Diverticulosis del Colon

¿Qué es?

Diverticulosis es la presencia de pequeñas bolsas que se proyectan hacia fuera de la pared intestinal. En el mundo occidental 85 % de los divertículos se localizan en el colon sigmoides (parte final del intestino grueso, luego antes del recto.) La diverticulitis es la inflamación de un divertículo.

La diverticulosis ocurre con frecuencia semejante en hombres y mujeres, aumentando con la edad. Un tercio de las personas con más de 50 años y dos tercios con más de 80 años tienen divertículo en el colon, pero la gran mayoría es asintomático.

¿Cómo se desarrolla?

A pesar de no ser totalmente conocido el origen, se cree que dos factores están asociados al surgimiento de los divertículos: el aumento de la presión en el interior del intestino y un enflaquecimiento de puntos de la pared intestinal.

¿Qué se siente?

Apenas una minoría de individuos tiene quejas relacionadas a la Diverticulosis. La queja más común es de molestia dolorosa en la región inferior izquierda del abdomen con duración variable y que alivia con eliminación de gases o heces. Diarrea o constipación (intestino trancado / prisión de vientre) también puede ocurrir.

Complicaciones:

Diverticulitis es la complicación más común, ocurriendo en algún momento de la vida en 10 a 20 % de los individuos con diverticulosis. Cuanto mayor el tiempo de evolución y cuanto más extensa el área con divertículos mayor es el riesgo de esta complicación. La diverticulitis se manifiesta por fuerte dolor en el área inferior izquierda del abdomen, acompañada de fiebre y, generalmente, constipación. Pueden estar asociados también nauseas, vómitos y diarrea con moco, pus o sangre.

Los divertículos inflamados pueden formar pus, originando un absceso en su interior y, por consecuencia, perforar. Con la perforación, el pus puede se esparcir o no en el abdomen llevando, respectivamente, a la peritonitis (inflamación de todo abdomen) o al absceso localizado.

Complicaciones menos frecuentes son la hemorragia, la formación de fístulas (comunicación anormal de un órgano con otro o con el exterior) y la obstrucción intestinal. La hemorragia es más común en divertículos del lado derecho del intestino grueso y puede ocurrir sin diverticulitis. Después del primer sangrado la chance de otro es 25 %; después de un segundo episodio, la chance de nuevos sangrados alcanza 50 %. Las fístulas son consecuencia del drenaje espontáneo de un absceso, lo que puede ocurrir para la vejiga o vagina, por ejemplo. Obstrucción del intestino grueso generalmente se debe a sucesivas inflamaciones y cicatrizaciones de diverticulitis, resultando en fibrosis (cicatrización deficiente) y fijación del intestino

¿Cómo se diagnostica?

Al examen físico, el paciente con diverticulosis tiene una sensibilidad aumentada o dolor a la palpación en la parte inferior izquierda del abdomen. El enema opaco (Rx del intestino grueso con colocación de contraste por vía rectal) es el examen que más información suministra cuanto a la localización, cantidad y extensión de la enfermedad. La rectosigmoidoscopia o colonoscopia (visualización directa del interior del intestino a través de endoscopio introducidos a través del ano) identifican los orificios (bocas) de los divertículos y sirven para diferenciar la diverticulosis de otras enfermedades del intestino que pueden causar hemorragia, dolor u obstrucción (cáncer, pólipos, inflamación de la mucosa, etc.) Cuando hay diverticulitis, puede no estar indicada la inmediata realización de enema opaco o colonoscopia. En estas circunstancias, además del examen directo del paciente por el médico, para mostrar alteraciones evidentes, los exámenes de sangre pueden tener señales de infección. Rx abdominal sin contraste, ecografía y tomografía, pueden ser útiles en la fase aguda para identificar perforaciones y abscesos.

¿Cómo se trata?

La mayoría de los pacientes con diverticulosis tienen sus quejas mejoradas con tratamiento clínico. Dietas ricas en fibras y o remedios que humedecen y aumentan el volumen de las heces, disminuyendo el esfuerzo para evacuar, pueden aliviar los síntomas, prevenir nuevos divertículos y, principalmente, disminuir complicaciones como la diverticulitis. Remedios antiespasmódicos que disminuyen las contracciones excesivas del intestino, pueden ser usados. El estrés emocional también ha sido relacionado con aumento de los espasmos del intestino y, así, con aumento del riesgo de divertículos y sus complicaciones.

El tratamiento de la diverticulitis depende de la gravedad el caso, variando desde reposo, dieta sin residuos y analgésicos, hasta uso de antibióticos, internación en hospital con reposición de líquidos por vena y cirugía. La cirugía de urgencia puede ser necesaria cuando hay agravamiento del estado general, obstrucción intestinal, perforación de la pared del intestino e infección generalizada. Cirugías electivas ( planeadas con antecedencia) pueden ser indicadas en jóvenes con la enfermedad, ya que el riesgo de un nuevo episodio a lo largo de la vida es grande, en pacientes con crisis frecuentes de diverticulitis, en aquellos con hemorragias constantes o repetidas, en la presencia de fístulas, o si hay sospecha de otra molestia asociada (cáncer, por ejemplo.) La cirugía consiste básicamente en la retirada de la parte del intestino donde se encuentran los divertículos, generalmente todo el colon sigmoides. Algunas veces no es posible realizar la unión de las partes que restaran del intestino, siendo necesario una colostomia con una bolsa externa para colectar las heces, en general, temporaria.

Preguntas que se puede hacer al médico.
 

¿Los divertículos por sí solos, causan algún problema?

¿Puedo evitar las complicaciones de alguna forma?

¿Es común personas de mi edad tener divertículos?

¿Puedo necesitar de cirugía, por este problema?

¿Cómo debe ser mi alimentación? ¿Ella debe cambiar en algo?

¿Hay cura para divertículos?

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