Nombres alternativos: cáncer del estómago, cáncer estomacal, neoplasia maligna del estómago, carcinoma gástrico, tumor del estómago.

¿Qué es?

La mayoría ocurre en algún punto de la mucosa del estómago (capa de revestimiento interno), mostrándose como una lesión (tumor) elevada, irregular, de milímetros a centímetros de diámetro, frecuentemente ulcerada, que puede recordar una verruga con un pequeño cráter en su punto más alto.

La ulceración es el fruto de la multiplicación celular descontrolada, característica de la malignidad.

Esta proliferación celular va remplazando el tejido normal, y puede invadir otras capas del propio órgano, como la capa muscular, aquella del revestimiento externo (serosa), alcanzando a órganos vecinos (metástasis por contigüidad).

No raro, puede producir metástasis a distancia, como en el hígado y el pulmón, donde llegan células que se desprenden del tumor inicial (primario), trasportadas por la circulación sanguínea o linfática.

Se puede clasificar el cáncer gástrico según el tipo de célula que ha originado el tumor.

La mayoría de los casos (el 90%) se origina en la mucosa y lleva el nombre de adenocarcinoma; los restantes (el 10%) son linfomas, sarcomas y otras variedades más raras.

¿Cómo se adquiere?

Todavía no se sabe la causa, ni tampoco por qué algunas personas adquieren la enfermedad.
Se observó que la suma de algunos factores de riesgo aumenta la probabilidad de se desarrollar cáncer de estómago.
Son aspectos de la persona, de sus hábitos y de su ambiente que, aisladamente, no serían capaces de causar la enfermedad.

Se cree  que una predisposición genética, añadida de eses factores, acabe llevando al cáncer. Se observa mayor incidencia de cáncer gástrico en personas del tipo sanguíneo A.

Hábitos alimentarios

El cáncer gástrico, en su forma más frecuente, el adenocarcinoma, es el producto final de una serie de alteraciones celulares y genéticas llamadas de mutaciones, las cuales, probablemente, se inician en la infancia, asociadas con factores ambientales y dietéticos.

Existen sustancias, llamadas carcinógenos, que favorecen el aparecimiento del cáncer. Son  factores de riesgo resultantes de la forma de almacenar algunos alimentos, tales como: conservas saladas y harinosos, o granos contaminados por aflatoxina. Se trata de un potente carcinógeno producido por hongos que suelen proliferar en almacenamientos imperfectos. Los nitratos y nitritos, presentes en conservantes y abonos, pueden funcionar como carcinógenos, así como el benzopireno en los alimentos ahumados o asados en carbón vegetal. El consumo de arroz pulido con talco también constituye un hábito riesgoso si el contiene amianto resultante del método de abrasión en su pulimento. La mejoría de las condiciones socioeconómicas, el uso de heladera y otras mejorías en la conservación y almacenamiento de los alimentos fueron determinantes para la disminución de los casos de tumores malignos del estómago. Por otra parte, los cambios de hábitos, tales como el consumo diario de leche, frutas y verduras ricas en vitamina C pueden, también, haber contribuido para ésta disminución

El Papel del Helicobacter Pylori

Una minoría de los individuos cuyo estómago se halla infectado por la bacteria H. pylori tienen riesgo de desarrollar cáncer gástrico. Distintos estudios han tratado de establecer su exacto papel en el aparecimiento del cáncer: al parecer, la infección inicia una cascada de alteraciones, facilitando el desarrollo del cáncer.

¿Qué se siente y como se desarrolla?

No hay síntomas típicos, sino que los más referidos son: disminución del apetito, dolor o molestia en la región de la ‘boca del estómago’, náuseas, vómitos, debilidad, palidez y adelgazamiento. Pueden ocurrir vómitos de sangre (hematesis) y deposiciones de heces negras, viscosas y malolientes (melena), representando la sangre digerida.

Los tumores de estómago son descritos en la raza humana desde las más antiguas épocas. A pesar de haber una declinación progresiva en su ocurrencia, la enfermedad permanece entre las principales causas de muerte por cáncer. En sólo el 10-20% de los pacientes se establece el diagnóstico en una etapa inicial y potencialmente curable. En los demás casos, sólo el 5 a 15% de los pacientes sobreviven cinco años o más.

¿Cómo hace el médico el diagnóstico?

El gran progreso en la búsqueda del diagnóstico precoz para el cáncer gástrico ocurrió en los últimos 50 años, en Japón, el país con la mayor incidencia mundial en la enfermedad.

