RIÑÓN Y DIABETES MELLITUS  

Nombres alternativos:

Nefropatía diabética Enfermedad de Kimmelstiel-Wilson; Glomeruloesclerosis diabética; Enfermedad renal diabética

La nefropatía diabética representa actualmente la principal causa de insuficiencia renal terminal En nuestro medio 25% de los pacientes en hemodiálisis sufren de nefropatía diabética. Además de esta prevalecía elevada, la nefropatía en los diabéticos es asociada a una alta frecuencia de muerte por otras causas, principalmente las vasculares.  

En diabetes mellitus (DM), varias complicaciones ocurren en los órganos objetivados: Retinopatía en los ojos Hipertensión, infarto y angina en el corazón Obstrucciones de arterias de miembros en el sistema vascular Nefropatía en el riñón  

¿Qué es?  

La nefropatía diabética es una enfermedad renal que ocurre en pacientes diabéticos. Alrededor 35 a 45% de los pacientes con diabetes mellitus insulina-dependientes y los 20% de los diabéticos no-insulina-dependientes desarrollan enfermedad renal después de más de 10 años de diabetes. La enfermedad renal diabética puede desenvolverse lenta o rápidamente, conduciendo al paciente a insuficiencia renal crónica. La declinación funcional del riñón en los diabéticos debido a la nefropatía es previsible y progresiva. Una vez instalada la nefropatía, la pérdida mensual de función renal varia de 0.5% a 1%. La lesión renal es caracterizada por afectar el filtro renal (glomeruloesclerosis) y con esto surge una pérdida renal de proteínas de grado variable a través de la orina (proteinuria.) Con la deterioración de la filtración del glomérulo viene la insuficiencia renal, acompañada casi siempre por la hipertensión arterial.  

¿Cómo se manifiesta?  

La enfermedad renal diabética comienza con glicemia crónicamente incontrolada. La hiperglicemia excesiva supera la capacidad del riñón de ahorrar la glucosa, permitiendo que sea perdida a través de la orina (glucosuria.) El esfuerzo debido a la glucosuria excesiva hace que el riñón se agrande, esto es el primer señal de alteración encontrada en exámenes imagenológicos. Incluso con el control conveniente del azúcar de la sangre, las lesiones mínimas van ocurriendo en el riñón por un período de 2 a 3 años sin manifestación clínica o de laboratorio.  

La próxima fase de instalación de la nefropatía diabética ocurre por el surgir de proteínas en la orina bajo la forma de microalbuminuria. Este período de pérdida pequeña de albúmina a través de la orina puede durar de 5 a 10 años. En un cierto plazo, la proteinuria aumenta mucho y los señales de insuficiencia renal emergen con elevación de la urea y de la creatinina de la sangre. Así, la enfermedad renal crónica ya establecida avanza irreversible a la insuficiencia renal final.  

En fin, los pacientes hiperglicémicos presentan un gran volumen urinario (poliuria) e hiperglicosuria. Esta situación aumenta altamente el esfuerzo del riñón y exige, por lo tanto, su ampliación. Por esto los riñones de los diabéticos son grandes. En pruebas de laboratorio rutinarias de los diabéticos se procura siempre la pérdida de la proteína. Cuando surge la microalbuminuria, las lesiones de glomeruloesclerosis también surgen, en un cierto plazo se tornan difusas y aumenta la pérdida de la albúmina a través de la orina.  

¿Cómo se diagnostica?  

Los diabéticos pueden ser insulina-dependientes o no-insulina-dependientes. Ambos tipos deben experimentar los análisis de orina frecuentes para la detección de microalbuminuria, que es un indicador precoz de nefropatía diabética. Así, la pérdida de la proteína a través de la orina es fundamental para diagnosticar la enfermedad renal de los diabéticos. La presencia de urea o de creatinina elevada ocurre solamente cuando el riñón ha perdido más de 50% de su capacidad funcional. Mientras que la función renal declina, hipertensión arterial, edema, hematuria y infección urinaria pueden aparecer.  

¿Cómo tratar?  

La administración adecuada de la nefropatía diabética depende de la etapa en la cual se encuentra. El médico evalúa cada caso y determina el tratamiento necesario, que incluye siempre: Control terminante del azúcar de la sangre con el uso de la insulina o de las drogas específicas; Mantenimiento de la presión arterial, tan normal como sea posible; Dieta conveniente referente especialmente a azúcares, proteínas y sodio (sal); El uso de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) para mantener la presión arterial en nivel normal;

La meta del tratamiento de la nefropatía diabética consiste en prevención o reducción en la velocidad de progresión de la insuficiencia renal crónica, que, una vez que esté establecida, permite solamente dos opciones de tratamiento; Diálisis Transplante renal

Los criterios para iniciar la diálisis son:
 

niveles de la creatinina sobre el 6mg%; urea más de 150 mg %;  náusea y vómitos;  prurito;  respiración con olor de orina y gran disminución de la diuresis;  debilidad y anemia intensa.
De tal modo, ha de prevenir el paciente de alcanzar un grado avanzado de uremia con encefalopatía y pericarditis urémicos.

¿Cómo prevenir?  

El inicio de la enfermedad renal en el diabético depende en gran parte del control de la glicemia.  

Generalmente transcurren años para que la enfermedad se establezca, pero esto sucede más rápidamente si algunas medidas no son tomadas, a saber:
 

Control eficiente y permanente de la glucosa de la sangre;
Mantenimiento de la tensión arterial en nivel casi normal, con el uso de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA.)
Dietas sin exceso de proteína.

La patogénesis de la nefropatía diabética es compleja, implicando un sinnúmero de factores que actúan con interacción, desórdenes metabólicos y factores genéticos. Varias alteraciones bioquímicas y de la célula están implicadas en esta enfermedad. Hasta el momento, algunos elementos de sustentación de la patogenia , están a ser discutidos  

Las preguntas para hacer a tu médico :  

¿Se afecta mi riñón porque soy diabético? 

¿Cómo puedo saber si se está dañando mi riñón?  

¿Pueden los diabéticos hacer trasplante?

¿Además de mi riñón, pueden otros órganos ser afectados?   

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