El hipo resulta de un estímulo involuntario de músculos relacionados con la respiración, principalmente el diafragma (músculo que divide el tórax del abdomen), llevando a una inspiración rápida y corta, no sincronizada con el ciclo respiratorio.
 
¿Qué se siente?
 
En la gran mayoría de las veces, el hipo causa no más  que una molestia, con duración de pocos minutos. Sin embargo, a veces, el hipo puede permanecer por varias horas o días, lo que conlleva  la búsqueda de asistencia médica.
 
No hay riesgos conocidos relacionados a la permanencia del hipo, incluso por grandes periodos de tiempo.
 
¿Cuáles son las causas?
 
A pesar de no haber un mecanismo conocido para el inicio de un  brote de hipo, ciertas situaciones son descritas como causas corrientes de hipo. A continuación, algunos ejemplos:

  •  Distensión gástrica por la ingestión de bebidas con gas
  • Deglución de aire o gran volumen de comida a la vez.
  • Cambios repentinos de temperatura de los alimentos ingeridos o incluso de la piel (sauna-ducha helada)
  • Ingestión de alcohol y
  • Risas

 
Situaciones de hipo que persiste o reaparece  ya fueron relacionadas con más de unos cientos de causas:

  • Causas neurológicas: traumatismo (accidentes de coche), accidente cerebrovascular (derrame cerebral), tumor cerebral.
  • Causas metabólicas: insuficiencia renal, con altos niveles de urea sanguínea, respiración rápida llevando a la disminución de dióxido de carbono en la sangre, exceso o falta de iones (K, Na, por ejemplo)
  • Estímulo directo al nervio vago: objetos accidentalmente introducidos en el oído, aumento de la tiroides, tumores en el trayecto del nervio vago en la cabeza, cuello, tórax o abdomen, neumonías, infarto, esofagitis, hepatitis y pancreatitis.
  • Causas quirúrgicas: anestesia general y estado post-anestésico.

 
Muchas veces, no se descubre la causa del hipo.
 
¿Cómo se trata?
 
Algunas maniobras pueden ser útiles en la resolución de cuadros agudos y benignos de hipo. Entre ellas se cita la tracción de la lengua, elevación de la úvula (parte media del velo palatino, en la garganta) por medio de una cuchara, ingerir una cuchara de azúcar, aguantar la respiración, sonarse la nariz, doblar las piernas sobre el abdomen, inspiración rápida (como ocurre  cuando nos  llevamos un susto) y alivio de la distensión abdominal por eructación (eructo) o sonda nasogástrica.
 
Cuando el hipo llega a motivar la búsqueda por asistencia médica, por lo general ya está presente, por lo menos, varias horas o días. En esto caso, las causas de hipo persistente arriba mencionadas se debe investigarlas.
El orden de la investigación se debe orientar por la presencia o no de síntomas concomitantes a lo hipo que puedan apuntar una causa.
 
L evaluación incluye un examen neurológico detallado, seguido de pruebas básicos de sangre y radiografía del tórax. Si no se encuentra la causa y permanezca el síntoma, la evaluación sigue con tomografías de cráneo, tórax y abdomen, ecocardiograma, broncoscopia y endoscopia digestivo.
 
Si se encuentra una causa, débese encaminar el tratamiento hacia la causa. Si no se descubre, o si no es posible el tratamiento, se puede usar ciertas medicaciones, generalmente de naturaleza sedante. Por su naturaleza, esas medicaciones siempre requieren una evaluación específica del caso en cuestión y de la receta médica.
 
Preguntas que puede Ud. Hacer a su médico.
 
¿Tener hipo por largo tiempo causa problema?
¿Hay alguna enfermedad que pueda estar relacionada con el hipo?
¿Necesito hacer algún examen o puedo quedarme tranquilo?
¿Hay algún medicamento para se lo quitar cuando duran demasiado?  

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