Nombres alternativos: Constipación; irregularidad intestinal; Ausencia de deposiciones regulares.

¿Qué es?

Constipación para el paciente significa heces excesivamente duras y pequeñas, eliminadas con menor frecuencia o con esfuerzo para defecar. Para el médico la constipación ocurre cuando el paciente evacua hasta dos veces por semana (menos de una vez cada 3-4 días) o hay excesiva dificultad para defecar.

El investigador conceptúa como disminución del contenido líquido de las heces, menos de 70 % de agua en su peso total.   

Clasificación

Existen las lesiones intestinales visibles por los métodos de investigación por imagines (Rx o análogos, endoscopia, microscopia), conocidas como molestias orgánicas, y las modificaciones de los movimientos peristálticos (movimientos de los intestinos que conducen el alimento a través del intestino), usualmente denominadas de alteraciones funcionales.

La constipación puede ser clasificada en:

  • Simples, clínicamente de corta duración, con desencadenante casual y reciente, como cambios alimentares, postoperatorio, cuadros febriles, medicaciones.
  • Crónica idiopática (sin causa orgánica conocida), de larga evolución, que puede mostrar alteraciones de la motricidad (movimientos peristálticos.)
  • Orgánica, con alteración estructural, con evolución rápida o crónica.

¿Cómo se desenvuelve?

Algunos ejemplos de causa de constipación son:

  • Estilo de vida: Poca fibra alimentar, poca ingestión líquida, sedentarismo, limitación de los movimientos del cuerpo (secuelas, reumatismo, vejez.)
  • Determinados medicamentos usados con variadas finalidades: Antidepresivos, antitusígenos, analgésicos opiáceos (codeína, morfina), medicación contra el Parkinson, antihipertensivos, antiácidos conteniendo aluminio, preparados con calcio.
  • Alteraciones que modifican las hormonas o modifican el aprovechamiento y la eliminación de sustancias: Hipotiroidismo, diabetes, insuficiencia renal crónica.
  • Patologías neurológicas y musculares: Lesiones de la medula espinal, esclerosis múltipla, Mal de Parkinson, falla del relajamiento perineal al esfuerzo de expulsión fecal.
  • Situaciones psiquiátricas: Depresión, demencia, pos-abuso sexual 
  • Anormalidades estructurales del colon, anorectales  y perineales: Megacolon, fisura anal, complicaciones de las hemorroides, prolapso rectal.
  • Estrechamiento del intestino grueso (colon): Complicaciones cicatriciales de la diverticulitis, inflamación como efecto indeseable de la radioterapia, tumores malignos del recto y porción final del intestino grueso.

Tránsito lento en el colon: idiopático (que no tiene causa identificable o conocida), falsa obstrucción intestinal crónica.
El modelo de constipación en la infancia es el muchacho y, entre los adultos, la mujer joven, no se sabe porque así ocurre. La proporción se equilibra a partir de los 60 años.

La situación ocurre en 1 a 20 % de la población, en la mayor parte después de los 65 años de edad.

Constipación desde el nacimiento sugiere problema orgánico; en las zonas endémicas de mal de Chagas (tripanosomiasis), el respectivo megacolon predomina después de la segunda década de vida.

En la adolescencia, puede resultar del consumo de drogas ilícitas y del abuso de opiáceos o medicamentos psicoactivos.   

¿Qué se siente?

Es muy variable de una persona a otra, así como en un mismo individuo.

Adultos con megacolon de causa no establecida – dilatación del intestino grueso por rarefacción de terminaciones nerviosas junto a los músculos propios del intestino – se quejan de la dificultad para evacuar desde la infancia.

Mujeres pueden mostrar constipación no dolorosa desde la fase inicial de la adolescencia; curiosamente, las que refieren dolor abdominal lo hacen a partir del final de este periodo de desarrollo.

Los pacientes pueden tener días sin vaciamiento fecal o referir la sensación de que el vaciamiento es incompleto, se  quejan  de dolor en la evacuación esfuerzo excesivo, necesidad de ayuda manual para la extracción de las heces, observan sangrado con las heces o en la higiene.  Una mudanza reciente en el hábito intestinal torna más probable la identificación de la causa de la constipación, entretanto la larga duración sugiere un cuadro funcional.

Puede haber dolor abdominal, particularmente en el bajo vientre, distensión sentida o visible acompañada de desazón localizada o difusa, eliminación de moco, de sangre y de heces blandas alternadas con endurecidas.

La fiebre es rara, acompañando cuadros súbitos y dolorosos, lo que también es válido para la concomitancia de nauseas y vómitos.

Las quejas de inquietud, indisposición, alteración del apetito y del humor son comunes, así como dolor de cabeza.

Experimental mente, la distensión rectal por insuflación de un pequeño balón puede causar nauseas y cefalea. 

¿Cómo el médico diagnostica?

