Enfermedad de Parkinson
 
¿Qué es?
 
El Parkinson es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central, lentamente progresivo, idopática (sin causa conocida), raramente ocurriendo antes de los 50 años, comprometiendo ambos sexos de forma igual, caracterizándose por:
 

  1. Rigidez muscular 
  2. Temblores  en reposo 
  3. Hipocinesia (disminución de la motilidad) 
  4. Instabilidade de la postura

 
¿Cómo se desenvuelve?

La anomalía principal consiste en una pérdida de neuronas de una área específica del cerebro que producirá la disminución de una sustancia denominada dopamina, alterando los movimientos llamados extrapiramidales (no voluntarios)

¿Qué se siente?

Esta enfermedad es insidiosa, pudiendo empezar a veces con un temblor, otras veces con falta de mímica facial, disminución del parpadeo, mirada fija, movimientos lentos (bradicinesia.)
La voz podrá ser monótona, escurriendo, con facilidad, saliva por los cantos de la boca. La piel, principalmente la de la face es lustrosa, “grasienta” y seborreica.

La marcha se torna cada vez más difícil, con pasos pequeños, arrastrando los pies, con brazos encogidos, tronco inclinado y, en casos avanzados la persona aumenta la velocidad de la marcha para no caer  (marcha festinante.) 
Otras veces puede quedarse parado (congelado) con gran dificultad para ponerse en movimiento.  
Los temblores, que son involuntarios, en una o en varias partes del cuerpo, se caracterizan por 3 “R” – Regular, Rítmico, y de Reposo. También se caracterizan por disminuir con los movimientos voluntarios, manifestándose sobretodo en las manos.
Como existe una hipocinesia  (disminución de la motilidad) que se caracteriza por un déficit  de los movimientos automáticos, el paciente queda como parado, estático, con los movimientos voluntarios lentos, disminuyendo hasta la capacidad de escribir, tornando la letra pequeña (micrografía) y el lenguaje monótona casi ininteligible.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico en la fase inicial, muchas veces no es fácil, siendo que, como de costumbre, el diagnóstico deberá ser realizado por un médico, de preferencia neurólogo, que dirá si la causa es idiopática (causa desconocida) o si es debida a otras causas. Los síntomas ya referidos pueden ser debidos a medicamentos variados (fenotiziana, haloperidol, reserpina, litio, cinarazina, flunarazina), pero, en estos casos, no acostumbran ser tan intensos.
La intoxicación por monóxido de carbono o manganeso, infartos cerebrales de los ganglios de base, hidrocefalia, traumatismos craneoencefálicos, encefalitis, pueden ser causa de esta molestia, que tiene tratamiento y control, pero no tiene cura.   

¿Cómo se trata?

El diagnóstico, a medida que pasa el tiempo, tornase más nítido, evidente y fácil (a ejemplo e imagen del Papa Joan Pablo II.) Así no es el tratamiento, que acostumbra inicialmente presentar resultados excelentes  si los enfoques y cuidados terapéuticos necesarios fueran  tomados.
Cada individuo responde diferentemente al tratamiento y lo que favorece a un paciente puede desfavorecer a otro. Es necesario corregir la disminución progresiva de la dopamina con calma. 
El tratamiento consiste en el uso de medicamentos, fisioterapia, psicoterapia y, en algunos casos seleccionados, cirugía. Es importante tomar cuidado con ciertos tipos de medicamentos que desencadenan o empeoran el síndrome del Parkinson.  

Tratamiento Medicamentoso

Generalmente son usados medicamentos de la clase de los anticolinérgicos, como el Trihexifenidilo  y  Biperideno, que son eficientes y bien tolerados. La Silegilina ha sido considerada una de las principales drogas del cerebro desde 1990. También son utilizadas la levadopa, la carbidopa y la benzerazida.
Bromocriptina, Lisurida y Pergolida son nuevos medicamentos  que cuando indicados deben administrados progresiva y lentamente, hasta alcanzar dosis suficientes.
Como es una enfermedad progresiva, nuevas manifestaciones de difícil control surgirán, como el “prende-apaga”en las actividades del paciente (“on and off”) las cuales están actualmente siendo controladas acrecentándose al tratamiento Tolcapon y Pramixolide.

Tratamiento Psicoterápico

Pacientes con Parkinson pueden tener problemas mentales, como depresión, grados diversos de demencia, propios de la enfermedad y empeorando por los medicamentos anteriormente indicados (Levodopa, anticolinérgicos, Selegilina,  Amantadina.) Se consigue el control de este serio problema principalmente con la Clozapina, que trata los cuadros sicóticos, no empeorando los síntomas del parkinson, al contrario, pudiendo mejorar también los temblores. Esta medicación necesita una supervisión médica severa.
Los antidepresivos hacen parte de arsenal terapéutico con sus debidos controles.
El sicoterapeuta y la familia dando ocupaciones, cariño y estímulos son elementos muy  importantes en la buena evolución del paciente.

Tratamiento quirúrgico

Hace décadas que se utiliza el tratamiento quirúrgico para control de los síntomas del Parkinson, a veces actuando sobre los temblores, otras veces sobre la rigidez, con técnicas y resultados variables y discutibles.
Con los nuevos perfeccionamientos tecnológicos, el tratamiento quirúrgico en casos muy detalladamente estudiados podrá ser indicado. 

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