DISFUNCIÓN DEL DESEO SEXUAL FEMENINO

DESEO SEXUAL HIPOACTIVO

“Me siento cobrada en la cama. Finjo placer o me quejo de dolor de cabeza”

Cada vez más las mujeres buscan ayuda cuando siéntense desmotivadas sexualmente. Buscan apoyo en amigas, profesionales de la área de la salud, como psiquiatras, psicólogos o mismo ginecólogos, Raramente hablan con sus compañeros porque se sienten amenazadas en la estabilidad de sus interrelaciones.

Muchas veces, adoptan la vieja postura de “lucha o fuga”. O sea, o combaten su problema insistiendo en la relación sexual mismo no placentera, fingiendo deleite y orgasmo, (lo que deja su compañero afuera de la realidad y excluido como apoyo), o huyen del contacto sexual como “el diablo huye de la cruz”, quejándose de dolores de cabeza, cansazo y irritación, (evitando el apoyo de su pareja, que generalmente siéntese rechazado.)

Muchas veces el problema es dislocado para su compañero, encarado como “enemigo”, responsable por la pérdida del deseo. La depresión es una consecuencia frecuente y el desajuste conyugal es el paso siguiente.

Lea también

  • Tres consejos básicos para una vida sexual saludable y placentera
  • Orgasmos Múltiplos
  • Atracción sexual
  • Mitos y Tabú Sexuales

¿Pero que es esto?

Llamamos de Deseo Sexual Hipoactivo (DSH) a este trastorno sexual que acomete, en media, 35 % de la población brasileña. Caracterizase por una disminución o ausencia completa de fantasías eróticas y de deseo de tener actividad sexual. Hay dificultad en el envolvimiento con el compañero, pues este quejase de falta de intimidad o reciprocidad.

¿Y disminuye por qué?

Varios factores pueden determinar el DSH. Entre los factores orgánicos, debemos prestar atención a desequilibrios hormonales. Aumento de la prolactina, disminución de la testosterona o de estrógeno, pueden causar una baja importante de la motivación sexual. Varias medicaciones están disponibles para tratar el problema, como las hormonas de reposición o drogas que restituyen el equilibrio hormonal.

Cuando hay infección en la vagina o nódulos, la mejora de estos cuadros, con tratamiento adecuado (antibióticos, analgésicos, lubrificantes, tratamiento quirúrgico), restaura el deseo sexual.

Otro grande factor de disminución del deseo es la depresión. Cuadros de intensa tristeza y sentimientos de desvalido acaban con el apetito sexual. El tratamiento de estos trastornos con antidepresivos puede restaurar el previo deseo sexual. Infelizmente, gran parte de estas medicaciones puede causar efectos colaterales sexuales de corto y largo plazo, como disminución del deseo, impotencia, retardo de la eyaculación y anorgasmia. Por esta razón, el tratamiento de la depresión debe ser ministrado y acompañado por lo psiquiatra. Existen algunas medicaciones que pueden ser prescritas como “antídotos” para estos efectos colaterales sexuales. De esta forma, la persona puede beneficiarse del tratamiento para depresión sin perjudicar su vida sexual.

Los factores sociales y psicológicos tienen mucho peso en el Deseo Sexual Hipoactivo.

La manera de creación de las mujeres en los países occidentales, con mucha represión y influencias culturales negativas en lo que dice respecto a la sexualidad, trajeron profundas consecuencias para la vida sentimental y sexual femenina. La mujer no es estimulada a verse, tocarse y conocerse sexualmente cuando comparada al hombre. Se educaba para no permitir que la sexualidad femenina llegase a la superficie. Después de la revolución sexual de los años 60, hubo tentativa de inversión de estos valores. Entretanto, buscase aún hoy un medio termo, un equilibrio para la real identidad femenina.

Es común el conflicto entre ser una mujer maternal y también sexual, como si fueran funciones incompatibles. Las quejas de bajo libido y depresión no son raras después del parto. La pareja puede comenzar a desajustarse mismo durante la gravidez. La mujer pasa a verse y a ser vista como un ser idolatrado, puro, destituido de atractivos sexuales. Pasa a negar el lado sexual en pro de ser madre.

Citaciones traumáticas de abuso sexual, mensajes anti-sexuales durante la infancia, culpas, comportamiento seductor por parte de los padres, dificultad de unir amor con sexo en si misma (esposa X prostituta), rabias entre el casal y competición temida con el padre o la madre, entre otras, son fuentes de bajo libido en las mujeres.

Posibles soluciones:

El DSH es una de las disfunciones más difíciles de tratarse, pues generalmente acomete el individuo por largos años, porque las personas resisten mucho a procurar ayuda, Es frecuentemente originado por factores psicosociales, siendo los raros casos de enfermedad orgánica encaminados para especialistas.

Gran parte de las mujeres pueden beneficiarse de reeducación sexual, visando la información y la permisión sexual. O sea, muchas mujeres no aprendieran a aceitarse sexualmente y conocerse, debiendo pasar por un proceso de reeducación sexual al nivel de consultorio. Es lo que denominamos de terapia cognitivo-conductual.

Otras presentan problemas más profundos de autoestima, de culpas y represiones. Para estos casos, la psicoterapia de orientación analítica y/o psicodrama pueden ayudar significativamente.

No deje de procurar ayuda.

¡Busque una alternativa para su salud sexual!

Bookmark and Share
Share →