Sinónimos

Demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA); Mal de Alzheimer

 
¿Qué es?
 
El mal de Alzheimer es una enfermedad del cerebro, degenerativa, quiere decir, que produce atrofia progresiva, con inicio más frecuente después de los 65 años, que produce pérdida de las habilidades de pensar, raciocinar, memorizar, que afecta las áreas del lenguaje y produce alteraciones en el comportamiento.
 
¿Cuáles son las causas?

Las causas de la enfermedad de Alzheimer aún son desconocidas, pero se sabe que existe relación con determinadas terminaciones nerviosas y en las células cerebrales que interfieren en las funciones cognitivas. Algunos estudios apuntan como factores importantes para el desarrollo de la enfermedad: 

Aspectos neuro-químicos: disminución de sustancia a través de las cuales se trasmite el impulso nervioso entre las neuronas, tales como acetilcolina y noradrenalina.

Aspectos ambientales: exposición / intoxicación por aluminio y manganeso.

Aspectos infecciosos: como infecciones cerebrales y de la medula espinal.

Predisposición genética en algunas familias, no necesariamente hereditarias.
 

Síntomas

“ Vivo me olvidando de las cosas”
“No recuerdo donde las dejé”
“Doctor me olvido fácilmente de números de teléfono y de pagar cuentas”
“Doctor mi madre se olvidó de mí cumple años… Doctor mi padre se perdió”
 

Son estas las quejas que se escucha, las cuales generalmente los amigos y familiares cuentan como “cosas de la edad”. Entretanto, si alguna persona de sus relaciones olvidar el camino de casa o no se recuerda de manera ninguna, o solo con mucho esfuerzo, de un hecho que aconteció, busque un médico. Puede no ser algo importante, entretanto puede ser también el inicio de la enfermedad de Alzheimer que no tiene cura, pero cuyo tratamiento precoz retarda el desarrollo del mal, produce alguna mejora en la memoria, torna más comprensibles las mudanzas que van a ocurrir en la persona y mejora la convivencia con el enfermo. 

En la fase inicial de la enfermedad, la persona afectada se muestra un poco confusa y olvidada y parece no encontrar palabras para comunicarse en determinados momentos, a veces, presenta descuido de la apariencia personal, pérdida de la iniciativa y alguna pérdida de la autonomía para las actividades de la vida diaria. 

En la fase intermediaria necesita más ayuda para ejecutar las tareas de rutina, puede pasar a no reconocer sus familiares, puede presentar incontinencia urinaria y fecal, tornase incapaz para juzgamiento y pensamiento abstracto, necesita auxilio directo para vestirse, comer, tomar baño, tomar sus medicaciones y todas las demás actividades de higiene. Puede presentar comportamiento inadecuado, irritabilidad, desconfianza, impaciencia y hasta agresividad, o puede presentar depresión, regresión y apatía. 

En el periodo final de la enfermedad, existe pérdida de peso mismo con la dieta adecuada, dependencia completa, tornase incapaz de cualquier actividad de rutina de la vida diaria y queda restricto al lecho, con pérdida total de juzgamiento y concentración. Puede presentar reacciones a los medicamentos, infecciones bacterianas y problemas renales. En la mayoría de las veces la causa de la muerte no tiene relación con la enfermedad y sí con factores relacionados a la edad avanzada.  

Diagnóstico

Una de las dificultades en realizar un diagnóstico de mal de Alzheimer es la aceptación de la demencia como consecuencia normal del envejecimiento.

El diagnóstico de mal de Alzheimer es hecho a través de la exclusión de otras enfermedades que pueden evolucionar también con cuadros demenciales. Por ejemplo:  

Traumatismos craneanos

Tumores cerebrales

Accidentes vasculares cerebrales

Arteriosclerosis

Intoxicaciones o efectos colaterales de medicamentos

Intoxicación por drogas o alcohol

Depresión

Hidrocefalia

Hipovitaminosis

Hipotiroidismo

Tratamiento 

No existe cura conocida para la enfermedad de Alzheimer, por esto el tratamiento destinase a controlar los síntomas y proteger la persona enferma de los efectos producidos por la deterioración advenida de su condición. Antipsicóticos pueden ser recomendados para controlar comportamientos agresivos o deprimidos, garantizar la seguridad propia y de los que lo rodean.  

La enfermedad de Alzheimer no afecta solamente el paciente, pero también las personas que son próximas a él. La familia debe prepararse para una sobrecarga muy grande en términos emocionales, físicos y financieros. También se debe organizar con un plan de atención al familiar enfermo, en que se incluyan, además de la supervisión sociofamiliar, los cuidados generales, sin olvidar los cuidados médicos y las visitas al mismo, que ayudará a monitorizar las condiciones de la persona enferma, verificando la existencia de otros problemas de salud que necesiten ser tratados  

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