grupo de gente. Recientemente, se han aumentado una serie de datos científicos con respecto a los diversos mecanismos por los cuales se gana peso, demostrando cada vez más que esta condición está asociada, a menudo, a diversos factores.  

Sin considerar la importancia de las diversas causas, el aumento del peso se asocia siempre a un aumento en la ingestión alimentar y a una reducción en el gasto de la energía correspondiendo a tal alimentación. El aumento de la ingesta puede ser consecuencia de la cantidad de alimento injerido o de cambios en su calidad, dando por resultado un aporte total aumentado y creciente. El gasto de la energía, por su vez, puede estar asociado a las características genéticas o ser dependiente de un sistema de factores clínicos y endocrinos, incluyendo las enfermedades en las cuales la obesidad resulta de desórdenes hormonales.        

¿Qué se siente?  

El exceso de grasas del cuerpo no causa señales y síntomas directos, excepto cuando alcanzan valores extremos. Independiente de la severidad, el paciente presenta desventajas estéticas significativas, acentuadas por el padrón actual de belleza que exige un peso corporal que sea, incluso, más bajo que lo aceptado como normal.  

Los pacientes obesos presentan limitaciones de los movimientos, tienden ser contaminados con hongos y otras infecciones adicionales de la piel en sus dobleces de gorduras, teniendo varias complicaciones, ocasionalmente, severas. Por otra parte, sobrecargan su espina dorsal y miembros inferiores, presentando a largo plazo las degeneraciones (artrosis) en las articulaciones de la espina dorsal, cadera, rodilla y tobillo, además de enfermedad varicosa (varices} superficial y profundo con úlceras de repetición y erisipelas.  

La obesidad es un factor de riesgo para un número de enfermedades o de desórdenes que puedan ser:    

Enfermedades Desórdenes

Enfermedades

Desórdenes
Hipertensión arterial Desórdenes lipidias

Enfermedades cardiovasculares

Hipercolesterolemia
Enfermedades cerebro-vasculares Disminución de HDL (“buen colesterol”)

Diabetes Mellitus tipo II

Aumento de la insulina

Cáncer Intolerancia a glucosa

 

Osteoartritis

Desórdenes menstruales / Infertilidad

Coledocolítiasis

Apnea del sueño

Así, los pacientes obesos presentan un riesgo severo para un número de enfermedades y de desórdenes, que conduce a una reducción significativa en su esperanza de vida, especialmente al sufrir de obesidad mórbida (véase abajo).     

¿Cómo el médico la diagnostica?  

El método, lo más extensamente recomendado, de evaluación del peso corporal para los adultos es el IMC (índice de masa corporal), también recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Tal índice es calculado dividiendo el peso del paciente en kilogramos (Kg.) por el cuadrado de su altura en metros (véase el artículo “evaluación del cuerpo”en este sitio). El valor de tal modo obtenido establece la diagnosis de la obesidad y también caracteriza los riesgos asociados como sigue:

IMC (Kg. / m2)

Nivel del riesgo

Tipo de obesidad
18 a 24,9 

Peso sano

Ausente

25 a 29,9 

Moderado

Sobrepeso (Pre-Obesidad)

30 a 34,9  Alto 

Obesidad grado I

35 a 39,9

Muy Alto

Obesidad grado II

40 ou mais

Extremo 

Obesidad grado III (“obesidad mórbida” )

Según lo observado, el peso normal, en un adulto arriba de 20 años de edad, varía según su altura, lo que nos permite también establecer los umbrales más bajos y más altos del peso corporal para diversas alturas según la tabla siguiente:

Altura (centímetro) 

El peso más bajo (kilogramo)

El peso más alto (kilogramo)

145  38  52
150  41  56
155  44  60
160  47  64
165  50  68
170  53  72
175  56  77
180  59  81
185  62  85
190  65  91

La obesidad también tiene algunas características que son importantes para la repercusión de sus riesgos, dependiendo del segmento del cuerpo en el cual la deposición grasa prevalece, siendo clasificado como:  

Obesidad difusa o general

Obesidad androide o del Tronco (o centrípeta), en la cual el paciente presenta una forma del cuerpo tendente a una forma de manzana. Está asociada a una mayor deposición de gordura visceral y se relaciona intensamente con riesgo elevado para enfermedades metabólicas y cardiovasculares (Síndrome Plurimetabólico)  Obesidad de Ginecoide, en la cual la deposición de gordura predomina en el nivel de la cadera, haciendo al paciente mostrar una forma del cuerpo similar a una pera. Se asocia a un riesgo más alto para la artrosis y varices.

