Cuando ocurre un seguimiento prenatal adecuado, la parturiente se debe enterar y preparar para el trabajo de parto y el parto en sí.

Las orientaciones acerca de la madre y los cuidados con el bebé, técnicas de respiración, como manejar el dolor, la participación del padre y la importancia de conocer el mecanismo del parto, deben estar bien aclarados.

El trabajo del parto involucra varias etapas y la parturiente, por lo general, dispone  de un tiempo suficiente de acudir al hospital y recibir una atención adecuada.

En el término del embarazo debe mantener una bolsa preparada con sus cosas y las ropas del bebé, estar enterada sobre las primeras señales del inicio del trabajo de parto, estar alerta para posibles situaciones de emergencia y disponer de ayuda y medios para trasladarse  a su hospital.  

En la fase precoz del trabajo de parto la parturiente puede sentir una presión mayor sobre la vejiga, y puede presentar diarrea y dolor severo en las espaldas. Las contracciones, aunque todavía indoloras, se  vuelven menos frecuentes. En este periodo el cuello del útero se ablanda, iniciando su proceso de borramiento y dilatación.

Generalmente, ocurre lo que se llama de pérdida del tampón mucoso,  con el surgimiento de una descarga espesa y sanguinolenta. Cuando las contracciones uterinas empiezan a volverse más intensas y regulares, puede o no ocurrir el rompimiento del saco amniótico, cuyo líquido a menudo se le escurre por las piernas, y se le mojan las ropas. En la mayoría de los casos esta es la hora de acudir al hospital.  

  • En el momento de la hospitalización, se realizan varios procedimientos de rutina, como la toma de la temperatura, de la presión arterial, y de la frecuencia cardiaca de la madre y del feto. Se orienta la parturiente a acostarse de lado, en ayuno, pudiendo ingerir solamente agua. Una vía intravenosa, para recibir líquidos, puede ser instalada. Medidas como el enema (lavado intestinal) y la tricotomía (rasurado de los vellos pubianos) no se realizan más de rutina en la mayoría de los hospitales.
  • Cuando las contracciones uterinas adquieren un ritmo constante y regular, iniciase la fase activa del trabajo de parto. En esta fase es importante el monitoreo adecuado de la frecuencia cardiaca fetal, haciendo caso de  los signos que indiquen sufrimiento del feto. Si las contracciones se vuelven muy dolorosas puede ser necesario algún tipo de medida para aliviar el dolor. La más usada es la llamada analgesia peridural, pero esta requiere hospitales  más equipados y la presencia de un médico anestesiólogo. El curso del trabajo de parto es seguido a través de un gráfico llamado partograma. A través de ello, se puede detectar precozmente alteraciones que puedan interferir en la buena evolución del trabajo de parto, anticipando situaciones que pueden determinar la necesidad de una intervención quirúrgica, conocida por cesárea.
  • Al final de esta fase, con el cuello uterino dilatado, la parturiente siente una presión mayor en el perineo y la necesidad de empujar como si fuera  evacuar. A eso se llama ‘tirón’. En la mayoría de las veces se lleva la parturiente hacia una sala donde ocurrirá el parto, la sala de partos. Colocada en una cama especial, en posición ginecológica y con la cabecera elevada, iniciase las maniobras que facilitarán el nacimiento.  Algunas veces puede ser necesario hacer una pequeña incisión, generalmente lateral en el perineo, para facilitar la salida del bebé, llamada de episiotomía.
  • Luego del nacimiento, el cordón umbilical es pinzado y cortado. El bebé es llevado para recibir los primeros cuidados por un médico pediatra y después es colocado junto a su madre, quién puede amamantarlo inmediatamente.
  • Mientras tanto, el médico obstetra realiza las maniobras de expulsión de la placenta, revisión del trayecto del parto y sutura de la episiotomía.   
  • Se coloca la madre bajo observación en las primeras horas después del parto, para el control de eventuales sangrados y la recuperación de la analgesia peridural.



 

Posición del feto dentro del útero antes de iniciar el trabajo del parto.
Feto desprendiendo la cabeza durante el parto.
Feto desprendiendo el hombro anterior  
Feto desprendiendo el hombro posterior

 

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