Alergia  Alimentaria

Nombres alternativos: hipersensibilidad alimentaria, intolerancia alimentaria.
¿Qué es?

La alergia alimentaria es una reacción indeseable que ocurre tras el consumo  de ciertos alimentos o aditivos alimentarios. El término hipersensibilidad alimentaria (por lo común utilizado como sinónimo de alergia alimentaria) puede ser definido como una reacción clínica adversa, reproducible tras la ingestión de alergenos (sustancias que desencadenan la alergia) presentes en los alimentos, debido a la exposición un estimulo en una dosis tolerada por individuos normales.

La alergia alimentaria siempre involucra un mecanismo inmunológico, expresándose a través de síntomas muy diversos. La alergia alimentaria es, simplificando al máximo, una respuesta exagerada del organismo a determinada sustancia presente en los alimentos.

¿Cómo pueden ser las reacciones alimentarias indeseables?

Reacciones tóxicas – producidas por la actuación de toxinas o por agentes contaminantes. Secundarias a la ingestión de alimentos contaminados, ellas suelen presentarse agudamente, acompañadas de fiebre, vómitos y diarrea.

No tóxicas por:

  • -intolerancia alimentaria (ejemplo: intolerancia a la lactosa- falta de la enzima lactasa que fragmenta el azúcar lactosa). Ella no es inmunomediada.
  • -hipersensibilidad (alergia) es una reacción desencadenada por mecanismos inmunológicos específicos, con respuesta anormal o exagerada a determinadas proteínas alimentarias que pueden ser mediadas o no por IgE ( inmunoglobulina  E, proteína ligada a factores de defensa)
  • -aversiones psicológicas.
  • -Otras

¿Cuál la frecuencia de la alergia alimentaria?

Las reacciones alimentarias de causas alérgicas verdaderas afectan el 6-8% de los niños de menos de tres años de edad y 2-3% de los adultos. Sin embargo, los padres creen que la incidencia de alergia alimentaria en sus hijos alcance el 28%.

¿Los individuos con otras enfermedades alérgicas  presentan mayor incidencia de alergia alimentaria?

Sí. Pacientes con otras condiciones alérgicas presentan una mayor incidencia de alergia alimentaria, por ejemplo el 38% de los niños con dermatitis atópica y el 5% con asma tienen alergia alimentaria.

¿Cuáles son los factores que tienen mayor participación en la alergia alimentar?

  • ·        La predisposición genética (el 50% de los pacientes con alergia alimentaria tienen historial familiar de alergia)
  • ·        La capacidad de ciertos alimentos en producir alergia
  • ·        Permeabilidad del sistema digestivo
  • ·        Fallo de los mecanismos de defensa a nivel del tracto gastrointestinal

 
¿Qué alimentos tienen más participación en los casos de alergia alimentaria?

 
Entre los alimentos con mayor participación encontramos: huevo, pescado, harina de trigo, leche de vaca, ananás, soya y crustáceos. Las reacciones severas (anafilácticas) hállanse, en la mayor parte de las veces, relacionadas a la ingestión de crustáceos, leche de vaca, maní y nueces.

¿En cuanto a los colorantes, conservantes y aditivos alimentarios?

Las reacciones adversas a los conservantes, colorantes y aditivos alimentarios son raras, pero no deben ser subestimadas.

¿Cómo se manifiestan las alergias alimentarias?

La mayor parte de los síntomas surgen minutos a dos horas tras la ingestión. Tanto la naturaleza de la reacción como su tiempo de inicio y duración son importantes para establecer el diagnóstico de alergia alimentaria. Las reacciones cutáneas (que afectan la piel) más comunes son: urticaria, hinchazón, prurito y eczema. Del sistema digestivo: diarrea, dolor abdominal, vómitos. Del aparejo respiratorio: tos, ronquera y silbido en el pecho. En los niños pequeños, la pérdida de sangre en las heces puede producir anemia y retardo del crecimiento.

Reacción Anafiláctica, ¿Qué es?                                                                          

Es una reacción grave, potencialmente fatal, de inicio súbito  y que requiere socorro inmediato. La anafilaxia es desencadenada por una enorme liberación  de sustancias químicas que despiertan un cuadro grave de respuesta generalizada. Medicamentos, picaduras de insectos, alimentos, etc. pueden ser los gatillos. En situaciones excepcionales el alimento lleva al surgimiento de prurito generalizado, edema (hinchazones), tos, ronquedad, diarrea, dolor en el vientre, vómitos, apretón en el pecho con caída de la presión arterial, arritmias cardíacas y colapso vascular (‘shock anafiláctico’)

¿Qué es el síndrome de alergia oral?