Los pacientes deben ser preguntados sobre su hábito de evacuación a lo largo del tiempo, incluyendo en que parte del día, el tiempo que lleva para aliviase y el número de evacuaciones (¿por día? ¿por semana?), además del posible uso de laxativos por largos periodos, años talvez. También son de ayuda a la comprensión médica las características de las heces (consistencia, volumen, color y olor), presencia de productos patológicos, como muco, sangre y pus. Así cabe ser esclarecido, lo cuanto posible, sobre lo que el individuo siente y observa, inclusive variaciones del peso corporal.

El médico difícilmente encuentra algo importante o diagnóstico al examen físico. Debe, siendo posible, ya en la primera consulta, proceder al tacto rectal y la anoscopia, ya que más de 50% de los tumores del colon pueden ser alcanzados por esta sencilla metodología.

Exámenes complementares primarios pueden indicar anemia o inflamación. Exámenes de sangre específicos pueden sugerir cáncer de colon, aun que sean más útiles para el control evolutivo en el postratamiento.

El rayo X del colon con introducción de bario vía rectal (enema de bario) es muy útil, especialmente cuando no se no dispone de la proctosigmoidoscopia (endoscopia del colon, vía anal, que permite la colecta del material para el examen microscópico, así como la retirada de pólipos – ‘lunar’, por ejemplo), examen preferencial, actualmente, para detección de cambios orgánicos morfológicos del tracto intestinal.

Estudios de la función contráctil colónica y pélvica se puede obtener a través del seguimiento radiológico, hasta 72 horas, de la velocidad de desplazamiento de marcadores radiopacos deglutidos por lo paciente, de la medida de la presión anorrectal (manometría), de la electromiografía y por la defecografía (procedimiento radiográfico que acompaña las variaciones de la forma y las contracciones rectales y perineales mientras acontece la evacuación del contraste).

¿Cómo es el tratamiento?

Siempre que sea posible se debe modificar la dosis o el tipo de medicamento que contribuye para el surgimiento o deterioro del estreñimiento, a fin de minimizar sus efectos colaterales. Se debe corregir lo más posible las causas endocrinas, metabólicas, neurológicas, dietético-alimentarias y proctológicas que causan o contribuyen  para la dificultad evacuatoria. Estimular la ingestión de fibras que forman  y humidifican el bolo fecal (la granola y el salvado de trigo son muy populares y eficientes). Sugerir el uso de alimentos con propiedades laxativas naturales (la papaya y la ciruela negra son muy utilizados). Aconsejar el uso de uno o más entre las varias clases de laxativos (siempre con parsimonia) y prescribir pro cinéticos (estimulantes peristálticos por vía sanguínea deglutidos o inyectados). El uso de supositorios o enemas (lavados intestinales) tiene indicaciones importantes. Métodos quirúrgicos pueden ser utilizados, pero su indicación es rara, excepto en las lesiones obstructivas y en las anales dolorosas. Nos toca mencionar el fecaloma – una acumulación o impactación de heces muy duras y secas en el recto y sigmoide – que ocurre principalmente en pacientes ancianos, psiquiátricos y neurológicos. Lavados intestinales y supositorios pueden ayudar, pero con frecuencia el medico debe extraer la masa, bajo sedación o alguna anestesia, en forma manual. Cabe destacar el cuidado médico  para evitar el riesgo de lesionar el recto durante estos pasos.

Hay que tener especial cuidado en cuanto al uso de laxantes sin orientación médica. Estos productos, a menudo vendidos bajo el rótulo de ‘naturales’ o disponibles en farmacias sin necesidad de prescripción médica, pueden causar daño y resultar irritantes de la mucosa y del sistema neuromotor del colon. Además, pacientes con alteraciones cardiacas o renales pueden presentar deterioro agudo de sus enfermedades  debido a la pérdida excesiva de líquidos y minerales eliminados con las heces. A diferencia de estos medicamentos, los alimentos o compuestos conteniendo fibras pueden ser utilizados a voluntad. Se  aconseja buscar asistencia médica en situaciones que requieren medidas más  importantes.

¿Cómo se previene?

Educación y reeducación alimenticia y de hábitos para desarrollar con regularidad evacuaciones intestinales más blandas. Ingesta de concentrados de fibras regularmente. Tratamiento o control de enfermedades subyacentes locales o sistémicas, además de la revisión de los medicamentos, principalmente aquellos de uso continuado.

Preguntas que usted puede hacer a su médico

¿Es el estreñimiento una enfermedad?

Si no logro tener evacuaciones diarias, ¿hay algo errado conmigo?

¿Puede el estreñimiento resultar un problema de la piel?

Si yo no consigo evacuar mismo siguiendo el tratamiento de la receta médica, ¿Qué debo hacer?

El embarazo, ¿Puede empeorar esta condición?

¿Puedo utilizar laxantes a diario? ¿Hay algún tipo que me pueda hacer mal?

¿Pueden los bebés estreñidos quedar ‘adictos’ con el uso de supositorios? ¿Y los adultos?

¿Puedo hacer algo en mis actividades diarias para mejorar mía condición?

 

 

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