Esta clasificación es muy importante, pues define algunos riesgos, y, por esta razón, un cociente denominado índice de la Cintura-Cadera fue creado, obtenido dividiendo la circunferencia de la cintura por la circunferencia de la cadera del paciente. En general, se acepta que hay presencia de riesgos metabólicos cuando el cociente de la Cintura-Cadera es más alto de 0.9 en hombres y 0.8 en mujeres.   La simple medida de la circunferencia de la cintura también se considera un indicador del riesgo para las complicaciones de la obesidad, siendo establecido según género paciente:

  Riesgo aumentado Riesgo altamente creciente
Hombres 94 cm 102 cm
Mujeres 80 cm 88 cm

Las grasas del cuerpo pueden también ser estimadas midiendo los pliegues cutáneos, principalmente en el nivel del codo, o de usar métodos tales como bioimpedancia, tomografía automatizada, ultrasonido y resonancia magnética. Estas técnicas son útiles en algunos casos, en los cuales se desea determinar más a fondo la constitución del cuerpo 

En niños y adolescentes, los criterios de diagnóstico dependen de la comparación del peso del paciente a las curvas estandarizadas, en las cuales se expresan los valores normales del peso y de la altura para la edad exacta del paciente.  

Según sus causas, la obesidad se puede, todavía, clasificar como en la tabla siguiente:

Obesidad por desorden nutricional

 

Dietas ricas en grasas

 

 Dietas de “Fast Food”

Obesidad de la inactividad física

 

Sedentarismo

 

Incapacidad obligatoria

 

De la vejez

 Obesidad secundaria a alteraciones de la endocrina

 

 Síndromes Hipotalámicas

 

 Síndrome de Cushing

 

 Hipotireoidismo

 

 Ovarios Policísticos

 

 Pseudohipaparatireoidismo

 

 Hipogonadismo

 

 Déficit de hormona de crecimiento

 

 Aumento de insulina y tumores pancreáticos productores de insulina

Obesidades secundarias

 

Sedentarismo

 

Drogas: psicotrópicos, corticoides, antidepresivos tricíclicos, litio, fenotiazinas, ciproheptadine, medroxiprogesterona

 

 Cirugía Hipotalámica

 

 Obesidad de origen genético

 

Autosómica recesiva

 

Asociada al cromosoma X

 

Cromosómica (Prader-Willi)

 

Síndrome de Lawrence-Moon-Biedl

Debe ser resaltado que la evaluación médica de un paciente obeso debe incluir la historia detallada del paciente y el examen clínico, y, según esta evaluación, el doctor investigará o no las diversas causas del desorden. Así, serán necesarios exámenes específicos para cada situación. Si el paciente presenta obesidad “solamente”, el médico puede proceder a una evaluación de laboratorio mínima, incluyendo hemograma, creatinina, glicemia de ayuno, ácido úrico, colesterol total y HDL, los triglicéridos y análisis de orina estándar.  

En la presencia, eventual, de hipertensión arterial o la sospecha de enfermedad cardiovascular asociada, se pueden hacer también exámenes específicos (radiografía del pecho, electrocardiograma, ecocardiograma, prueba ergométrica), que serán útiles especialmente por la perspectiva de futuras recomendaciones de ejercicios para el paciente.  

De acuerdo con el abordaje inicial, podrá ser identificada una condición en la cual el exceso de peso demuestre un componente significativo del comportamiento, quizás exigiendo la evaluación y el tratamiento psiquiátricos.  

De acuerdo con las varias consideraciones hechas arriba, juzgamos importante resaltar que un paciente obeso, antes de comenzar cualquier procedimiento de tratamiento, debe consultar con un médico con el propósito de aclarar todos los detalles referente a su diagnosis, así como las diversas repercusiones de su desorden.  

¿Cómo se trata?  

El tratamiento de la obesidad implica necesariamente en reeducación dietética, aumento en actividad física, y, de vez en cuando, el uso de algunas medicaciones adyuvantes. Dependiendo de la condición de cada paciente, puede ser indicado el tratamiento del comportamiento envolviendo a un siquiatra. En los casos de obesidad secundaria a otras enfermedades, en primer lugar el tratamiento debe ser dirigido a los otros desórdenes.  