Es una manifestación  de alergia alimentaria  que ocurre tras el contacto de mucosa oral con determinados alimentos. Las manifestaciones son instantáneas: prurito e hinchazón de los labios, paladar y faringe. Los alimentos frecuentemente incluyen las frutas como el melón, sandía, banana (plátano), melocotón (durazno), ciruela, además del apio.

¿Cómo puede el médico hacer el diagnóstico?

El diagnóstico depende de la interpretación conjunta del historial clínico minucioso, de los datos del examen físico acompañados de los exámenes laboratoriales. En el historial clínico las informaciones sobre los alimentos ingeridos son importantes. En algunos casos es posible correlacionar el aparecimiento de los síntomas con la ingestión de determinado alimento; en otros, el cuadro no es tan evidente. El chocolate raramente causa alergia, pero cuando esto acontece es necesario investigar la alergia a la leche de vaca o soya, utilizados en la fabricación. Un historial preciso es importante para que se pueda  determinar el ‘timing’ de la ingestión y el aparecimiento de los síntomas, el tipo de síntomas, los alergenos alimentarios que pueden ser los causantes del problema y el riesgo de atopia (tener varios tipos de alergia). La eliminación de un antígeno fuertemente sospecho durante algunas semanas es, por lo general, utilizada en la práctica clínica como apoyo al diagnóstico de alergia alimentaria. Es necesario que se hagan pruebas  diagnósticas  confiables para la alergia alimentaria.

Pruebas para Alergias

La prueba de escarificación (skin prick test) y la detección de anticuerpos IgE específicos en la corriente sanguínea son más valiosos cuando negativos, visto que su alta sensibilidad les vuelve aproximadamente un 95% precisos para excluir reacciones mediadas por IgE.
La prueba de radioalergoabsorbencia, o RAST, (radioallergosorbent test) y otros semicuantitativos semejantes están siendo sustituidos por métodos más cuantitativos de medida de anticuerpos IgE específicos.
Inmunoenzimático histofluorescencia (CAP-system) ha sido más indicativo de alergia alimentaria. El uso de estos cuantitativos de anticuerpos IgE específicos para alimentos elimina la necesidad de se hacer pruebas de provocación alimentaria en aproximadamente el 50% de los casos.
Prueba de contacto (patch test): no es indicada actualmente para uso corriente.

Cuando el historial y las pruebas laboratoriales indican una respuesta inmunológica no mediada por IgE (mediada por células), se pueden requerir pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico de intolerancia alimentaria.

Aunque las pruebas de doble ciego controladas por placebo aun constituyen el patrón oro para el diagnóstico definitivo de alergia alimentaria, los avances tecnológicos hacen aumentar el valor de las pruebas laboratoriales.

La determinación de marcadores inflamatorios en la sangre y en las heces, o reacciones inmunológicas a los alimentos como prueba de hidrógeno expirado para intolerancia a la lactosa, o biopsia gastrointestinal para que se pueda determinar la infiltración de eosinófilos, o atrofia de vellosidades han demostrado resultados dudosos.

En las alergias alimentarias IgE-negativas, las pruebas de provocación doble-ciego y controladas por placebo siguen siendo el patrón oro para el diagnóstico.

La relación entre dermatitis atópica y alergia alimentaria merece especial atención . Más o menos 1/3 de los casos de dermatitis atópica presentan alergia a la leche de vaca y casi ½ de los lactantes alérgicos a la leche tienen dermatitis atópica. La implicación es que las pruebas cutáneas son menos confiables en pacientes con dermatitis atópica, llegando hasta el  24% de falsos positivos. La utilización de pruebas para la determinación de IgE sérica alergeno-específica es útil en tales circunstancias.

Tratamiento de la alergia alimentaria

No existe, todavía, un medicamento para tratar específicamente la alergia alimentaria. Los medicamentos son utilizados para el tratamiento de los síntomas (crisis)

Tres modalidades son por lo general empleadas en el manejo de las alergias alimentarias:

eliminar y evitar alergenos específicos. La exclusión total del alimento causador de la reacción es la única forma comprobada de manejo actualmente disponible. Es de importancia crucial proporcionar al paciente y sus familiares orientación para que él pueda evitar nuevos contactos con el alimento desencadenante. El paciente debe estar siempre atento y comprobar el rótulo de los alimentos industrializados, buscando identificar nombres relacionados al alimento que desencadena su alergia. Por ejemplo, mantequilla, suero, lactoalbúmina o caseinato apunta para la presencia de leche de vaca.
Tratamiento medicamentoso

Los estabilizadores de los mastocitos y los antihistamínicos no desempeñan un papel destacado en la defensa contra las manifestaciones digestivas de alergia alimentaria. En casos excepcionales, el uso de corticosteroides puede que sea necesario. Recientemente,  medicamentos tópicos han sido empleados. Para los pacientes con anafilaxia o con síntomas respiratorios o cardiovasculares, la adrenalina es la sustancia de elección para el manejo  de las reacciones graves causadas por las alergias alimentarias del tipo inmediato y de la anafilaxia.

