¿Qué es?

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel, benigna, crónica, relacionada a trasmisión genética y que necesita de factores desencadenantes para su surgimiento o empeora (principalmente en invierno.) Afecta 1 a 2% de la población mundial. Acomete de manera igual hombres y mujeres, sin embargo el inicio es más precoz en las mujeres. Existen dos picos de edad de prevalencia: antes de los 30 años y después de los 50. Y en 15% de los casos surge antes de los 10 años de edad.

¿Cómo se desarrolla?

Es una enfermedad no contagiosa, multigénica (muchos genes implicados), y en parte dependiente de factores externos. Puede surgir bajo diferentes formas clínicas y diferentes grados de la enfermedad. Se describe 30 % de  incidencia familiar. El desencadenamiento puede ocurrir en cualquier edad, motivado por influencia del medio, de algunos medicamentos o estrés. En personas con histórico familiar, el inicio parece más precoz.

¿Lo que se siente?

Las lesiones son muy típicas, con periodos de exacerbaciones y remisiones, localizadas principalmente en las superficies de extensión como rodillas y codos, cuero cabelludo, palmas de las manos, plantas de los pies (áreas de mayor traumatismo.) Los cuadros de psoriasis reciben su denominación conforme su localización y aspecto.

Psoriasis Vulgar:

Placas de tamaños variados, bien delimitadas, enrojecidas, con escamas secas y adherentes plateadas o cenicientas en los lugares más comunes (cuero cabelludo, codos, rodillas, por ejemplo.)

Psoriasis invertida:

Lesiones más húmedas, localizadas en áreas de piel superpuesta (abajo de las mamas, área genital, entre las nalgas.)

Psoriasis en gotas (gutata):

Lesiones en forma de gotas, asociadas a procesos infecciosos, las lesiones suelen ser pequeñas, localizadas en el tronco y porción proximal de los brazos y muslos  (más cerca de los hombros y caderas) ahorrando a las manos y pies. Son numerosas y suelen aparecer repentinamente en niños y adultos jóvenes.

Psoriasis Eritrodérmica:

Lesiones generalizadas (75% o más de la área corporal.)

Psoriasis Ungueal

Puede ser comprometimiento aislado en la psoriasis, acometiendo más uñas de las manos que de los pies. Son características de la enfermedad, pero no específicas. Pueden ser más frecuentemente depresiones (hoyuelos) o manchas amarillentas color de óleo, pero existen otras alteraciones menos comunes en las uñas.

Psoriasis Artropática (artritis psoriásica):

Cerca de 80% de los casos puede haber el comprometimiento articular. En la artropatia periférica manifestaciones frecuentes son: inicio agudo o subagudo, con comprometimiento asimétrico de varias articulaciones en las puntas de los dedos de las manos y de los pies y ocasionalmente, asociación con alguna articulación grande como rodilla o codo. Cuando el cuadro articular es prolongado y más grave, aparecen deformidades que adquieren la “forma de salchicha”.En la artropatia central, la columna lumbar superior y torácica inferior son las más acometidas. En la artropatía psoriásica juvenil (menores de 16 años), las meninas son más acometidas y el inicio del cuadro de artritis puede preceder el cuadro cutáneo.

 Psoriasis Pustulosa:

Aparecimiento y lesiones con pus (pero estables).  Hay una forma localizada en manos y pies y una generalizada

Psoriasis Palmo – Plantar:

Puede haber envolvimiento de las palmas de las manos y plantas de los pies en el 12% de los casos. Las lesiones típicas pueden presentar fisuras (grietas), y son de difícil manejo.

¿Cómo el médico diagnostica?

El diagnóstico, en general es fácil, se basa en el histórico clínico y en el encuentro de las lesiones típicas con datos característicos en el rascado de las lesiones al examen por el médico. En casos más graves o formas no usuales se puede hacer la biopsia de la piel(examen de piel con diagnóstico característico o indicativo.)

Algunas pruebas de laboratorio pueden colaborar en la pesquisa de desencadenantes de la enfermedad ( como diabetes y infección estreptocócica.)

¿Cómo se trata?

Es importante fornecer orientaciones generales en cuanto a la enfermedad, individualizando el tratamiento conforme las características de cada paciente. Acordarse de lo aspecto no contagioso de la enfermedad, de los factores desencadenantes, tales como estrés, frío, exposición excesiva al sol, algunas enfermedades (diabetes no controlado surtos infecciosos), y uso de algunos medicamentos.

Casos leves a moderados (75 a 80% de los casos) pueden ser controlados con medicación de uso local en la piel, debiendo siempre ser indicados y controlados por el médico.

Los más severos y extensos requieren un enfoque más controlad y agresivo con medicaciones de uso oral en esquema rotatorio, con el objetivo de producir el mínimo de efectos colaterales de cada medicación y una tolerabilidad mayor del paciente con el esquema propuesto.

La exposición moderada al sol y la hidratación continua de la piel son importantes para la mayoría de los pacientes.

¿Cómo se previene?

Es muy importante esclarecer al paciente sobre su enfermedad: su evolución, desencadenantes, tratamientos disponibles y implicación emocional. No se tiene sin embargo como prevenir la psoriasis. Cada día se estudia más la enfermedad, ya con muchos avances en el tratamiento, pero es un desafío mantener el paciente sin lesiones con seguridad por mucho tiempo.

 

 

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