Reeducación dietética  

Independiente del tratamiento propuesto, la reeducación dietética es vital, puesto que a través de ella reduciremos el aporte calórico total y el aumento calórico resultante. Este procedimiento puede necesitar de ayuda emocional o social para los tratamientos específicos (psicoterapia individual, de grupo o de familia.) En esta situación, se sabe extensamente que los grupos de apoyo emocional ayudan a las personas a perder peso.  

Aparte de esta ayuda, sin embargo, el asesoramiento dietético es fundamental.  

Entre las diversas formas de asesoramiento dietético, la más aceptada científicamente es la dieta hipocalórica equilibrada, en la cual los pacientes reciben un programa de dieta calculado con las cantidades de calorías dependientes de su actividad física, con cinco o seis comidas diarias, conteniendo aproximadamente 50-60% de carbohidratos, 25-30% de grasas, y 15-20% de proteínas.  

Los programas muy intensos de dieta no se recomiendan (con menos de 800 calorías, por ejemplo), puesto que éstos plantean riesgos metabólicos severos, tales como alteraciones metabólicas, acidosis y arritmia cardiaca.  

Las dietas con solamente algunos alimentos (ej., dieta de la piña) o líquidos solamente (dieta del agua) no se recomiendan tampoco, pues presentan varios problemas. Las dietas con exceso de grasa y de proteína son absolutamente discutibles, pues empeoran las alteraciones de gordura del paciente, además de aumentar la deposición gorda en el hígado y otros órganos.

Ejercicio  

Es importante considerar que actividad física es cualquier movimiento del cuerpo producido por los músculos esqueléticos que dé lugar a quema de energía, y que el ejercicio es una actividad física prevista y estructurada con el propósito de mejorar o mantener el condicionamiento físico.  

El ejercitar trae un número de ventajas a los pacientes obesos, mejorando el funcionamiento dietético del tratamiento. Entre los diversos efectos deben ser incluidos:
 

Drogas

El uso de medicaciones como ayuda al tratamiento de un paciente obeso se debe realizar cuidadosamente, no siendo, en general, el aspecto más importante de las medidas puestas en ejecución. Medicaciones de marca comercial conocida deben ser preferidas, evitando el uso de formulaciones manipuladas. Cada medicación específica, dependiendo de su composición farmacológica, plantea varios efectos secundarios, algunos de ellos absolutamente severos, por ejemplo arritmia, surtos psicopáticos y dependencia química. Por ésta razón deben ser utilizados solamente en situaciones especiales, en acuerdo con el juicio y criterio del médico.

Las medicaciones actualmente disponibles para tratar obesidad se pueden clasificar según su modo de acción como se muestra abajo:
 

Medicaciones Anorexigénicas  

 

disminución del apetito,
acción aumentada de la insulina,
mejora en perfil de gorduras,
mejora en salud y autoestima.
Modo de la acción Nombre de la sustancia activa
Catecolaminérgico Fentermine, Fenproporex, Anfepramone (dietillpropiona), Mazindol, Fenilpropanolamine
Serotoninérgico; Fluoxetine, Sertraline
Serotoninérgico  Sibutramine
Catecolaminérgico
Termogénico Efedrina, Cafeína, Aminofillina
Inhibidores de la absorción de grasa Orlistat

En lo que concierne al tratamiento de la obesidad con medicaciones, es importante subrayar que el uso de innumeras sustancias no tiene ninguna ayuda científica. Entre éstos están incluidos diuréticos, laxantes, estimulantes, sedativos y otros productos recomendados con frecuencia como “fórmulas para perder peso”. Esta estrategia, además de ser peligrosa, no trae ventajas a largo plazo, conduciendo el paciente a volver a su peso anterior o aún ganar más peso que antes.  

¿Cómo se previene?  

Se debe aconsejar una dieta sana siempre, desde la niñez, previniendo a los niños de ser gordos.  

La dieta se debe incluir en los principios generales de una forma de vida sana donde son incluidos, la actividad física, el ocio, las relaciones afectivas convenientes y una estructura familiar organizada.  

Para el paciente previamente obeso que tuvo éxito en perder peso, el tratamiento de mantenimiento debe incluir a largo plazo actividad física constante y una dieta sana. Estas metas serán alcanzadas solamente si se juntan con un cambio general “en el estilo de vida” del paciente.

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