INTOLERANCIA A LA LACTOSA
 
Nombres alternativos: deficiencia de lactasa; alergia a la leche
 

¿Qué es?
 
Es la incapacidad de aprovechar la lactosa, ingrediente característico de la leche animal o sus derivados lácteos, que producen  alteraciones abdominales, por la mayor parte de las veces diarrea, que es más evidente en las primeras horas siguientes a su  consumo.
 
¿Cómo evoluciona?
 
En la superficie mucosa del intestino delgado hay células que producen, hacen reservas y liberan una enzima digestiva (fermento) llamada lactasa, responsable por la digestión de la lactosa. Cuando ésta es mal absorbida empieza a ser fermentada por la flora intestinal, produciendo gases y ácidos orgánicos y  resultando en la así llamada diarrea osmótica, con gran pérdida intestinal de los líquidos orgánicos.
 
Hay individuos que nacen sin la capacidad de producir lactasa y, cuando bebés, ni siquiera pueden ser amamantados que tan pronto empieza la implacable diarrea.
 
Por otra parte, en cualquier época de la vida puede surgir esta incapacidad de producción  o una inhibición temporaria, por ejemplo tras una toxiinfección alimentaria que trajo daño a la mucosa intestinal. Igualmente, la dificultad puede advenir de lesiones intestinales crónicas como en las enfermedades de Crohn y de Whipple, enfermedad celíaca, giardisis, SIDA, desnutrición y también por las extirpaciones  quirúrgicas de grandes porciones del intestino (síndrome del intestino corto).
 
La deficiencia congénita es común en prematuros nacidos de menos de treinta semanas de gravidez. En los recién nacidos a término, los casos son raros y de carácter hereditario. Hay una harta concentración de lactasa en las células intestinales cuando nacemos, para volver a decrecer a medida que envejecemos.
En los Estados Unidos, uno en cada cuatro o cinco adultos puede sufrir algún grado de intolerancia a la leche. Los descendientes blancos de europeos tienen una incidencia menor de 25%, mientras que en la población de origen asiático el problema alcanza el 90%. En los Afro Americanos, los Indígenas y Judíos, así como los Mexicanos, la intolerancia a la lactosa alcanza niveles mayores que el 50% de los individuos.
 
¿Qué uno siente?
 
Hay una respuesta individual de acuerdo con la cantidad ingerida.
 
Así que la mayoría de los deficientes en lactasa puede ingerir el equivalente a uno o dos vasos de leche al día, siempre que con amplios intervalos y no a diario. Aún que minoritarios no son raros los individuos que, desde la niñez, evitan o no les gusta la leche, sin siquiera darse cuenta que así sucede porque les hace daño la leche o sus derivados.
Los pacientes perciben un aumento de ruidos abdominales,  el vientre hinchado y que  eliminan muchos gases. Cuando la dosis de leche o derivados es mayor surge la diarrea líquida acompañada de cólicos. La queja de ardor anal y sarpullido es debido a que la acidez fecal se vuelve demasiado intensa (pH 6,0).
 
La mayoría de los pacientes que solo tienen intolerancia a la lactosa no presentan evidencia de desnutrición, ni siquiera mayor pérdida de peso. Cuando eso ocurre lo que  puede haber es la asociación de la intolerancia a otras enfermedades gastrointestinales.
 
¿Cómo hace el médico el diagnóstico?
 
La intolerancia a la lactosa es a menudo sugerida por el historial clínico, principalmente cuando los datos son definidos y cuando se hace una encuesta específica de ellos.
 
La disminución de los síntomas tras algunas semanas bajo dieta libre de lactosa sirve como prueba diagnóstica/terapéutica.
 
La Prueba  de Tolerancia a la Lactosa se utiliza entre nosotros, pues no se dispone de la Prueba Respiratoria, considerada como la más sensible y, por supuesto, el método más sencillo.
Entre nosotros, el paciente recibe para tomar un vaso de agua con 50 a 100 g de lactosa y se le recoge sangre cuatro a cinco veces en el espacio de dos horas. Cuando la diferencia entre la dosis sanguínea de la lactosa de ayuno y el pico de la curva de las demás medidas se muestra menor de 20 mg%, la prueba tiene ‘curva plana’ y es considerada positiva, indicando mal absorción de lactosa en estos individuos.
 
Hay probabilidad de error cuando se trata de diabéticos, entre otros. La ocurrencia de diarrea, ahí mismo en el laboratorio o en las próximas horas, refuerza la conclusión de diagnóstico positivo para intolerancia a la lactosa.
 
¿Cómo se trata y cómo se previene?
 
Una vez que se haya caracterizado el diagnóstico, se puede prevenir nuevos síntomas no haciendo uso de la leche y productos lácteos. Si los utilizamos, la prevención debe ser  mediante la tomada de fermento sintético previo a cualquier ingestión de lactosa. Nos cabe destacar que varios medicamentos, incluso antidiarreicos y antirreumáticos, contienen lactosa en el llamado excipiente, o sea, el polvo o líquido necesario para  contener la sustancia básica en una pastilla o solución; eso es importante cuando evaluamos los efectos indeseables referidos pelos usuarios.

 

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