Junto con la endoscopia se desarrollaron métodos radiológicos, tales como la radiografía de la mucosa estomacal, con imágenes en doble contraste que resultan de la ingestión de bario y gas y (pastillas efervescentes).

La modernización de la endoscopía digestiva que, además de la evaluación de las lesiones documentadas fotográficamente, proporciona la recogida de material para investigación microscópica de las lesiones (prueba citológica y histopatológica).

Los japoneses, asimismo, introdujeron nuevas sistematizaciones para el registro de grupos de riesgo en cáncer de estómago entre su población.

El estudio radiológico del estómago era la prueba universalmente empleada para el diagnóstico de las enfermedades gástricas hasta la década de 1960. El advenimiento de la fibroendoscopía y, más recientemente, de la videoendoscopía con tecnología electrónica, permite un diagnóstico más preciso de las lesiones del aparato digestivo.

Hoy, se hace el diagnóstico de cáncer de estómago especialmente a través de la endoscopía digestiva alta, que permite la visualización directa de la lesión y la recogida de material (biopsias) para el análisis en microscopio. Para ésta prueba, se introduce un tubo flexible de fibra óptica, o una micro-cámara, por la boca y llevada hacia el esófago, estómago y duodeno. Se puede realizar la prueba  bajo sedación y con anestesia de la garganta, con el fin de reducir al mínimo la molestia.

La sospecha de cáncer gástrico según el historial y  examen clínico, ecografía o tomografía, necesita de confirmación a través de endoscopia y análisis de biopsia.

¿Cómo se trata?

La base del tratamiento es la cirugía.

Incluso en pacientes con enfermedad no precoz, es decir, en quienes hay comprometimiento de las capas más profundas de la pared gástrica, de órganos vecinos o metástasis a distancia, existe beneficio en extirparse todo o parte del estómago que contiene el tumor., lo que podrá permitir mejor calidad de vida al paciente, evitándose complicaciones tales como sangrados u obstrucción al paso de alimentos.

Cuando se descubre el tumor en la etapa inicial, la cirugía tiene una finalidad curativa.

La radioterapia no suele ser eficiente y la quimioterapia puede producir mejores resultados de apoyo al estado general.

Cáncer Gástrico Precoz

Hay una situación especial llamada de cáncer gástrico precoz que es una lesión, en la cual la infiltración por células tumorales está limitada a la capa más superficial del revestimiento interno del estómago. Se ha observado que en Japón, por lo menos, uno de cada dos pacientes tienen su cáncer diagnosticado en la etapa precoz.

Por otra parte, en los otros países ésta razón se reduce para uno en cada seis a diez casos. La ultrasonografía endoscópica – ecografía de las capas del estómago a través de la endoscopía – es un avance tecnológico que le ayuda a saber la extensión de la lesión y a decidir acerca de las opciones terapéuticas.

¿Cómo de previene?

Si bien no estén todavía establecidas totalmente las causas exactas del descenso del cáncer gástrico en todo el mundo, se sabe que la difusión de los nuevos métodos de conservación  y refrigeración de los alimentos permite el consumo de los alimentos frescos durante todo el año, resultando en una mayor ingestión de vitaminas A, C y E, que son factores protectores probables contra el cáncer gástrico.

El descubrimiento reciente de la estructura genética (genoma) del Helicobacter pylori permitirá el desarrollo de estrategias para su erradicación, ya sea a través de vacunas o de la mejor actuación de los antibióticos contra éste micro-organismo.

Obviamente, el esfuerzo debe también orientarse hacia la mejoría de las condiciones socio-económicas de la población y hacia la identificación de grupos de alto riesgo en cáncer de estómago.

De hecho, se podría buscar la reducción del aparecimiento de nuevos casos o la identificación más temprana de la enfermedad, cuando el tratamiento tiene buenos resultados.

Preguntas que puede Ud. Hacer a su médico:

¿Debo comer si no estoy con hambre?
¿Por qué puedo necesitar de una sonda de alimentación? ¿Es para siempre?
¿Hay tratamiento para esta enfermedad?
¿Si fuera operado, cómo se realiza la cirugía?
¿Voy a necesitar de quimioterapia o radioterapia?
¿Las personas de mi familia corren riesgo de también enfermarse?

Algunos alimentos pueden convertirse en carcinógenos, en función de su forma de almacenamiento.

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