3. Medidas Preventivas

La incidencia creciente  de enfermedades alérgicas en países industrializados se ha atribuido  a la falta de exposición a  infecciones microbianas en el periodo inicial de la vida o a la llamada ‘hipótesis de higiene’.

Al igual que en otras enfermedades, los factores genéticos y ambientales influencian la manifestación de alergia alimentaria.

Influencias genéticas

Al que parece, los niños varones  presentan  mayor riesgo de enfermedad atópica. El riesgo de alergia en un hermano de un individuo afectado es aproximadamente 10 veces más alto que en la población en general.

Los lactantes  llamados ‘libres de riesgo’ (sin historial familiar) presentan un riesgo alérgico residual de 15%. Los lactantes con ‘riesgo intermediario’ (con padre/madre o hermano atópico) presentan un riesgo de desarrollar alergias de 20-40%.

Los lactantes de ‘alto riesgo’ (con atopia en ambos padres o historial de alergia) presentan un riesgo de desarrollar alergias de 50-80%.

Los cálculos basados en estos datos demuestran números absolutos idénticos de lactantes con y sin riesgo de alergia (11/100), que podrán desarrollar alergias. Planteando dudas: Los programas de prevención de alergias deben ser dirigidos a la población de recién nacidos, en general, o deben ser dirigidos solamente a los lactantes bajo riesgo?
Influencias ambientales

El riesgo de alergia alimentaria padece la misma influencia de los factores ambientales que actúan en la enfermedad atópica en niños evaluados para  enfermedad respiratoria. Factores que incluyen el efecto protector de la lactancia materna  y el efecto nocivo de la exposición al humo del cigarrillo.

Entre los factores ambientales se incluyen la calidad de la alimentación materna durante la gravidez; la edad en que los alimentos sólidos y alimentos alergénicos  han sido introducidos; la exposición a los contaminantes; la operación cesárea; la edad materna, etc.

Los agentes microbianos también pueden tener un efecto importante en la sensibilización atópica y en la inducción de tolerancia. Se ha demostrado que el uso de probióticos (bacterias adicionadas a los alimentos ‘lactobacilos’) es un factor reductor de enfermedad alérgica a largo plazo.

La prevención Primaria

Bloquea la sensibilización inmunológica a los alimentos, principalmente debido a los anticuerpos IgE. Al parecer, existe un periodo crítico antes y luego del nacimiento, durante el  cual  un niño genéticamente programado y susceptible a la atopia se encuentra bajo alto riesgo de sensibilización. El reto es identificar prontamente a los lactantes bajo riesgo y establecer medidas preventivas que sean realistas y aceptables.

La prevención secundaria

Dirigida  a los individuos ya sensibilizados a fin de suprimir la expresión de la enfermedad.

La prevención terciaria

Se propone a limitar los síntomas y problemas adicionales en individuos que ya padecen de alergia crónica. La prevención terciaria es la etapa del tratamiento en la cual se intenta evitar la recaída de los síntomas, además de la susceptibilidad a otras posibles proteínas antigénicas.

Tratamiento sintomático y de sustitución

La sustitución de alimentos por sus equivalentes es de fundamental importancia, principalmente para los pacientes en crecimiento. La participación multidisciplinaria resulta relevante en las situaciones pediátricas. Aprovechando el tratamiento de las ‘crisis’ de modo a minimizar el sufrimiento, abreviar la recuperación y mejor comprender las causas del resurgimiento de los síntomas.

¿Qué hacer cuando por una casualidad uno venga a ingerir el alimento (alergeno)?

Los individuos con alergia alimentaria severa (reacción anafiláctica) deben tener claro esta condición para que los cuidados médicos sean inmediatamente tomados; además, otra medida adicional es tener a mano adrenalina con  sus instrucciones de uso. Las reacciones leves desaparecen espontáneamente o responden a los antihistamínicos (antialérgicos).

El paciente que presenta reacción a determinado alimento, ¿ podrá él volver a ingerilo?

Sí. Aproximadamente el 85% de los niños pierden la sensibilidad a la mayoría de los alimentos (huevos, leche de vaca, trigo y soya) entre los 3-5 años de edad.

 ¿Existe algún medio de prevenir la alergia alimentaria?

 Una  providencia indispensable que se debe tomar con los niños a riesgo: estimular la lactancia materna en el primero año de vida, introducción tardía de los alimentos sólidos potencialmente causantes de alergia, tras el 6º mes, la leche de vaca tras el 1º año de edad, huevos a los 2 años y maní, nueces y pescada solamente tras el 3º año de vida.

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