Nombres alternativos: seborrea; dermatitis seborreica, eczema o eccema

 
¿Qué es?

 
Es una enfermedad que afecta el 2 a 5% de la población, siendo más frecuente en los individuos del sexo masculino, con inicio gradual de las lesiones. Puede ser más intensa en los recién nacidos y a partir de la adolescencia (periodos de mayor actividad de las glándulas sebáceas).

Es una erupción común, con el aparecimiento de manchas rojizas con escamas amarillentas y finas, distribuidas por el cuero cabelludo, cejas, parte central de la cara, pecho y espaldas, pliegue inframamario, ombligo, área genital e ingle. También se puede observar la participación ocular (blefaritis o inflamación del párpado, conjuntivitis).

 
¿Cómo evoluciona o se adquiere?

 
La causa no es conocida. Es probablemente una respuesta (reacción) a un parásito común de la piel, el Pityrosporum ovale.

 
¿Qué uno siente?

 
La comezón es variable. Tiene una evolución crónica, con periodos de empeoramiento (estrés, frío, algunas enfermedades), y mejora  (exposición solar, calor). La descamación (escamas sueltas) visibles en el cuero cabelludo, comúnmente conocida como caspa, es una forma de dermatitis seborreica, no siendo contagiosa. En los niños afecta el cuero cabelludo (llamada costra láctea), área de los pañales (conocida como dermatitis del pañal) y otras áreas con pliegues.

 
¿Cómo hace el diagnóstico el médico?

 
Por lo general, el diagnóstico se realiza mediante la localización y tipo de lesiones, asociado a factores  desencadenantes. Raramente se requiere un examen de la piel, como biopsia, para hacer el diagnóstico diferencial con otra enfermedad de piel.

 
¿Cómo se trata?

 
Puesto que se trata de una enfermedad crónica, es importante el uso de medicamentos en la piel y cuero cabelludo, tanto en la crisis como  en la intercrisis – para tratar y prevenir lesiones – no tiendo efecto curativo.

 
¿Cómo se previene?

 
Las recaídas de las lesiones pueden ser prevenidas mediante el uso de medicamentos adecuados entre las crisis.

 
Estad alerta para los desencadenantes como el invierno (frío y menor exposición solar) y estrés. Las lesiones no son contagiosas.

 

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